El DNIT aprobó el proyecto de un puente de 1,2 km en la BR-163 sobre el Río Uruguay, estructura de R$ 379 millones entre Itapiranga (SC) y Barra do Guarita (RS) que va a retirar la balsa utilizada durante décadas y acortar el recorrido en hasta 100 kilómetros.
El puente en la BR-163 sobre el Río Uruguay es un proyecto de R$ 379 millones que el DNIT acaba de aprobar en su etapa de ingeniería básica, abriendo camino para la futura contratación de la obra. Hoy, quienes necesitan cruzar el río entre Itapiranga (SC) y Barra do Guarita (RS) tienen dos opciones: esperar por la balsa con capacidad restringida o hacer desvíos que añaden entre 88 y 160 kilómetros al recorrido, dependiendo de la ruta elegida. Las travesías alternativas con estructura fija están distantes, tanto por la BR-158 a la altura de Palmitos como por la SC-480 y RS-406 en la región de Chapecó, obligando a los conductores y transportistas a recorridos que consumen tiempo y combustible. El nuevo puente eliminará estos contornos y creará una conexión directa, acortando el trayecto en hasta 100 kilómetros y ahorrando entre una hora y 1h45 en el desplazamiento.
La construcción es una demanda con más de medio siglo de historia en la región. El movimiento organizado en defensa de la travesía tomó fuerza en 2018, reuniendo empresarios, líderes municipales y políticos de los dos estados bajo la coordinación de Rodrigo Locatelli, quien define la obra como un sueño compartido por miles de habitantes a lo largo de generaciones. En 2021, los alcaldes de la macroregión del Extremo Oeste catarinense reforzaron el pedido formalmente, señalando que la ausencia del puente frena el crecimiento económico e impone costos logísticos evitables a productores y consumidores de ambos lados del río.
Lo que el DNIT ya aprobó y lo que falta para que el puente salga del papel

El Departamento Nacional de Infraestructura confirmó la aprobación del proyecto de ingeniería, etapa que valida el trazado, las especificaciones técnicas y el presupuesto del puente. El proceso entra ahora en una fase de procedimientos internos que precede la publicación del edital de contratación de la constructora. Sin embargo, el avance de la licitación depende de una condición que aún no se ha cumplido: la finalización de los estudios ambientales, incluyendo la evaluación de impacto y el informe correspondiente, documentos que continúan siendo preparados.
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El licenciamiento ambiental es el factor que puede acelerar o retrasar el puente. Locatelli evalúa el escenario con optimismo y afirma que hasta el momento no han surgido obstáculos que indiquen la negativa de la licencia, pero reconoce que esta etapa es históricamente la más impredecible en obras sobre cursos de agua. El contrato para los estudios técnicos y proyectos fue firmado en 2022, y el trabajo incluyó levantamientos geológicos, análisis de viabilidad y elección de la mejor ubicación para la estructura, con la versión final entregada al cierre de 2025.
Las dimensiones del puente y los accesos que serán construidos

El DNIT proyectó un cruce con una extensión aproximada de 1,2 kilómetros cruzando el Río Uruguai. Del lado catarinense, el puente se conectará a la carretera a través de una vía de acceso de aproximadamente 7 kilómetros que parte de la comunidad de Santa Fé Alta, en el municipio de Itapiranga. Del lado gaúcho, el acceso tendrá cerca de 4,5 kilómetros a partir de la localidad de Remanço do Uruguai, en Barra do Guarita.
El presupuesto de R$ 379 millones cubre no solo el puente, sino también contornos viales y obras de integración con el sistema rodoviario existente. Estos accesos complementarios son fundamentales para que el cruce absorba el volumen de tráfico esperado sin transferir congestiones a vías secundarias. El puente por sí solo resuelve el problema de la transposición del río, pero sin conexiones adecuadas con las carreteras, la ganancia logística se vería comprometida.
Cómo el puente cambiará el transporte de cargas entre SC y RS
La franja entre el Extremo Oeste catarinense y el Noroeste gaúcho concentra agroindustrias, cooperativas y productores que mueven granos, carnes y productos lácteos en volúmenes significativos. El puente en la BR-163 permitirá que camiones de carga pesada crucen el Río Uruguai sin las restricciones de horario, capacidad y condiciones climáticas que impone la balsa, eliminando un cuello de botella que encarece el flete y reduce la competitividad de los productos regionales. El ahorro de hasta 100 kilómetros por viaje se traduce directamente en menos combustible, menos desgaste mecánico y menos horas pagadas al conductor.
Para los municipios aledaños, el impacto va más allá de la logística. Comunidades que hoy sufren con el aislamiento provocado por la ausencia del puente deben beneficiarse de nuevos flujos comerciales, acceso facilitado a servicios de salud y educación del estado vecino y potencial atracción de inversiones que hoy migran a regiones con infraestructura más desarrollada. Los habitantes de Itapiranga, en Santa Catarina, y de Barra do Guarita, en Río Grande do Sul, viven separados por pocos minutos de agua, pero por tierra la distancia se multiplica de forma absurda, realidad que el puente va a corregir definitivamente.
Lo que el puente de la BR-163 representa para la región tras décadas de espera
El cruce fijo sobre el Río Uruguay en este tramo es más que una obra vial: es la corrección de una laguna que segregó comunidades vecinas por generaciones enteras. El transbordador que durante décadas fue el único recurso disponible será retirado, y el río dejará de funcionar como barrera para convertirse solo en el paisaje que los conductores observarán al cruzar la estructura de concreto. El DNIT ya ha validado el proyecto, los estudios técnicos están concluidos y el licenciamiento ambiental avanza sin señales de impedimento.
La pregunta que queda es el cronograma. Entre la publicación del pliego de licitación, la selección de la constructora, la firma del contrato y el inicio efectivo de las obras, el camino aún puede llevar meses o años, y la población que espera desde la década de 1970 sabe que la burocracia no respeta la urgencia. Aun así, la aprobación del proyecto por parte del DNIT es el avance más concreto que el puente de la BR-163 ha tenido en más de medio siglo de reivindicación.
¿Y tú, conoces esta región y ya has necesitado usar el transbordador para cruzar el Río Uruguay? ¿Crees que el puente debería haberse construido hace décadas? Deja tu opinión en los comentarios.

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