Las muestras del asteroide Bennu revelan aminoácidos y nucleobases, reforzando la hipótesis de que los ingredientes de la vida ya circulaban en el Sistema Solar primitivo.
En 2025, la NASA divulgó, el 29 de enero de 2025, los primeros resultados completos de los análisis de las muestras traídas por la misión OSIRIS-REx del asteroide Bennu, un cuerpo celeste de aproximadamente 4.5 mil millones de años y preservado desde los inicios del Sistema Solar. El material había sido recolectado directamente de la superficie del asteroide en 2020 y regresó a la Tierra en 2023, pasando entonces a ser estudiado en laboratorios especializados.
Según el comunicado oficial de la NASA publicado el 29 de enero de 2025 y el reportaje de Reuters del mismo día, los científicos identificaron en las muestras 14 de los 20 aminoácidos utilizados por la vida en la Tierra para formar proteínas, además de todas las cinco nucleobases presentes en el ADN y el ARN: adenina, guanina, citosina, timina y uracilo. El dato central es directo: compuestos fundamentales para la química de la vida ya existían en cuerpos celestes formados incluso antes de la aparición de la Tierra, reforzando la hipótesis de que los asteroides pueden haber ayudado a distribuir estos ingredientes por el Sistema Solar primitivo.
El asteroide Bennu preserva material primitivo del inicio del Sistema Solar
Bennu está clasificado como un asteroide del tipo carbonáceo, rico en compuestos orgánicos y minerales formados en ambientes con presencia de agua en el pasado.
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Por haber permanecido relativamente inalterado desde su formación, funciona como una especie de archivo químico del inicio del Sistema Solar.
La misión OSIRIS-REx fue diseñada precisamente para recolectar material que no hubiera sido alterado por procesos terrestres, garantizando un análisis más preciso de la composición original.
Esto convierte a Bennu en una de las fuentes más valiosas estudiadas para entender el origen de los elementos químicos que posibilitan la vida.
Los aminoácidos y nucleobases encontrados son componentes fundamentales de la biología
Los aminoácidos identificados en las muestras son moléculas que forman las proteínas, esenciales para prácticamente todos los procesos biológicos.
Las nucleobases — adenina, timina, citosina, guanina y uracilo — son los bloques que componen el ADN y el ARN, responsables del almacenamiento y transmisión de información genética.
La presencia simultánea de estos dos conjuntos de moléculas en un asteroide refuerza una hipótesis discutida durante décadas en la comunidad científica.
La hipótesis de que los ingredientes de la vida no se originaron exclusivamente en la Tierra, sino que pueden haber sido traídos por cuerpos celestes.
Evidencias refuerzan la teoría de que los asteroides ayudaron a “sembrar” la Tierra primitiva
Una de las principales interpretaciones de los datos es que asteroides como Bennu pueden haber desempeñado un papel importante en el origen de la vida en la Tierra.
Durante el período conocido como bombardeo intenso tardío, hace miles de millones de años, la Tierra fue golpeada por innumerables asteroides y cometas.
Estos impactos pueden haber:
- Transportado agua
- Introducido compuestos orgánicos
- Proporcionado materia prima para reacciones químicas complejas
El descubrimiento de moléculas orgánicas en Bennu refuerza la idea de que la Tierra recibió parte de los ingredientes necesarios para la vida desde el espacio.
Sin embargo, es importante destacar que esto no significa que la vida en sí vino del espacio, sino que sus componentes básicos pueden haber sido entregados de esta manera.
Muestras fueron recolectadas directamente en el asteroide y traídas a la Tierra
La misión OSIRIS-REx marcó un avance significativo en la exploración espacial.
Lanzada en 2016, la sonda llegó a Bennu en 2018 y realizó la recolección en 2020, utilizando un brazo robótico para capturar material de la superficie.
La cápsula con las muestras regresó a la Tierra en septiembre de 2023, aterrizando en el estado de Utah, en los Estados Unidos.
La recolección directa elimina muchas de las incertidumbres presentes en estudios basados en meteoritos, que pueden sufrir alteraciones al atravesar la atmósfera terrestre. Esto aumenta la confiabilidad de los datos obtenidos.
La presencia de agua en el pasado de Bennu es sugerida por minerales encontrados
Además de las moléculas orgánicas, los análisis también indicaron la presencia de minerales formados en ambientes acuosos. Esto sugiere que el cuerpo original del cual Bennu se originó puede haber tenido contacto con agua líquida en algún momento.
La combinación de agua y compuestos orgánicos se considera uno de los factores esenciales para el surgimiento de la vida, lo que hace que este descubrimiento sea aún más relevante.
Descubrimiento no prueba existencia de vida fuera de la Tierra
A pesar del impacto científico, es fundamental aclarar que la presencia de aminoácidos y nucleobases no significa que exista o haya existido vida en Bennu. Estas moléculas son ingredientes, no organismos vivos.
El descubrimiento refuerza condiciones químicas favorables a la vida, pero no confirma su existencia fuera de la Tierra. Este punto es esencial para mantener precisión científica y evitar interpretaciones erróneas.
Investigación abre nuevas posibilidades para estudios sobre el origen de la vida
Los resultados obtenidos con Bennu amplían el campo de estudio sobre el origen de la vida, permitiendo nuevas investigaciones en áreas como:
- Química prebiótica
- Formación de moléculas complejas en el espacio
- Interacción entre agua y compuestos orgánicos
El análisis de estas muestras debe continuar por años, ya que solo una pequeña fracción del material ha sido estudiada hasta ahora.
Misión OSIRIS-REx redefine el estándar de exploración de asteroides
Además de los descubrimientos científicos, la misión también establece un nuevo estándar para la exploración espacial. La capacidad de recolectar y traer muestras intactas de un asteroide abre camino para futuras misiones similares.
Esto permite estudios más detallados que aquellos basados solo en observaciones remotas. Los descubrimientos en Bennu también influyen en la búsqueda de vida fuera de la Tierra.
Si los ingredientes básicos de la vida son comunes en asteroides, esto aumenta la probabilidad de que condiciones similares existan en otros lugares del universo.
Esto amplía el alcance de la exploración a lunas, planetas y otros cuerpos celestes que puedan haber recibido material similar.

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