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En el interior de Brasil, un volcán fossilizado de 1.9 mil millones de años ha pasado desapercibido durante eras y ahora revela raíces profundas, metales raros y pistas de un pasado violento de la Tierra.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 18/04/2026 a las 17:32
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Un registro geológico antiguo en el sur de Pará recoloca a la Amazonía en el centro de investigaciones sobre vulcanismo remoto, preservación de rocas y formación mineral, en un descubrimiento que moviliza estudios y amplía el interés científico.

En el sur de Pará, en la región de São Félix do Xingu, un conjunto de rocas preserva registros de vulcanismo de aproximadamente 1,88 mil millones de años, asociado al llamado evento magmático Uatumã.

En textos de divulgación, este material suele ser descrito como un “volcán fossilizado”.

En los estudios académicos, sin embargo, el área aparece como un complejo volcánico paleoproterozoico preservado en el cratón Amazónico, una de las porciones más antiguas de la corteza continental.

Las investigaciones indican que el material no representa riesgo actual y funciona como fuente de datos sobre erupciones, circulación de magma y transformación de rocas en un período remoto de la historia de la Tierra.

El tema volvió a circular fuera del ámbito académico en reportajes, publicaciones en redes sociales y videos de divulgación científica.

Entre estos contenidos, hay un video publicado en YouTube por el canal Prof. Rogerdautry.

Video de YouTube

Uno de los trabajos de referencia fue publicado en 2010 en el Journal of Volcanology and Geothermal Research, por investigadores vinculados a la USP y a la UFPA, y luego fue repercutido por la Pesquisa FAPESP.

Dónde se identificó el registro

La relevancia del caso está ligada, en parte, al lugar en el que estas rocas fueron mapeadas.

El cratón Amazónico es conocido en geología por reunir terrenos muy antiguos y por haber permanecido tectónicamente estable durante largos intervalos.

Aun así, los investigadores identificaron en esta área características volcánicas poco metamorfizadas, con texturas y estructuras preservadas.

En un reportaje de Pesquisa FAPESP, el geólogo Caetano Juliani utilizó la expresión “el infierno en la Tierra” para describir, en términos comparativos, la intensidad de las erupciones que habrían marcado ese paisaje hace casi 2 mil millones de años.

El paisaje actual no conserva un cono volcánico visible como los observados en sistemas recientes.

A lo largo del tiempo geológico, la erosión alteró el relieve y removió parte de las estructuras superficiales.

Lo que permanece, según los estudios, son ignimbritos, tufos, derrames de lava, diques riolíticos, domos e intrusiones graníticas asociadas al sistema.

En lenguaje técnico, parte de estos afloramientos corresponde a segmentos internos del antiguo aparato volcánico, lo que permite reconstituir etapas de su funcionamiento incluso sin la preservación de la cráter original.

Lo que los estudios apuntan sobre las rocas

La caracterización de este registro no se basó en un único elemento.

Los investigadores combinaron observaciones de campo, análisis petrográfico e interpretación de imágenes de satélite, radar digital del proyecto R99B/SIPAM y datos del SRTM para reconocer estructuras, contactos geológicos y patrones de distribución de las unidades rocosas.

A continuación, las muestras fueron sometidas a análisis de laboratorio para determinar mineralogía, textura, composición y edad.

Según los autores, este conjunto de procedimientos fue esencial para distinguir las rocas volcánicas antiguas en un área marcada por una cobertura vegetal extensa y por un intenso intemperismo.

Las dataciones disponibles sitúan la actividad principal en torno a 1,88 mil millones de años.

En el material citado por los autores, aparecen edades de 1884 ± 1,7 millones de años para el tufo de cenizas de la Formación Santa Rosa y 1879 ± 2 millones de años para el riolito de la misma unidad, ambas obtenidas a partir de granos de circón.

También hay registros cercanos, como 1880 ± 6 millones de años para el dacito de la Formación Sobreiro.

Con esto, los estudios ofrecen un recorte cronológico más preciso que la formulación genérica de “1,9 mil millones de años”, utilizada con frecuencia en textos de divulgación.

Los trabajos también indican que la región pasó por más de una fase eruptiva.

La Formación Sobreiro reúne, en gran parte, lavas andesíticas y dacíticas con depósitos vulcanoclásticos asociados.

Por otro lado, la Formación Santa Rosa registra episodios explosivos y efusivos de afinidad riolítica, con ignimbritos voluminosos, tufos de caída, tufos de cristal, lapilli-tufos, brechas coignimbríticas, diques y domos.

La interpretación propuesta por los autores es que fracturas reactivadas permitieron la ascensión del magma, seguida por erupciones explosivas, extravasamiento de lavas más viscosas y, después, intrusión de pórfiros graníticos y otros cuerpos magmáticos tardíos.

Relación con mineralización antigua

El conjunto rocoso también es estudiado por su potencial de interés económico.

En las áreas más alteradas, los investigadores registraron zonas hidrotermales potásicas, propilíticas, sericíticas y argílicas, además de silicificación y brechas con contenido anómalo de oro.

El estudio de 2010 menciona potencial metalogenético para oro y estaño en São Félix do Xingu.

Ya la Pesquisa FAPESP informó, en otra línea de investigación sobre el cratón Amazónico, la caracterización de depósitos relacionados con oro y cobre.

Estos datos no equivalen, por sí solos, a la confirmación de reservas explotables, pero indican asociación entre el vulcanismo antiguo y la circulación de fluidos mineralizantes.

Además del interés económico, el caso tiene valor para la reconstrucción de la historia geológica de la Amazonía.

La preservación de estas rocas permite examinar, con más detalle, procesos ligados al magmatismo paleoproterozoico y a la evolución de antiguas provincias volcánicas.

Para los investigadores, este tipo de registro ayuda a entender cómo ciertos sistemas fueron formados, cómo se distribuyeron en el terreno y de qué manera fueron preservados a lo largo de miles de millones de años.

Por qué la estructura permaneció fuera del radar por tanto tiempo

La preservación del complejo aún se trata con cautela por los autores.

En el artículo de referencia, afirman que las razones para este grado de conservación no están totalmente esclarecidas.

Como hipótesis de trabajo sustentada en el estudio, los investigadores sugieren que el recubrimiento relativamente rápido por unidades sedimentarias finas y la estabilidad termo-tectónica del cratón Amazónico desde el Paleoproterozoico pueden haber contribuido a mantener características volcánicas poco alteradas.

Por eso, la misma estabilidad geológica que durante mucho tiempo alejó la expectativa de encontrar este tipo de registro también puede haber favorecido su conservación.

Otro factor que ayuda a explicar la demora en la identificación es la propia dificultad de mapear afloramientos antiguos en amplias áreas de la Amazonía.

La cobertura vegetal, la acción del intemperismo y la ausencia de formas volcánicas clásicas en la superficie dificultan la lectura directa del terreno.

En este contexto, el avance del sensoriamento remoto y el refinamiento de los análisis petrográficos y geocronológicos ampliaron la capacidad de reconocer estructuras antiguas que, a simple vista, podrían pasar desapercibidas.

En una entrevista a Pesquisa FAPESP, Juliani informó que colegas en el extranjero demostraron interés por el grado de preservación de estas rocas.

El énfasis dado al caso, según los estudios y la repercusión académica, está menos en una imagen de cráter preservado y más en la posibilidad de reconstruir estilos eruptivos, mecanismos de transporte de material volcánico y episodios de extensión cortical en un intervalo remoto de la historia de la Tierra.

Se trata, por lo tanto, de un registro relevante para investigaciones sobre la evolución del cratón Amazónico y sobre la asociación entre vulcanismo antiguo y sistemas hidrotermales mineralizados.

Aunque los textos de divulgación a veces presenten este tipo de hallazgo como pista para prever la aparición de nuevas fallas geológicas, los trabajos localizados no hacen esta afirmación de forma directa.

Lo que aparece de manera documentada es el valor científico del material para comprender la dinámica del magmatismo Uatumã y la formación de antiguas provincias volcánicas en el territorio hoy ocupado por Brasil.

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Ana Alice

Redatora e analista de conteúdo. Escreve para o site Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 e é especialista em criar textos sobre temas diversos como economia, empregos e forças armadas.

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