Wi-Fi “gratuito” de locais públicos recoge nombre, e-mail y hábitos de navegación. LGPD impone nuevas reglas y cambia cómo sus datos pueden ser usados en estas redes.
El uso del Wi-Fi gratuito en shoppings, aeropuertos, terminales de autobuses y cafeterías se ha convertido en parte de la rutina de millones de brasileños. Pero la facilidad de conectarse sin gastar datos esconde un detalle que mucha gente nunca percibe: la mayoría de estas redes solo libera el acceso después de que el usuario informa datos personales como nombre, e-mail, teléfono y, en algunos casos, hasta CPF. Según la Ley General de Protección de Datos (LGPD), cualquier recolección de este tipo debe seguir reglas estrictas y esta obligación está cambiando la forma en que las redes públicas funcionan en el país.
Transparencia y aviso obligatorio sobre el uso de los datos en lugares con Wi-Fi “gratuito”
La Autoridad Nacional de Protección de Datos (ANPD) aclara que cualquier empresa que ofrece Wi-Fi y solicita información personal para liberar el acceso debe informar con claridad:
– qué datos serán recolectados
– por qué se están recolectando
– por cuánto tiempo serán guardados
– quién tendrá acceso a esta información
– si habrá uso comercial, publicitario o compartición con terceros
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Es decir, al exigir un simple e-mail en el registro, el shopping se convierte en un controlador de datos y pasa a ser legalmente responsable de la seguridad de esta información.
Guías oficiales de seguridad digital, como las del Sebrae y del CERT.br, ya alertan que redes públicas generalmente recolectan más datos de los que el consumidor imagina, especialmente cuando se inicia sesión a través de redes sociales.
El riesgo oculto: formación de perfiles sin que el usuario se percate – Cookies, rastreo y comportamiento en línea
Además del registro, muchos sistemas de Wi-Fi incorporan scripts de rastreo que registran:
– tiempo de permanencia en el shopping
– tiendas visitadas (a través de triangulación de antenas)
– páginas accedidas durante la navegación
– preferencias de compra
– interacciones dentro de la red
Esta información puede ser utilizada para publicidad dirigida, estudios de comportamiento e incluso venta de datos, algo que la LGPD ahora limita severamente. Para ser legal, el shopping debe garantizar consentimiento explícito — y el usuario debe tener la opción de decir “no” sin perder el acceso al servicio básico.
Compartición con socios comerciales
Empresas de redes públicas de Wi-Fi solían ceder los datos recolectados a minoristas socios, agencias de marketing y empresas de análisis de comportamiento. Con la LGPD, esto solo puede suceder si el usuario es informado de forma clara y objetiva.
En auditorías pasadas, la ANPD identificó que gran parte de estos términos de uso escondía información importante en textos extensos y poco comprensibles.
Hoy, eso infringe la ley y puede generar multas que llegan al 2% de la facturación de la empresa, limitadas a R$ 50 millones por infracción.
¿Qué cambia para el consumidor? A partir de la LGPD, nada es realmente “gratis”
La conexión sigue siendo gratuita, pero la recolección de datos debe ser transparente. La LGPD refuerza que el usuario tiene derecho a:
– saber todo lo que es recolectado
– negar la recolección sin sanción
– pedir que se eliminen sus datos
– saber quién accede y por qué accede a su información
Además, especialistas en ciberseguridad alertan que las conexiones públicas presentan riesgos adicionales: ataques “man-in-the-middle”, interceptación de datos, captura de contraseñas y clonación de sesiones. La LGPD no evita fraudes, pero obliga al proveedor de la red a garantizar un mínimo de seguridad y a informar claramente qué hace con los datos recolectados.
¿Qué hacer antes de conectar? Recomendaciones prácticas para evitar sorpresas
– usa VPN siempre que sea posible
– no inicies sesión en aplicaciones bancarias en redes abiertas
– desconfía de redes que piden datos sensibles como CPF
– lee (incluso si rápidamente) el aviso de privacidad
– no autorices compartición con terceros si no es necesario
Aún con la LGPD, el usuario sigue siendo la principal línea de defensa.
La era del Wi-Fi público más transparente
En los próximos años, los especialistas creen que la ANPD será más rigurosa con las redes públicas, especialmente en grandes centros comerciales que recolectan grandes volúmenes de datos. Para muchos shoppings, será necesario reformular toda la política de privacidad, mejorar los sistemas de seguridad y limitar el rastreo de los usuarios.
La comodidad sigue siendo la misma, pero la regla ahora es clara: cuando el Wi-Fi exige datos personales, el consumidor debe saber exactamente qué está cediendo y a quién.



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