Moacir Barbosa de Deus emocionó las redes sociales al abrazar guacamayos azules que visitan libremente su propiedad en Mato Grosso do Sul
Una escena de cariño entre un anciano y tres guacamayos azules transformó a Moacir Barbosa de Deus en una celebridad en las redes sociales. A los 72 años, el residente de una finca ubicada en Bonito, en Mato Grosso do Sul, se volvió viral después de aparecer abrazando a las aves, que viven libres en la naturaleza.
El registro llamó la atención por la tranquilidad de los animales frente a Moacir. Mientras los guacamayos permanecían cerca de su cuerpo, él conversaba con ellos y repartía cariño. La intimidad hizo que muchas personas comenzaran a llamarlo “encantador de guacamayos”.
La explicación, sin embargo, no involucra entrenamiento o domesticación. Según Moacir, la confianza surgió de una convivencia construida durante muchos años, siempre marcada por el respeto a los animales que aparecen espontáneamente en la propiedad.
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Abrazo de abuelo Moacir con guacamayos azules conquistó las redes sociales
El video fue grabado tras una solicitud de la nieta de Moacir, responsable de convencerlo de participar en una publicación para la página de la finca. El resultado se difundió rápidamente por las redes sociales y comenzó a ser compartido por miles de personas.
Curiosamente, el propio protagonista no siguió la repercusión. Moacir afirmó que no le gusta el celular y que no entiende cómo funcionan las redes sociales.
Aunque distante de internet, terminó siendo conocido a nivel nacional. El abrazo a los guacamayos azules fue compartido incluso por artistas, modelos, presentadores e influencers digitales.
Entre los nombres citados por el reportaje estaban la presentadora Eliana, la influencer Juju Salimeni, el modelo Jesus Luz y la actriz Paloma Bernardi.
Confianza de los guacamayos fue conquistada con paciencia y convivencia
La proximidad observada en el video no ocurre de la misma manera con cualquier visitante. Según los profesionales que trabajan en la finca, los guacamayos demuestran seguridad principalmente cuando Moacir permanece cerca.
Durante la grabación del reportaje, por ejemplo, las aves se mostraron desconfiadas con la presencia de las cámaras y los equipos. Una de ellas incluso se acercó al micrófono utilizado por el equipo.
Ante el movimiento, el primer contacto no ocurrió como se esperaba. Los guacamayos mantuvieron distancia y mostraron recelo, incluso con Moacir intentando tranquilizarlos.
Posteriormente, el anciano pidió que el reportero se alejara y fingiera ser solo un turista. Sin la presión de los equipos, las aves finalmente volvieron a acercarse a Moacir.
Drone asustó a las guacamayas y alejó a las aves durante tres días
La reacción ante las cámaras no fue un caso aislado. Moacir contó que las guacamayas ya desaparecieron después de que una persona colocó un dron cerca del grupo.
Asustadas por el equipo, las aves volaron y estuvieron tres días sin regresar a la propiedad. El episodio preocupó a Moacir, quien esperó la reaparición del grupo.
Cuando ellas volvieron, él retomó los cuidados y buscó reconquistar la confianza de las guacamayas. Poco a poco, la rutina fue restablecida.
El relato muestra cómo ruidos, objetos desconocidos y movimientos inesperados pueden interferir en la aproximación de los animales, incluso en un ambiente que visitan frecuentemente.
Hacienda reúne guacamayas, cerdita, ganso y hasta un tapir
El cariño de Moacir no se limita a las guacamayas azules. Otros animales también aparecen a su lado en el día a día de la hacienda.
La cerdita Teresa y un ganso están entre sus compañeros más cercanos. Los dos suelen caminar juntos por la propiedad y son tratados como verdaderos consentidos.
Otro registro mostró a Moacir besando un tapir mientras estaba dentro del río. Según él, el animal permitía solo su presencia en el agua e impedía que otras personas se acercaran.
Para explicar esta conexión, Moacir afirma que no posee maldad contra ningún animal. Él considera esta facilidad de aproximación un posible don de Dios.
Guacamayas rojas llegan más temprano y evitan compartir espacio con las azules
La hacienda también recibe guacamayas rojas, que suelen llegar temprano para alimentarse. Normalmente, ellas aparecen antes que las guacamayas azules.
Según el relato presentado en el reportaje, aves de diferentes especies generalmente no permanecen juntas en el mismo lugar. Por eso, cada grupo suele visitar el área en horarios distintos.
Las guacamayas azules, consideradas las grandes estrellas de la propiedad, aparecen de forma más tímida. A pesar de estar acostumbradas a la presencia humana, aún demuestran cautela ante equipos inusuales.
La compra de la cascada llevó a Moacir a abrir la hacienda para el ecoturismo
La propiedad de Moacir estuvo entre las primeras de la región de Bonito en abrir las puertas para actividades de ecoturismo.
La decisión de comprar el lugar comenzó después de que empezó a soñar repetidamente con una cascada. Al visitar el área, reconoció el paisaje que aparecía en sus sueños y decidió adquirir la hacienda.
En ese momento, personas cercanas afirmaron que había comprado una de las peores propiedades de Bonito. Con el paso de los años, sin embargo, el espacio comenzó a atraer visitantes interesados en la naturaleza y los animales.
La relación de Moacir con las guacamayas muestra el valor del respeto a los animales libres
La experiencia registrada por las cámaras terminó con la aproximación de las guacamayas y la reproducción del abrazo que se había viralizado en internet.
El reportero también logró acercarse a las aves, siempre con Moacir al lado. La escena reforzó que la tranquilidad de los animales estaba directamente ligada a la presencia del anciano.
Las guacamayas no viven encerradas y continúan libres para llegar o partir. Justamente por eso, la relación construida por Moacir llama tanto la atención.
Más que un video emocionante, la historia revela una convivencia basada en paciencia, cuidado y respeto. Para Moacir, todo ese cariño nace de una conexión natural con los animales y de un corazón sin maldad.
