Proyecto NASA y del Jet Propulsion Laboratory usa robots IceNode para monitorear hielo antártico con precisión inédita, revelando impactos climáticos ocultos y acelerando estudios sobre derretimiento polar global.
En agosto de 2024, ingenieros del Jet Propulsion Laboratory, vinculado a la NASA, presentaron un proyecto que puede cambiar la forma en que el mundo mide el derretimiento del hielo polar: una flota de robots submarinos autónomos llamada IceNode, diseñada para operar en una de las regiones más inaccesibles del planeta, la interfaz entre el océano y la base de las plataformas de hielo de la Antártida. La información fue divulgada en reportajes internacionales, incluyendo cobertura de Reuters, destacando que los dispositivos fueron creados para recolectar datos donde los satélites simplemente no pueden llegar.
Cada unidad del sistema tiene cerca de 2,4 metros de longitud y aproximadamente 25 centímetros de diámetro, siendo diseñada para descender bajo las plataformas de hielo y fijarse en la parte inferior de estas estructuras, permaneciendo allí por hasta un año entero. El objetivo es medir directamente temperatura, salinidad y dinámica de las corrientes oceánicas en puntos críticos del derretimiento, algo que hasta hoy solo puede ser estimado por modelos indirectos.
Continúe leyendo abajo para entender cómo funcionan estos robots, por qué son considerados esenciales para la ciencia del clima y qué pueden revelar sobre el futuro del nivel del mar.
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Robots IceNode fueron diseñados para operar donde satélites y sensores convencionales no alcanzan
La región que los IceNode van a monitorear es conocida como una de las áreas menos comprendidas del sistema climático terrestre. Se trata de la base de las plataformas de hielo, donde el océano entra en contacto directo con el hielo flotante. Este punto es considerado crítico porque es allí donde el derretimiento ocurre de forma más intensa y silenciosa.

Los satélites pueden medir cambios en la superficie del hielo, como adelgazamiento y desplazamiento, pero no pueden observar directamente lo que sucede por debajo. Esto crea una brecha de datos importante, que los IceNode fueron diseñados para llenar. En la práctica, los robots entran en un ambiente invisible para la mayoría de las tecnologías actuales, llevando sensores directamente al punto donde el hielo está siendo corroído por el agua oceánica.
Estructura de los robots permite fijación bajo el hielo y monitoreo continuo por hasta un año
Diferente de sumergibles tradicionales, los IceNode no dependen de propulsión constante. Están diseñados para derivar con las corrientes oceánicas hasta alcanzar el lugar deseado, donde pueden fijarse en la parte inferior de la plataforma de hielo. Una vez posicionados, pasan a operar como estaciones de monitoreo fijas.
Esta estrategia reduce el consumo de energía y permite que los dispositivos permanezcan activos por largos períodos. El tiempo estimado de operación llega a un año, lo que permite registrar variaciones estacionales y cambios a lo largo del tiempo, algo fundamental para entender el comportamiento del hielo.
Mediciones directas pueden revelar cómo el agua caliente acelera el derretimiento en la base de los glaciares
Uno de los principales objetivos del proyecto es entender cómo el agua caliente del océano está interactuando con el hielo. Estudios anteriores ya indican que corrientes oceánicas más calientes pueden penetrar bajo las plataformas de hielo, derritiéndolas por debajo. Sin embargo, la intensidad, frecuencia y dinámica de este proceso aún son poco conocidas.
Los IceNode medirán parámetros como temperatura del agua, salinidad, movimiento de las corrientes, y la tasa de intercambio de calor entre océano y hielo. Estos datos son esenciales para validar modelos climáticos y mejorar previsiones sobre el derretimiento polar.
Derretimiento en la base del hielo es uno de los principales motores de la elevación del nivel del mar
Lo que hace que este tipo de investigación sea crítica es el impacto global. El derretimiento de las plataformas de hielo no contribuye directamente al aumento del nivel del mar, porque estas estructuras ya flotan. Sin embargo, actúan como una especie de “barrera” que sostiene glaciares continentales.
Cuando la base de estas plataformas se debilita, el hielo terrestre detrás de ellas puede acelerar hacia el océano. Este proceso puede liberar grandes volúmenes de hielo continental, contribuyendo directamente al aumento del nivel del mar.
El proyecto IceNode representa una nueva generación de robótica aplicada a la ciencia climática
El desarrollo de los IceNode refleja una tendencia creciente: el uso de robótica avanzada para explorar ambientes extremos. Al igual que los rovers se utilizaron en Marte, estos dispositivos están diseñados para operar en condiciones hostiles, con baja temperatura, alta presión y ausencia de comunicación constante.
La innovación radica en la combinación de autonomía, eficiencia energética y capacidad de operar durante largos períodos sin intervención humana. Este tipo de tecnología amplía significativamente la capacidad de recopilación de datos en regiones antes inaccesibles.

Los datos recopilados pueden reducir las incertidumbres en las previsiones climáticas globales
Los modelos climáticos dependen de datos precisos para prever el comportamiento del planeta. En el caso de la Antártida, una de las mayores fuentes de incertidumbre radica precisamente en la interacción entre el océano y el hielo. Sin mediciones directas, los científicos deben utilizar estimaciones basadas en datos indirectos.
Con los IceNode, será posible alimentar los modelos con información real, reduciendo los márgenes de error. Esto puede impactar directamente las previsiones sobre el aumento del nivel del mar en las próximas décadas.
La misión también enfrenta desafíos técnicos en un entorno extremo e impredecible
A pesar de su potencial, el proyecto enfrenta desafíos significativos. La navegación bajo el hielo es compleja y la comunicación con los dispositivos es limitada. Además, las corrientes oceánicas pueden desplazar a los robots a áreas inesperadas. Otro riesgo es la acumulación de hielo o sedimentos en los sensores, lo que puede afectar las mediciones. Estos factores hacen que la misión sea técnicamente desafiante, requiriendo un alto nivel de ingeniería y planificación.
La iniciativa refuerza la importancia de la Antártida en el equilibrio climático global
La Antártida desempeña un papel fundamental en el sistema climático de la Tierra. Sus plataformas de hielo regulan el flujo de hielo continental e influyen en las corrientes oceánicas globales. Los cambios en esta región pueden tener efectos en cadena, afectando el clima, el nivel del mar y los patrones meteorológicos en diferentes partes del mundo. El proyecto IceNode sitúa esta región en el centro de la investigación climática moderna.
El principal cambio que aportan iniciativas como esta es la capacidad de observar directamente fenómenos que antes solo podían inferirse. Esto representa un salto en la comprensión científica, permitiendo análisis más precisos y fundamentados. La ciencia deja de depender solo de modelos y pasa a acceder a datos directos del entorno extremo, lo que puede transformar la comprensión sobre el comportamiento del hielo polar.

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