El lago de Furnas, mayor reservorio de agua dulce del Sudeste, alberga 65 especies de peces, pero 14 son invasoras. Investigadores de la Unifal y de la UFLA advierten que la fauna terrestre y acuática está pasando por un empobrecimiento que favorece especies generalistas y amenaza la biodiversidad original.
El lago de Furnas, en Minas Gerais, es un gigante de 1.440 km² que abarca 34 municipios y comprende dos de los biomas más importantes de Brasil: el Cerrado y la Mata Atlántica. Alberga alrededor de 350 especies de aves y mamíferos emblemáticos como el lobo-guará, el tamanduá-bandeira y la onza-parda. Pero detrás de estos números aún expresivos, los investigadores identifican un proceso silencioso de empobrecimiento que ya ha eliminado especies sensibles y está transformando el lago y su entorno en un ambiente dominado por animales generalistas e invasores. La onza-pintada y la anta, que ya habitaban la región, han desaparecido localmente.
Dentro del agua, el escenario es igualmente preocupante. De las 65 especies de peces catalogadas en el lago, 14 son exóticas, es decir, no existían originalmente en la región. Esta proporción de más del 20% de especies invasoras ya se considera un indicador grave de degradación ambiental, según el profesor Paulo dos Santos Pompeu, de la Universidad Federal de Lavras. Peces como el tucunaré y la tilapia, que encontraron condiciones favorables en las aguas estancadas del reservorio, han pasado a dominar el ambiente, mientras que especies nativas migratorias como el pintado, la piracanjuba y la pirapitinga prácticamente han desaparecido del lago.
Lo que sucedió con la fauna terrestre alrededor del lago de Furnas
De acuerdo con el portal del G1, la región donde se formó el lago de Furnas era originalmente un área de alta biodiversidad, con ríos encachoeirados, matas ciliares preservadas y extensiones continuas de Cerrado y Mata Atlántica. La construcción de la hidroeléctrica y la formación del reservorio, sumadas al avance de la agropecuaria, la deforestación y la presión de caza, provocaron la desaparición local de especies que necesitaban áreas extensas y preservadas para sobrevivir. La onza-pintada y la anta son los casos más emblemáticos, pero no los únicos.
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El profesor Vinícius Xavier da Silva, de la Universidad Federal de Alfenas, explica que «estos animales han ido desapareciendo a lo largo del tiempo, por presión de caza, pérdida de hábitat por el avance de la agropecuaria y fragmentación de las áreas naturales». Especies como el lobo-guará y el tamanduá-bandeira aún se ven, pero con una frecuencia cada vez menor. En contrapartida, animales más adaptables, como el perro del monte y el zorrillo, se han vuelto más comunes. El resultado es lo que los investigadores llaman homogeneización biótica: una fauna que, aunque aún diversa en números absolutos, está siendo progresivamente nivelada por abajo.
Cómo el lago de Furnas perdió sus especies de peces más valiosas
Antes de la formación del lago, el ambiente estaba compuesto por ríos con corrientes, cascadas y tramos de remanso, un mosaico de hábitats que sostenía decenas de especies especializadas. Con el anegamiento, esta diversidad de ambientes fue sustituida por un gran reservorio homogéneo, que favorece peces adaptados a aguas estancadas y perjudica especies migratorias que dependen de largos tramos de ríos para completar sus ciclos de vida.
Peces como el pintado, la piracanjuba y la pirapitinga, que eran comunes en la cuenca del Río Grande, dejaron de ocurrir dentro del lago y pasaron a concentrarse en tramos debajo de la represa o en afluentes aún preservados. «Hemos eliminado un ambiente que llevó millones de años para formarse y que sostenía una biodiversidad altamente especializada», afirma el profesor Pompeu. El lago hoy alberga un número reducido de especies, con predominancia de las más generalistas, aquellas que se adaptan a cualquier condición y compiten con ventaja contra las nativas.
El avance de las especies invasoras que dominan las aguas del lago

La presencia de 14 especies exóticas entre las 65 catalogadas en el lago de Furnas no es accidental. Estos peces llegaron al reservorio por tres vías principales: la pesca deportiva, que muchas veces introduce especies deliberadamente; la acuicultura, con escapes accidentales de peces criados en jaulas; y el descarte inadecuado de peces de acuario. Una vez establecidos, estos invasores compiten con la fauna local y, en algunos casos, crean nuevas relaciones ecológicas que alteran toda la cadena alimentaria.
El tucunaré, pez típico de la región Norte de Brasil, es uno de los ejemplos más preocupantes. Como depredador tope, reduce poblaciones de especies nativas e intensifica el desequilibrio dentro del lago. La tilapia, más adaptada a aguas estancadas, encontró condiciones ideales para reproducirse y dominar. También hay presencia de organismos provenientes de otras regiones, como camarones de la Amazonía y del Pantanal, según un estudio coordinado por el profesor Marcos Calisto, de la UFMG, en colaboración con Axia Energía. «Siempre que una nueva especie entra, la comunidad local necesita reestructurarse y esto puede llevar incluso al desaparecimiento de especies nativas», advierte Pompeu.
La fragmentación que aísla a los animales y reduce la diversidad genética alrededor del lago
Además de la degradación directa, la fragmentación de la vegetación es otro factor que compromete la fauna alrededor del lago de Furnas. Áreas continuas de bosque dieron lugar a pequeñas manchas aisladas que funcionan como refugios, pero impiden el desplazamiento de los animales entre diferentes poblaciones. Este aislamiento reduce la diversidad genética, aumenta la vulnerabilidad a enfermedades y acelera el proceso de empobrecimiento que los investigadores describen como homogeneización biótica.
El profesor Rogério Grassetto Teixeira da Cunha, de la Unifal, resume el problema: «No sabemos el estado de salud de estas poblaciones, si son viables a largo plazo. Estos animales están sobreviviendo por ahí.» Como solución, los investigadores destacan la creación de corredores ecológicos y la preservación de áreas de vegetación alrededor del lago, medidas que permitirían la conexión entre los fragmentos y darían a los animales una oportunidad real de mantener poblaciones saludables a largo plazo. Incluso los animales domésticos, como perros y gatos, tienen un impacto directo sobre aves y pequeños mamíferos, un problema que rara vez se incluye en las discusiones sobre conservación.
Lo que aún se puede hacer para proteger la biodiversidad del lago de Furnas
El Parque Estatal de la Sierra de la Buena Esperanza es una de las áreas consideradas estratégicas para la conservación, funcionando como refugio para diversos animales. Pero incluso allí, algunas especies ya han desaparecido, y la unidad de conservación por sí sola no es capaz de revertir el proceso de empobrecimiento que afecta todo el entorno del lago. También hay iniciativas no institucionales, como reservas particulares y proyectos de ONGs que buscan proteger remanentes de bosque, pero el escenario futuro depende de acciones más amplias y coordinadas.
El biólogo Wagner Martins Santana Sampaio, responsable técnico de la ONG Idesa, reconoce que el impacto de la formación del lago es irreversible, pero destaca que aún hay espacio para conciliar conservación y uso económico. «Furnas hoy es un ambiente de múltiples usos, importante para energía, turismo y abastecimiento. El desafío es garantizar que este uso se realice de manera consciente, preservando lo que aún queda de biodiversidad», afirma. Si no se hace nada, la tendencia es de empobrecimiento continuo. Si hay cuidado y preservación, algunas especies aún pueden recuperarse. Pero el tiempo para actuar se está agotando.
El lago de Furnas ya ha perdido la onza-pintada, la anta y decenas de peces nativos. ¿Conoces la región? ¿Crees que es posible conciliar el uso económico del reservorio con la preservación de la biodiversidad? Deja tu opinión en los comentarios.

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