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Robots simpáticos de entrega de comida toman las aceras de Chicago, asustan a los peatones, se convierten en objetivo de una petición popular y transforman Lakeview en escenario de revuelta urbana.

Escrito por Flavia Marinho
Publicado el 05/05/2026 a las 18:55
Actualizado el 05/05/2026 a las 18:56
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Los robots repartidores en Chicago pasaron de novedad curiosa a motivo de queja en las aceras, con residentes de Lakeview exigiendo más seguridad, más transparencia y respeto al espacio público utilizado por peatones todos los días

Los robots repartidores de comida comenzaron a circular por las aceras de Chicago y se convirtieron en motivo de indignación en Lakeview. Lo que parecía una novedad urbana terminó generando miedo, quejas de residentes y una petición popular con más de 800 firmas.

La investigación fue publicada por CBS News Chicago, emisora local de noticias de Estados Unidos. El caso involucra robots repartidores en Chicago, seguridad de peatones, accesibilidad y el uso de aceras públicas por máquinas vinculadas a entregas privadas.

El detalle que más llamó la atención fue el contraste entre apariencia y reacción. Los robots tenían nombres simpáticos y un aspecto amigable, pero comenzaron a ser vistos por parte del vecindario como intrusos urbanos.

Robots repartidores en Chicago mantienen a los residentes de Lakeview en alerta

Los robots de entrega de comida comenzaron a circular por aceras en barrios como Lakeview, en el lado norte de Chicago. La propuesta era usar pequeñas máquinas sobre ruedas para llevar pedidos hasta los clientes.

Video de YouTube

La idea parecía moderna, práctica e incluso divertida. Sin embargo, la convivencia con peatones abrió un problema directo: las aceras son utilizadas por personas, no solo por servicios de entrega.

La incomodidad creció cuando los residentes comenzaron a reportar riesgos en el camino. La preocupación involucra a niños, ancianos, personas con discapacidad y cualquier persona que dependa de una acera libre para caminar con seguridad.

La pregunta que quedó en el centro de la polémica es simple: ¿la acera debe servir primero a la vida urbana o a la logística automatizada?

La reacción se convirtió en movilización. Más de 800 personas firmaron una petición pidiendo la pausa en el proyecto piloto de los robots repartidores.

CBS News Chicago, emisora local de noticias de Estados Unidos, detalló la presión de los residentes contra la circulación de las máquinas en las aceras. La exigencia involucra seguridad, accesibilidad y falta de transparencia.

Josh Robertson, creador de la petición, contó que su primera reacción fue de curiosidad. Luego, la percepción cambió. Robertson también declaró que las aceras necesitan ser seguras para todos.

La apariencia adorable no impidió que los robots se convirtieran en intrusos urbanos

Los robots recibieron nombres como Roland, Sully y Stacey. Este detalle ayudó a dar un aire simpático a las máquinas y hizo que el caso llamara la atención fuera del vecindario.

Pero la apariencia amigable no fue suficiente. Para muchos residentes, el problema no estaba en el nombre del robot, sino en el espacio que ocupaba.

Cuando una máquina se detiene en medio del camino, cambia de dirección o pasa demasiado cerca de alguien, la sensación deja de ser curiosidad y se convierte en incomodidad. En una acera concurrida, este tipo de situación puede asustar.

Por eso, los robots comenzaron a simbolizar algo más grande: la entrada de la automatización en espacios donde antes solo circulaban personas.

La seguridad de los peatones se convirtió en el punto más sensible de la disputa

La seguridad se convirtió en una de las principales quejas. Reportajes posteriores mencionaron colisiones con refugios de autobuses y situaciones en las que los robots chocaron con peatones.

Anthony Jonas relató haber chocado con un robot al salir de casa. Mencionó atención de urgencia y puntos tras el episodio.

Robôs entregadores

Este tipo de relato aumentó la presión sobre el proyecto. Para quien camina todos los días, una máquina pequeña puede parecer inofensiva, pero aún así puede causar susto, caída o herida.

El debate también pasa por accesibilidad. Una acera con obstáculos perjudica especialmente a quienes usan silla de ruedas, bastón, muletas, andador o tienen dificultad para moverse.

Las empresas defienden los robots, pero los residentes exigen reglas claras

Las empresas involucradas afirmaron que supervisan cuestiones de seguridad y siguen las reglas de la ciudad. También informaron que los robots no superan las 5 millas por hora y reducen la velocidad cerca de los peatones.

Aun así, la reacción de los residentes muestra que la baja velocidad no cierra la discusión. El problema también involucra la ocupación del espacio público, transparencia y responsabilidad cuando algo sale mal.

La acera es un lugar compartido. Cuando una empresa utiliza este espacio para hacer entregas, surge una duda importante: quién debe tener prioridad en el camino.

Para los residentes que firmaron la petición, el avance de la tecnología necesita respetar la rutina de quienes viven en el barrio. La innovación puede ayudar, pero no debe transformar el trayecto de los peatones en un área de prueba.

Caso en Chicago muestra cómo la automatización puede encontrar resistencia en las calles

El episodio en Chicago muestra que la automatización no enfrenta solo desafíos técnicos. También necesita lidiar con la vida real de las ciudades, donde hay prisa, niños, ancianos, esquinas, paradas de autobús y aceras estrechas.

Los robots repartidores llegaron con apariencia simpática, nombres adorables y promesa de practicidad. Sin embargo, en Lakeview, terminaron convirtiéndose en símbolo de una disputa mayor entre conveniencia tecnológica y seguridad urbana.

La petición con más de 800 firmas mostró que los residentes quieren participar en las decisiones sobre el uso de las aceras. El caso refuerza que el espacio público no puede ser tratado solo como corredor para entrega.

Al final, la revuelta contra los robots repartidores en Chicago revela una preocupación simple e importante: la nueva tecnología necesita funcionar sin comprometer la seguridad de quienes caminan por la ciudad.

¿Crees que es justo que las empresas usen aceras públicas para probar robots de entrega, incluso cuando los residentes dicen que esto afecta la seguridad de los peatones? Comparte tu opinión en los comentarios.

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Flavia Marinho

Flavia Marinho es Ingeniera posgraduada, con vasta experiencia en la industria de construcción naval *onshore* y *offshore*. En los últimos años, se ha dedicado a escribir artículos para sitios de noticias en las áreas militar, seguridad, industria, petróleo y gas, energía, construcción naval, geopolítica, empleos y cursos. Contacte a flaviacamil@gmail.com o WhatsApp +55 21 973996379 para correcciones, sugerencias de temas, divulgación de vacantes de empleo o propuesta de publicidad en nuestro portal.

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