Recompensa por kilo capturado, toxina letal y perjuicios a la pesca colocan al Lagocephalus sceleratus en el centro de una ofensiva en el Mediterráneo, donde los gobiernos intentan contener la expansión del pez globo invasor sin transformar el riesgo ambiental en amenaza al turismo.
Grecia ha comenzado a pagar a pescadores profesionales por la captura del Lagocephalus sceleratus, un pez globo invasor y venenoso que avanza por el Mediterráneo, daña redes de pesca y preocupa a las comunidades costeras, sobre todo en Creta y en otras islas afectadas por la especie.
Según el programa anunciado por el gobierno griego, cada kilo entregado a las autoridades rinde 5,33 euros a los pescadores, en un intento de reducir los perjuicios a la pesca artesanal y contener la expansión de un animal que se ha convertido en un problema ambiental y económico.
Conocido en inglés como silver-cheeked toadfish, el pez pertenece a la familia de los peces globo y llama la atención por sus dientes fuertes, por su mordida capaz de destruir equipos y por la presencia de una neurotoxina peligrosa en la piel y en los órganos.
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Según la Associated Press, esta sustancia puede provocar insuficiencia cardíaca en seres humanos si el animal es consumido, motivo por el cual los ejemplares capturados no entran en la cadena alimentaria y reciben una destinación controlada por las autoridades.
Pez globo invasor amenaza la pesca en el Mediterráneo
Asociada originalmente a aguas tropicales, la especie habría llegado al Mediterráneo por el Canal de Suez, en un desplazamiento favorecido por el calentamiento de las aguas y por la ausencia de barreras naturales suficientes en parte del Mediterráneo oriental.
La presión sobre la pesca costera creció conforme el pez se extendió por áreas donde no encuentra depredadores relevantes, situación que amplió los daños a embarcaciones pequeñas y encareció la rutina en el mar para los pescadores locales.
En las islas griegas, el impacto aparece principalmente en las redes, los palangres y en la pérdida de parte de la captura que sería vendida, ya que el pez globo ataca equipos y consume peces de valor comercial antes de la recolección.
El pescador Giorgos Kyriakakis, integrante de una asociación de Creta, relató a la emisora pública griega ERT que la rutina se ha vuelto más improductiva y cara. “Llegó al punto de pescar un día y pasar los tres días siguientes reparando nuestras redes”, afirmó.
Para reducir este perjuicio, el incentivo financiero busca transformar una pérdida recurrente en una respuesta organizada, con pago por kilo capturado y retirada de los ejemplares de circulación antes de que puedan causar nuevos daños a la actividad pesquera.
Después de ser recolectados, los peces serán congelados y posteriormente incinerados en instalaciones administradas por autoridades locales, procedimiento adoptado para evitar cualquier riesgo de consumo humano debido a la toxicidad asociada al animal.
Programa de Grecia apunta a las islas más afectadas
El ministro griego de Agricultura, Margaritis Schinas, afirmó que esta es la primera medida de este tipo adoptada en el país e indicó que la iniciativa comenzará por las islas donde la presencia del pez ya provoca impactos más severos.
Según la necesidad, el programa podrá ampliarse a otras aguas griegas, especialmente en regiones costeras donde pescadores artesanales dependen de salidas frecuentes al mar y enfrentan costos elevados con reparación de redes y reposición de equipos.
Aunque el pago por kilo funciona como estímulo directo a la captura, autoridades y especialistas evitan presentar la medida como solución definitiva, ya que la especie tiene alta capacidad de adaptación y presencia consolidada en parte del Mediterráneo.
El objetivo inmediato es reducir la presión sobre la pesca, retirar ejemplares de las áreas más afectadas y controlar parte de la población removida, sin sugerir que el pez globo invasor será eliminado de las aguas griegas a corto plazo.
Chipre ya retiró más de 103 toneladas del mar
Experiencia similar ya ocurre en Chipre, donde un programa de subsidio retiró más de 103 toneladas del pez globo invasor de las aguas del país desde el inicio de la operación, en junio de 2024.
De acuerdo con el Cyprus Mail, el Departamento de Pesca informó que cerca de 103 mil kilos fueron recolectados en el esquema chipriota, que paga 4,73 euros por kilo a pescadores elegibles.
El programa cuenta con financiamiento conjunto del fondo europeo de pesca y del gobierno de Chipre, además de previsión de funcionamiento hasta el fin de 2029, como parte de una estrategia prolongada de control de la especie.
Hasta ahora, las autoridades chipriotas informaron el pago de cerca de 487 mil euros a los participantes, en un modelo que reúne 11 grupos colectivos y representa aproximadamente 150 pescadores profesionales involucrados en la captura.
Escuchada por la emisora Sigma y citada por Cyprus Mail, la oficial de pesca Katerina Georgiou clasificó al Lagocephalus sceleratus como una de las especies exóticas invasoras más importantes ya establecidas en el Mediterráneo oriental.
La evaluación de ella destaca dos factores que ayudan a explicar la expansión del pez: la adaptabilidad del animal a nuevas áreas y la falta de depredadores naturales relevantes capaces de contener su población de forma consistente.
El turismo en las islas griegas no tiene alerta generalizada
A pesar de la creciente preocupación entre los pescadores, las autoridades y entidades de Creta pidieron cautela sobre el riesgo para los bañistas, ya que los peces no han sido avistados en áreas de baño de los resorts de las islas griegas.
En un comunicado citado por la Associated Press, 16 asociaciones médicas y turísticas de Creta afirmaron que la presencia de estos animales en el Mediterráneo es conocida desde hace años y no representa un peligro “invisible” o inminente para los visitantes.
Las entidades también dijeron que los depredadores marinos no amenazan la seguridad de los residentes y turistas, aunque la orientación de salud pública sigue enfocada en la prevención ante eventuales contactos en áreas costeras.
En este sentido, la Cruz Roja Griega publicó una alerta sobre el pez, con protocolos de primeros auxilios para casos de mordeduras con sangrado y advertencia sobre la neurotoxina presente en los órganos del animal.
La disputa contra el pez globo invasor revela cómo los cambios ambientales, la pesca artesanal y la seguridad alimentaria han comenzado a cruzarse en el Mediterráneo, obligando a los gobiernos a combinar compensación financiera, remoción controlada y comunicación pública cuidadosa.
Para los pescadores, cada kilo entregado significa un alivio parcial ante las pérdidas; para las autoridades, representa un intento de frenar un problema que ya dejó de ser puntual en las aguas del Mediterráneo oriental.
¿Hasta qué punto pagar por la captura puede controlar una especie invasora tan adaptable?
