El programa de reforestación de Pakistán ganó destaque internacional al unir recuperación ambiental, adaptación climática y generación de trabajo rural, pero los números oficiales exigen una lectura cuidadosa sobre metas, resultados y monitoreo.
Pakistán ha sido mencionado en informes ambientales y foros internacionales debido a un programa de reforestación creado para responder a efectos asociados con la crisis climática, como calor extremo, inundaciones, erosión del suelo y pérdida de áreas verdes.
El número de 10 mil millones de árboles, sin embargo, exige precisión: fuentes oficiales tratan este volumen como la meta nacional del Ten Billion Tree Tsunami Programme, y no como una cantidad comprobada plantada en solo tres años.
La primera fase del programa, prevista para el período de 2019 a 2023, tenía como objetivo plantar o regenerar 3,29 mil millones de plantas en diferentes regiones del país.
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La apuesta por la plantación a gran escala tiene relación con la vulnerabilidad de Pakistán a eventos climáticos extremos y con la baja cobertura forestal del territorio.
En comunidades rurales, estos efectos se manifiestan en el trabajo al aire libre durante olas de calor, en la pérdida de áreas agrícolas por erosión y en los daños causados por lluvias intensas.
La reforestación, en este contexto, fue incorporada a políticas públicas como una medida de adaptación climática, generación de ingresos y recuperación ambiental.
Reforestación en Pakistán y vulnerabilidad climática
La urgencia del tema está ligada a la cobertura forestal limitada del país.
Datos citados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente indican que cerca del 5% del territorio paquistaní está cubierto por bosques, porcentaje considerado bajo para un país con regiones áridas, áreas montañosas, ríos extensos y fuerte dependencia de la agricultura.
La falta de vegetación aumenta la exposición de laderas, márgenes de ríos y áreas agrícolas a procesos de erosión y degradación.
En lugares donde el suelo queda desprotegido, lluvias fuertes pueden arrastrar sedimentos, comprometer cultivos y aumentar riesgos en comunidades cercanas a áreas inestables.
Las inundaciones de 2022 reforzaron este debate.
Según el Banco Mundial, las inundaciones afectaron a 33 millones de personas y dejaron más de 1.730 muertos en Pakistán.
El desastre también provocó desplazamientos, daños a la infraestructura y pérdidas económicas, lo que amplió la discusión sobre medidas de prevención y adaptación en el país.
En este escenario, los árboles comenzaron a ser utilizados en más de un frente.
La vegetación puede ayudar a reducir la erosión, favorecer la infiltración de agua en el suelo, proteger márgenes de ríos y recuperar áreas degradadas.
En comunidades rurales, programas de reforestación también pueden crear trabajo en viveros, actividades de plantación, mantenimiento de las áreas recuperadas y fiscalización contra corte irregular.

Billion Tree Tsunami sirvió de base para el programa nacional
El proyecto nacional de 10 mil millones de árboles tuvo como base una iniciativa anterior, el Billion Tree Tsunami, realizada en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en el noroeste de Pakistán.
Esta primera etapa combinó plantación directa con regeneración natural asistida, método que protege áreas degradadas para permitir la recuperación de la vegetación existente.
Según el Foro Económico Mundial, Pakistán alcanzó la marca de mil millones de árboles en agosto de 2017, antes del plazo inicialmente previsto.
La iniciativa también restauró cerca de 350 mil hectáreas de bosques y tierras degradadas, de acuerdo con la misma fuente.
La experiencia en Khyber Pakhtunkhwa ayudó a orientar la ampliación del modelo para otras regiones.
La lógica no se limitaba a la distribución de plántulas.
El proyecto incluía viveros, protección de áreas, participación de comunidades locales y seguimiento de terrenos en recuperación.
El Ten Billion Tree Tsunami Programme fue inaugurado en 02 de septiembre de 2018, durante el Plant for Pakistan Day.
La ejecución pasó a involucrar el Ministerio de Cambio Climático de Pakistán y departamentos provinciales y territoriales de bosques y vida silvestre.
Entre los objetivos oficiales estaban recuperar recursos forestales y de fauna, fortalecer áreas protegidas, incentivar ecoturismo, involucrar comunidades y crear empleos ligados a la conservación.
Cómo funciona la plantación de árboles a gran escala
La reforestación adoptada por Pakistán reunió diferentes estrategias, de acuerdo con el tipo de terreno y el nivel de degradación.
En áreas sin suficiente cobertura vegetal, el camino fue la plantación directa de plántulas.
Donde aún había semillas, raíces o brotes, la prioridad podía ser proteger el lugar, controlar el pastoreo e impedir el corte para favorecer la regeneración natural.
Esta diferencia es relevante porque el resultado de un programa de este tamaño no depende solo del número de plántulas colocadas en el suelo.
La supervivencia de los árboles exige condiciones adecuadas de clima, suelo, agua, mantenimiento y protección contra animales o extracción irregular de madera.
El programa también movilizó viveros y trabajadores locales para producir plántulas, preparar terrenos y acompañar áreas en recuperación.
En un estudio sobre la fase anterior en Khyber Pakhtunkhwa, el Instituto Pakistaní de Economía del Desarrollo citó una tasa de supervivencia del 88% de las plantas y la creación de más de 500 mil empleos verdes.
Otro punto central fue la elección de las especies.
En áreas montañosas, la selección tiende a considerar árboles adaptados a laderas y al clima frío.
En las regiones más secas, especies resistentes y con raíces profundas pueden contribuir a la protección del suelo y la retención de humedad.
La adecuación al ambiente evita problemas asociados con la plantación de especies incompatibles con la disponibilidad de agua, la biodiversidad local o el uso agrícola del territorio.
Resultados de la reforestación en Khyber Pakhtunkhwa
Investigaciones con teledetección indican recuperación de cobertura vegetal en áreas analizadas de Khyber Pakhtunkhwa.
Un estudio publicado en la revista Environment, Development and Sustainability señaló que, en el área investigada, la cobertura de bosque saludable cayó del 20% en 1990 al 2% en 2010, pero subió al 35% en 2021 tras acciones de reforestación y protección.
El mismo estudio registró un aumento de 1.951 km² de cobertura forestal saludable en el área analizada hasta 2021.
Estos datos muestran avance en regiones específicas, pero no comprueban, por sí solos, que la meta nacional de 10 mil millones de árboles haya sido cumplida en tres años.
En programas de reforestación, especialistas e instituciones ambientales suelen considerar no solo el total de plántulas plantadas, sino también la tasa de supervivencia, la diversidad de especies, la continuidad de la protección y los efectos sobre suelo, agua y biodiversidad.
El programa también recibió análisis críticos.
Un estudio del Instituto Internacional para Medio Ambiente y Desarrollo señaló que grandes iniciativas de plantación pueden producir beneficios desiguales cuando comunidades sin tierra, pastores y grupos más vulnerables quedan fuera de las decisiones o reciben poca participación en las ganancias.
La evaluación indica que proyectos de restauración a gran escala necesitan combinar metas ambientales con inclusión social, transparencia y monitoreo.
Ten Billion Tree Tsunami y el impacto en las comunidades rurales
El caso de Pakistán llama la atención porque vinculó la plantación de árboles a políticas de adaptación climática, empleo rural y recuperación de áreas degradadas.
En lugar de tratar el árbol solo como cobertura vegetal, el programa pasó a asociarlo a servicios ambientales y actividades económicas locales.
En la práctica, plántulas pueden salir de viveros comunitarios, trabajadores pueden ser contratados para la plantación y el mantenimiento, y áreas en recuperación pueden recibir vigilancia contra tala irregular o pastoreo excesivo.
En regiones rurales, esta estructura acerca la protección ambiental a demandas inmediatas, como ingresos, estabilidad del suelo y disponibilidad de agua.
La diferencia entre plantar y restaurar también ayuda a entender el alcance del programa.
Plantar significa colocar una plántula en el suelo.
Restaurar implica crear condiciones para que el área vuelva a funcionar como ecosistema, con especies adecuadas, suelo protegido, presencia de fauna, agua y participación de las comunidades cercanas.
Por eso, el modelo pakistaní combinó plantación directa, regeneración natural, viveros, cercamiento de áreas y monitoreo.
La meta de 10 mil millones de árboles sintetiza la ambición del programa, pero la evaluación de los resultados depende de indicadores más amplios, como supervivencia de las plántulas, recuperación efectiva de la vegetación, impacto social y mantenimiento de las áreas a lo largo de los años.
La experiencia muestra cómo una política ambiental puede dialogar con agricultura, seguridad hídrica, empleo y prevención de riesgos climáticos.
En un país afectado por inundaciones, sequías y erosión, la reforestación pasó a integrar una agenda que va más allá del paisaje e involucra la forma en que las comunidades se adaptan a los cambios ambientales.
