Investigadores encuentran un sitio arqueológico de 12.000 años en Turquía, que puede ser el calendario más antiguo del mundo, ofreciendo nuevas perspectivas sobre el tiempo y la astronomía en las civilizaciones antiguas.
Un sitiio arqueológico ubicado en el sureste de la Turquía, es uno de los más importantes descubrimientos de la arqueología moderna, revelando aspectos fascinantes de las primeras civilizaciones humanas.
Datado de aproximadamente 12.000 años atrás, el sitio arqueológico es considerado el más antiguo complejo de templos conocido, superando Stonehenge en cerca de 6.000 años.
Lo que hace Göbekli Tepe particularmente notable son sus gigantescas esculturas y formaciones de piedra que, de acuerdo con nuevas investigaciones, pueden representar el calendario solar más antiguo del mundo.
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El enigmático Göbekli Tepe

Construido alrededor de 9600 a.C. durante el período Neolítico Pre-Cerámica, Göbekli Tepe fue erigido por grupos de cazadores-recolectores.
A pesar de no haber evidencia de agricultura o metalurgia avanzada, estas sociedades fueron capaces de realizar una obra monumental que exige habilidades de ingeniería y organización social extremadamente sofisticadas.
Las formaciones circulares de piedra están compuestas por pilares que llegan a tener 16 pies de altura y pueden pesar hasta 20 toneladas. Muchos de estos pilares están adornados con tallas de animales, figuras humanoides y símbolos abstractos, sugiriendo una complejidad simbólica o religiosa.
Hasta recientemente, la función exacta del sitio arqueológico Göbekli Tepe era un misterio. Sin embargo, una nueva investigación liderada por la Universidad de Edimburgo sugiere que el lugar puede haber servido como un calendario para observaciones astronómicas.
Este estudio propone que las marcas esculpidas en los pilares pueden haber sido utilizadas para monitorear el sol, la luna y las constelaciones, ayudando a rastrear los cambios estacionales.
Descifrando las esculturas y el calendario solar

El análisis de los símbolos esculpidos en las piedras de Göbekli Tepe revela una posible relación con la astronomía. En particular, símbolos en forma de V grabados en los pilares parecen representar días.
Los investigadores descubrieron que uno de los pilares contiene un calendario solar de 365 días, compuesto por 12 meses lunares y 11 días adicionales, una forma primitiva de calendario lunisolar.
Este calendario permitiría a los habitantes de Göbekli Tepe rastrear el tiempo con precisión, marcando eventos estacionales como el solsticio de verano.
Uno de los símbolos más intrigantes es un V esculpido alrededor del cuello de una figura que se asemeja a un pájaro, que, según los investigadores, representaría la constelación asociada al solsticio de verano.
Este descubrimiento sugiere que los constructores de Göbekli Tepe poseían un conocimiento avanzado del movimiento de los astros, mucho más allá de lo que se imaginaba posible para sociedades neolíticas.
Además, otras estatuas cercanas exhiben marcas similares, posiblemente representando deidades o figuras importantes relacionadas con rituales astronómicos.
Estas esculturas y su conexión con el cielo sugieren que Göbekli Tepe puede albergar el calendario lunisolar más antiguo conocido por la humanidad, precediendo todos los ejemplos anteriores en miles de años.
El impacto de un cometa y la transformación de la civilización

Un aspecto particularmente intrigante de la investigación es la teoría de que Göbekli Tepe puede haber sido construido como un memorial a un impacto de cometa que ocurrió hace aproximadamente 13.000 años, alrededor de 10.850 a.C.
Evidencias de este impacto, como altos niveles de iridio y platino, además de nanodiamantes y microcarbón encontrados en capas de sedimentos, indican que un evento catastrófico causó incendios generalizados y cambios climáticos severos.
El impacto de este cometa habría desencadenado una mini-era glacial conocida como Younger Dryas, que duró más de 1.200 años. Este período de enfriamiento extremo resultó en la extinción de varias especies de grandes animales y forzó a las primeras sociedades humanas a adaptarse a condiciones ambientales drásticas. Los investigadores creen que este evento puede haber sido el catalizador para el desarrollo de la agricultura y el surgimiento de nuevas formas de organización social, llevando eventualmente al nacimiento de la civilización en el Creciente Fértil.
Göbekli Tepe, con sus esculturas y símbolos, puede representar un intento de las personas de aquella época de registrar el impacto de este evento astronómico.
La conexión entre las esculturas y las constelaciones asociadas con cometas y meteoros sugiere que los habitantes utilizaban la precesión —la oscilación del eje de la Tierra que afecta los movimientos de las constelaciones— para registrar el paso del tiempo, un conocimiento que solo se documentaría formalmente miles de años después por los astrónomos griegos.
El legado del sitio arqueológico Göbekli Tepe
Los descubrimientos en Göbekli Tepe sugieren que esta antigua civilización tenía una comprensión avanzada de la astronomía y de la necesidad de registrar eventos astronómicos.
El calendario esculpido en piedra demuestra la importancia de los ciclos lunares y solares para la planificación agrícola y los rituales religiosos, esenciales para la supervivencia y el desarrollo social de las primeras comunidades neolíticas.
Además de Göbekli Tepe, otro sitio cercano, Karahan Tepe, presenta estructuras y esculturas que siguen el mismo sistema de calendario, sugiriendo que el conocimiento astronómico era compartido entre diferentes comunidades neolíticas.
Esta continuidad de conocimiento indica que estos pueblos antiguos tenían una red de intercambios culturales y científicos, permitiendo avances en la observación astronómica y en el desarrollo de calendarios.

Eram os deuses astronautas?