Informe enviado a la CIDH señala que la contaminación por mercurio en peces avanza en seis estados de la Amazonía, afecta a pueblos indígenas, ribereños, mujeres y niños, y expone fallas en el control de la minería ilegal en el país
La contaminación por mercurio en peces comercializados en seis estados de la Amazonía alcanzó un 21,3% por encima del límite de la Organización Mundial de la Salud, según un diagnóstico enviado por el Ministerio Público Federal a la CIDH, afectando a grupos más vulnerables.
Mercurio en peces revela emergencia sanitaria
El material fue sometido a la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales y describe un escenario clasificado como emergencia sanitaria sistémica en la Amazonía brasileña.
La contaminación aparece ligada al avance de la minería ilegal y señala fallas estructurales del Estado brasileño en el control de esta actividad.
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Los datos muestran situaciones más graves en Amazonas y Roraima. La presencia de mercurio puede alcanzar hasta el 50% de los peces analizados en Amazonas y el 40% en Roraima.
Estados y municipios concentran los índices más altos
La contaminación ocurre de forma desigual, con mayor intensidad en áreas específicas y grupos más expuestos al pescado local.
En Amazonas, Santa Isabel do Rio Negro y São Gabriel da Cachoeira registraron índices de hasta el 50% de peces contaminados. En Acre, el porcentaje alcanzó el 35,9%.
La gravedad aumenta entre los pueblos indígenas. En la Tierra Indígena Yanomami, estudios identificaron contaminación por mercurio en todos los participantes analizados, con muestras en niveles elevados.
Mujeres y niños enfrentan mayor riesgo
Las mujeres en edad fértil consumen hasta nueve veces más mercurio de lo recomendado. Los niños pequeños llegan a ingerir hasta 31 veces por encima del límite considerado seguro.
Estos grupos se encuentran entre los más afectados por los riesgos de daños neurológicos y compromiso del desarrollo.
La presencia de mercurio en peces amplía el riesgo alimentario en comunidades que dependen de los ríos para obtener proteínas.
Bioacumulación aumenta la amenaza en la cadena alimentaria
La bioacumulación eleva la concentración de mercurio a lo largo de la cadena alimentaria. Los peces carnívoros presentan niveles hasta 14 veces mayores que las especies herbívoras.
En comunidades ribereñas del Río Madeira, los análisis señalaron contaminación en el 85% de las muestras de cabello humano. El metal también apareció en el agua y en alimentos cultivados localmente.
Los modelos muestran una intensificación de la contaminación a lo largo de los ríos, especialmente en áreas cercanas a la minería ilegal. La expansión del uso de cianuro amplía los impactos ambientales y sanitarios de la minería ilegal.
Contrabando abastece la minería ilegal
Brasil no produce mercurio. Todo el material utilizado en la minería ilegal entra al país por contrabando, principalmente desde Bolivia y Guyana.
Entre 2018 y 2022, se consumieron cerca de 185 toneladas de origen desconocido. El flujo clandestino sostiene actividades ilegales y dificulta el control del origen del metal.
La investigación señala esquemas de lavado de minerales extraídos ilegalmente, insertados en el mercado formal con documentación fraudulenta y baja trazabilidad de los recursos involucrados.
Fallas institucionales dificultan la fiscalización
Las fallas involucran a organismos como la Agencia Nacional de Minería y el Banco Central, sobre todo en el seguimiento del origen de los recursos ligados a la cadena mineral.
En el ámbito jurídico, existe un conflicto entre el Convenio de Minamata, ratificado por Brasil, y normas antiguas que aún permiten el uso de mercurio en el país.
Esta superposición dificulta las acciones de fiscalización llevadas a cabo por organismos como el Ibama, mientras que la minería ilegal mantiene la presión sobre territorios protegidos en la Amazonía.
La minería ilegal migra incluso después de las operaciones
Operaciones recientes redujeron significativamente la minería ilegal en áreas como la Tierra Indígena Yanomami, pero la actividad migró a otras regiones y mantuvo la presión ambiental.
En el Río Madeira, nuevas embarcaciones surgieron poco tiempo después de acciones de represión, mostrando una rápida recomposición de las estructuras ilegales y adaptación de las redes criminales.
El escenario avanza junto a discusiones en el Supremo Tribunal Federal sobre la regulación de la minería en tierras indígenas. Para el MPF, la fragilidad institucional amplía los riesgos ambientales y sanitarios en la Amazonía.
Con información de Tiempo.

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