La Casa Itapororoca combina acantilado, área preservada, madera laminada encolada y terraza abierta al mar para mostrar cómo una casa en Bahía puede nacer del terreno sin borrar el paisaje costero.
Parte de una casa en Bahía fue enterrada en el propio terreno para que la construcción no compitiera por atención con la playa, el acantilado y la vegetación alrededor. La obra se encuentra en el litoral bahiano y recibió el nombre de Casa Itapororoca.
La información fue publicada por Wallpaper, revista internacional de arquitectura y diseño, el 19 de octubre de 2025. El proyecto está firmado por Bloco Arquitetos y utiliza madera laminada encolada para crear una estructura ligera, abierta y conectada al entorno costero.
La casa se encuentra en un terreno con 3 m de declive y a 30 m de un acantilado. La solución semi-enterrada hace que la construcción parezca más discreta en la entrada, pero revela dos niveles por el lado de la playa.
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Por qué parte de la casa fue enterrada en el terreno en declive
El terreno de la Casa Itapororoca tiene 3 m de declive. En lugar de tratar esta inclinación como un problema, el proyecto aprovechó la caída natural para encajar parte de la residencia en el suelo.

En la práctica, esto crea un efecto visual curioso. Por el acceso principal, la casa parece tener solo un piso. Por el lado orientado hacia la playa, muestra dos niveles y se abre al mar.
Esta elección también reduce el impacto visual de la construcción. La casa no aparece como un bloque alto frente al paisaje. Sigue el diseño del terreno y aparece poco a poco.
Para el lector lego, la idea es simple: la obra no intenta corregir la naturaleza del lugar. Utiliza el propio desnivel para ser más baja, más integrada y menos agresiva al entorno.
Cómo la madera laminada colada sostiene la obra sin dejar la casa pesada
La madera laminada colada es una técnica que une capas de madera para formar piezas resistentes. Estas piezas pueden convertirse en vigas, pilares y partes importantes de la estructura.
En la Casa Itapororoca, este material ayuda a sostener la obra y también participa en la apariencia de la residencia. La estructura se ve más ligera a los ojos que una construcción cerrada y pesada.
Wallpaper, revista internacional de arquitectura y diseño, registró que la casa fue pensada para conectarse con el paisaje tropical alrededor. La elección de la madera refuerza esta lectura, porque crea transparencia, sombra y una sensación de apertura.
La madera también dialoga con la amplia terraza. Juntas, estructura y terraza hacen que la casa parezca menos aislada de la selva y más cercana al clima de la playa.
El acantilado exigió un retiro de 15 m y hizo la construcción más delicada
La residencia está a 30 m de un acantilado. El proyecto también necesitó respetar un retiro obligatorio de 15 m en relación al borde.

Este dato es importante porque los acantilados son áreas sensibles. Sufren la acción del viento, la lluvia, el mar y el propio desgaste natural del suelo.
La región también aparece ligada al Iphan, órgano federal de patrimonio histórico y artístico. Esto refuerza que el proyecto está insertado en un tramo costero que requiere atención especial.
Construir cerca de un acantilado no solo implica una vista bonita. Es necesario respetar límites, retiradas y la forma en que la obra se integra en el ambiente.
La terraza abierta transforma la casa en mirador hacia el Atlántico
La terraza es una de las partes más destacadas de la Casa Itapororoca. Funciona como un área entre el lado interno de la residencia y el lado externo, creando sombra y ventilación.
Este tipo de espacio es fácil de entender para el público brasileño. Muchas casas antiguas usaban terrazas amplias para proteger del sol, recibir personas y mantener la casa más fresca.
En la obra bahiana, la terraza adquiere otro papel. Abre la residencia a la vista directa del Atlántico y crea un paso suave entre los dormitorios, las áreas de convivencia, la vegetación y el mar.
El resultado no depende solo de la belleza. El balcón también ayuda a la casa a respirar mejor en el clima cálido de la costa.
La casa parece pequeña en la entrada y se revela más grande por el lado de la playa
Uno de los puntos más fuertes del proyecto está en el cambio de percepción. Quien llega por el nivel de entrada ve una casa más contenida, casi escondida en el terreno.

Por el lado de la playa, la construcción muestra otra escala. Los dos niveles aparecen, el balcón se destaca y la vista al mar gana fuerza.
Este efecto nace de la combinación entre terreno en declive, parte semi-enterrada y estructura abierta. La casa no revela todo de una vez.
Se revela conforme la mirada cambia de posición. Primero parece discreta, luego muestra su relación directa con el paisaje costero.
Cómo construir cerca de la naturaleza sin dominar el paisaje
La Casa Itapororoca muestra que una residencia cerca del mar puede buscar equilibrio en lugar de exceso. El paisaje no se convirtió en un telón de fondo para una construcción dominante.
El proyecto utiliza el terreno, la madera y el balcón para crear una casa que respeta el entorno. La solución también muestra que la arquitectura en áreas sensibles necesita considerar suelo, vista, sombra y límite de ocupación.
La obra no es solo una casa de playa con un aspecto sofisticado. Muestra una forma de construir en la que la naturaleza sigue siendo la protagonista.
Al final, la Casa Itapororoca llama la atención justamente por intentar aparecer menos. La parte enterrada, la madera laminada encolada y el balcón abierto al Atlántico ayudan a crear una residencia que sigue el terreno en lugar de dominar el acantilado.
En una costa cada vez más presionada por construcciones, este tipo de proyecto plantea una pregunta importante: ¿las casas cerca del mar deben buscar más impacto visual o más respeto por el paisaje que ya existe? Comenta tu opinión y comparte con quien le gusta la arquitectura brasileña.

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