Pareja deja la carrera en el sector bancario, invierte en la gastronomía y crea un modelo de negocio integrado que alcanza facturación anual de R$ 4 millones.
Lo que iba a ser solo un nuevo capítulo tras la jubilación terminó convirtiéndose en un emprendimiento exitoso. Una pareja de exgerentes bancarios decidió abandonar la carrera en el mercado financiero para invertir en la gastronomía y creó un complejo con cuatro operaciones integradas.
El resultado fue la formación del Grupo GattoFiga, negocio que hoy registra una facturación anual de aproximadamente R$ 4 millones y apuesta por la gestión eficiente para impulsar el crecimiento.
Pareja encontró en la gastronomía una nueva oportunidad de emprender
La historia de Edson Leite y Cida Montanher comenzó en 2003, cuando ambos trabajaban en la misma institución financiera. Con el tiempo, la convivencia se convirtió en relación, luego matrimonio y, más adelante, una sociedad también en el mundo de los negocios.
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Tras la jubilación, la pareja decidió invertir en un segmento completamente diferente de aquel en el que construyeron su carrera.
Para poner el plan en práctica, viajaron a Italia en busca de conocimiento sobre la tradicional pizza napolitana, realizando entrenamiento en Nápoles para aprender todas las etapas de la producción de la masa y del proceso de horneado.
El compromiso con la autenticidad también motivó la importación de un horno eléctrico especializado directamente desde Europa, equipo considerado esencial para reproducir las características de la receta original.
Inversiones dieron origen a un complejo gastronómico
Para inaugurar la pizzería, la pareja invirtió cerca de R$ 1 millón. Posteriormente, con la consolidación de la marca, destinó más R$ 1 millón a la creación de nuevas operaciones, incluyendo un emporio gourmet y un bar de vinos.
El proyecto también contó con la participación de Davi Leite, hijastro de Cida, quien pasó a integrar la sociedad aportando experiencia operativa para complementar el conocimiento de los exbancarios en gestión financiera y administración.
Antes de la inauguración, el equipo recibió entrenamientos enfocados tanto en la producción de las pizzas como en la atención al público y el servicio de vinos, buscando ofrecer una experiencia diferenciada a los clientes.

La expansión ocurrió para aprovechar mejor la estructura ya existente
Después de la consolidación de la pizzería, la pareja se dio cuenta de que muchos clientes esperaban por una mesa los fines de semana. En lugar de ver la fila solo como un problema, los empresarios decidieron transformarla en una oportunidad.
Así surgieron un emporio gourmet y un bar de vinos, permitiendo que los consumidores permanecieran en el lugar mientras esperaban ser atendidos.
«Tenemos mucha espera en la pizzería los fines de semana. Es el momento de invitar a ese cliente a conocer nuestros espacios», explicó Cida Montanher.
Más tarde, el grupo amplió nuevamente las actividades con la apertura de un restaurante ejecutivo enfocado en el horario de almuerzo.
Según Edson Leite, la propuesta fue utilizar la estructura existente durante todo el día, aumentando el aprovechamiento del inmueble, de los equipos y del equipo de trabajo.
Gestión integrada ayuda a reducir costos y ampliar la facturación
Una de las ventajas del modelo adoptado por la pareja está en la centralización de los procesos administrativos.
Áreas como compras, control financiero, recepción de mercancías y seguridad atienden simultáneamente todas las operaciones del grupo, reduciendo gastos que serían mayores si cada negocio funcionara de forma independiente.
Otro factor importante es la flexibilidad del equipo. Conforme aumenta la demanda en determinado ambiente, los empleados pueden ser reasignados para reforzar la atención, haciendo la operación más eficiente y aprovechando mejor los recursos disponibles.
«Los colaboradores se ayudan. Si hay mucha gente para atender, reasignamos al camarero para que actúe junto con el maître que trabaja en el bar de vinos», explicó Edson Leite.
La expansión ocurrió de forma planificada
Para quienes desean invertir en nuevos negocios, los empresarios defienden que el crecimiento debe ocurrir gradualmente. Según ellos, consolidar la primera operación antes de abrir nuevas frentes permite identificar oportunidades con más seguridad y reduce riesgos durante la expansión.
«Es importante hacer que las cosas sucedan poco a poco. Te adaptas a un primer negocio, luego vas viendo las oportunidades, ya dominas ese negocio y vas abriendo otros frentes», revela Montanher.
La trayectoria de la pareja demuestra que la planificación, gestión y capacidad de adaptación pueden ser decisivos para transformar un cambio de carrera en un emprendimiento de gran envergadura, capaz de reunir diferentes operaciones en un único modelo de negocio y alcanzar una facturación millonaria.
