La expansión silenciosa de una especie asiática enciende la alerta ambiental en la costa paulista, moviliza un grupo de trabajo con drones y ya ha llevado a la retirada de cientos de árboles en un área sensible de manglares, considerada estratégica para la biodiversidad y el equilibrio ecológico.
Un árbol exótico de rápido crecimiento, capaz de superar los 12 metros y señalado por organismos ambientales como una amenaza directa al equilibrio de los manglares, moviliza un grupo de trabajo en Cubatão, en la costa de São Paulo.
El mangle-manzano, nombre popular de Sonneratia apetala, ya ha sido identificado en un área crítica de alrededor de 20 hectáreas en el estuario y, ante el riesgo de avance, ha entrado en el centro de una operación de erradicación conducida por el Ibama y la Fundación Forestal.
Según un informe publicado por g1 este lunes (13), más de 700 individuos adultos ya han sido removidos en el estuario de Cubatão, en un intento de contener una bioinvasión que los especialistas aún consideran reversible.
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La evaluación oficial es que el escenario sigue siendo compatible con una respuesta rápida, siempre que el control avance antes de que la especie se expanda a nuevas áreas de la costa.
Especie invasora amenaza los manglares brasileños

Originario del Sudeste Asiático, el mangle-manzano es tratado por el Ibama como especie exótica invasora por no formar parte de la flora nativa brasileña y por presentar un historial de impacto en ecosistemas fuera de su área natural.
El organismo destaca que la planta combina un crecimiento agresivo, alta capacidad de dispersión y un reconocido potencial invasor, características que elevan el riesgo para los bosques de manglar con una composición arbórea más limitada, como ocurre en el Sudeste de Brasil.
De acuerdo con una investigación del periódico g1, la preocupación ha aumentado porque los ejemplares observados en el campo tienden a presentar un tamaño superior al de las especies nativas.
Este aumento estructural puede favorecer la competencia por espacio, luz y nutrientes, alterando la organización del bosque y presionando la biodiversidad asociada, con repercusiones sobre la cadena trófica y el funcionamiento del propio ecosistema estuarino.
En Cubatão, la presencia de Sonneratia apetala ha ganado relevancia científica por representar el primer registro de la especie en América del Sur, según una descripción publicada en la revista Biota Neotropica.
Documentos técnicos relacionados con el manejo en São Paulo indican que los primeros registros en Brasil datan de febrero de 2024, cuando decenas de ejemplares ya habían sido identificados en el área monitoreada.
Posible origen ligado al transporte marítimo

La ruta de entrada de la especie en el país aún no ha sido confirmada oficialmente.
El propio Ibama informa que no hay, hasta el momento, una vía de introducción comprobada, aunque el monitoreo de vectores como actividades portuarias y agua de lastre se considera una medida necesaria para prevenir nuevos episodios.
En una entrevista concedida al periódico g1, el biólogo Edmar Hatamura señaló el agua de lastre de barcos provenientes de Asia como una hipótesis probable para la llegada de la planta al estuario de Cubatão, debido al intenso flujo marítimo asociado al complejo portuario de la Baixada Santista.
La hipótesis ya ha aparecido en publicaciones académicas e institucionales, pero sigue sin confirmación definitiva por parte de los organismos federales.
Esta distinción ha pasado a ser central en el tratamiento del caso.
Mientras que investigadores y técnicos consideran plausible la conexión con el transporte marítimo internacional, la posición oficial evita afirmar la origen sin evidencia concluyente.
Operación con drones intenta contener el avance de la especie

La estrategia adoptada en São Paulo sigue el principio de Detección Temprana y Respuesta Rápida, modelo utilizado en el enfrentamiento a especies invasoras cuando aún existe una oportunidad real de erradicación.
En un informe divulgado en marzo de 2026, el Ibama informó que analistas del organismo y de la Fundación Forestal realizaron actividades de identificación, cuantificación y validación de plantas utilizando drones, mapeo aéreo y verificación técnica en campo.
El periódico también indicó que el trabajo en Cubatão no se limita a la supresión de los ejemplares ya localizados.
La operación implica mapeo de focos, monitoreo continuo y estudios para mejorar la identificación de la especie por imagen, lo que puede ampliar la capacidad de detección temprana en otros tramos de la costa paulista antes de que nuevos núcleos se consoliden.
En el epicentro de la ocurrencia, el levantamiento aéreo inicial detalló alrededor de 20 hectáreas y delimitó 218 polígonos de presencia de la especie, cada uno de los cuales puede reunir uno o más individuos.
La ampliación del sobrevuelo por drone fue planificada para un área más extensa, en un intento de calificar la lectura espacial de la invasión y dimensionar mejor el tamaño real del problema.
Remoción sin químicos busca preservar el ecosistema

El manejo adoptado por los organismos ambientales busca reducir impactos adicionales sobre un ambiente ya sensible.
En lugar de herbicidas o insumos químicos, la remoción se realiza mediante el corte a ras de los individuos adultos y la cobertura de los tocones con el propio lodo del manglar, procedimiento previsto en el protocolo técnico elaborado para el área.
La Fundación Forestal también informó, en material técnico e institucional, que la supresión considera el ciclo reproductivo de la especie.
Siempre que sea posible, la intervención busca evitar el período de fructificación; cuando esto no ocurre, la recolección manual de los frutos entra en escena para reducir la dispersión de semillas y frenar la aparición de nuevos focos.
La prisa, en este caso, no se debe solo al número de árboles ya retirados, sino al patrón de crecimiento de la especie y a la capacidad de ocupación observada en los manglares.
En una nota sobre el caso, el Ibama destacó que la erradicación aún es viable precisamente porque la bioinvasión permanece en fase inicial, lo que convierte las acciones de campo de esta etapa en un punto decisivo para evitar pérdidas más amplias en la Baixada Santista.

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