Edificios inclinados de Santos aparecen en debate paralelo al financiamiento de R$ 200 millones aprobado por el BNDES para drenaje, canales, compuertas, protección costera y reurbanización. El plan climático apunta a más de 200 mil personas y enfrenta inundaciones, marejadas y elevación del nivel del mar en la Zona Este de la ciudad.
Los edificios inclinados de Santos volvieron al centro del debate urbano mientras la ciudad avanza en un plan de adaptación climática apoyado por el BNDES. El 11 de abril de 2026, la Agencia BNDES de Noticias informó la aprobación de R$ 200 millones para obras de resiliencia climática en el municipio.
La operación apunta a drenaje, protección costera, modernización de canales y reurbanización, con impacto directo previsto sobre más de 200 mil personas. Al mismo tiempo, la ciudad mantiene discusiones sobre un problema histórico del litoral: edificios inclinados que requieren soluciones de ingeniería, financiamiento y articulación entre residentes, Ayuntamiento e instituciones públicas.
Santos quiere enfrentar clima extremo y problemas antiguos
El Ayuntamiento de Santos informó, el 25 de abril de 2025, que desarrollaría con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social una planificación estratégica para enfrentar impactos de los cambios climáticos. El compromiso fue firmado en una reunión entre el alcalde Rogério Santos y el presidente del BNDES, Aloizio Mercadante, en São Paulo.
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En ese momento, el estudio preveía analizar macrodrenaje, drenaje, aguas pluviales e intervenciones complementarias. Entre los puntos citados por el Ayuntamiento estaba el reposicionamiento de los edificios inclinados del litoral, tema tratado como problema urbano histórico y técnicamente complejo.
Financiamiento de R$ 200 millones apunta a resiliencia climática

En 2026, el BNDES aprobó R$ 200 millones para que el municipio de Santos ejecute un plan de inversiones en adaptación y resiliencia climática. La operación forma parte del Programa BNDES Ciudades Resilientes y será financiada con recursos del Fondo Clima.
Según el banco, las intervenciones deben beneficiar a más de 200 mil personas, lo equivalente a cerca del 50% de los habitantes, sin contar la población flotante. El enfoque central del financiamiento es reducir riesgos provocados por lluvias intensas, inundaciones, marejadas y elevación del nivel del mar.
Obras incluyen drenaje, canales y protección costera
El plan apoyado por el BNDES prevé obras de macro y microdrenaje, modernización del sistema de canales y compuertas, protección costera y revalorización de espacios urbanos. La Zona Este aparece como área prioritaria por reunir alta concentración residencial, comercial, turística y de movilidad.
Esta región también sufre impactos directos de eventos climáticos extremos. Cuando las inundaciones afectan vías, canales y áreas cercanas a la costa, los efectos se reflejan en el desplazamiento de la población, en los servicios públicos, en el comercio y en el turismo.
Soluciones basadas en la naturaleza entran en el paquete
Además de la infraestructura tradicional, el proyecto prevé soluciones basadas en la naturaleza. El BNDES menciona ampliación de áreas permeables y creación de espacios para infiltración de agua de lluvia.
Estas medidas buscan reducir el volumen de agua escurriendo rápidamente por las calles y mejorar la calidad ambiental de la ciudad. En la práctica, el plan intenta combinar ingeniería urbana, drenaje y recuperación ambiental para preparar a Santos para eventos climáticos más intensos.
Avance del mar preocupa a la ciudad

Santos es una ciudad costera, con costa turística, puerto estratégico y áreas urbanas densas cercanas al mar. Por eso, la elevación del nivel del mar y las marejadas entran en la planificación como riesgos relevantes.
La Municipalidad ya había mencionado, en 2025, alternativas como espigones o bolsas para recuperar la franja de arena de la playa. La protección costera pasa a ser tratada como parte de la seguridad urbana, y no solo como obra de valorización turística.
Edificios torcidos son un problema histórico de la costa
Los edificios torcidos de Santos están ligados a un proceso antiguo de ocupación urbana. Un reportaje publicado el 26 de abril de 2026 señaló que 319 edificios presentan alguna inclinación en el municipio, siendo 65 casos más acentuados, con hasta 2,2 grados de desviación.
La mayor parte de los casos más críticos se encuentra en la costa. El problema se atribuye al suelo arenoso y a cimientos insuficientes en construcciones realizadas durante el auge inmobiliario de la ciudad a partir de la década de 1950.
El costo de alineación puede llegar a R$ 22 millones por edificio
Según estimaciones de Acopi, Asociación de los Condominios de Edificios Inclinados, realinear cada edificio podría costar entre R$ 7 millones y R$ 22 millones. La entidad busca apoyo para viabilizar financiamiento a largo plazo.
Este punto muestra por qué el problema es tan difícil. La ingeniería tiene caminos técnicos, pero la ingeniería financiera es uno de los mayores obstáculos, especialmente cuando los costos deben dividirse entre condominios, residentes y posibles líneas de crédito.
Inmuebles son monitoreados por programa municipal
Los edificios inclinados son supervisados por la Municipalidad a través del Pisa, Programa de Edificios Inclinados de Santos. Según el reportaje adjunto, los inmuebles monitoreados no presentan riesgos inmediatos conforme a inspecciones y mediciones estructurales periódicas.
Aun así, los desafíos cotidianos persisten. Los residentes reportan costos mayores con mantenimiento de ascensores, dificultades hidráulicas internas y efectos prácticos de la inclinación en la rutina de los condominios. El problema no es solo visual: afecta mantenimiento, valorización inmobiliaria y vida diaria.
Reajuste ya se ha realizado en un condominio
El caso más conocido de corrección es el Condominio Núncio Malzoni, en la costa de Boqueirão. La obra se realizó entre 2001 y 2011 y fue financiada por los propios residentes.
Una de las técnicas utilizadas incluyó una estructura secundaria externa con pilotes de concreto en los laterales de uno de los bloques, con una profundidad de 56 metros. El ejemplo muestra que la corrección es posible, pero también evidencia la complejidad técnica y financiera del reajuste.
BNDES espera proyectos formales para edificios inclinados

En el caso específico de los edificios inclinados, la discusión de financiamiento exige presentación formal de proyectos. El BNDES informó que espera documentación conforme a las reglas del banco para apoyo a municipios.
Entre los elementos necesarios están el proyecto de ingeniería, presupuesto, cronograma físico-financiero y aspectos jurídicos, como regularidad de la propiedad y licenciamiento ambiental. Sin estos elementos, el tema de los edificios inclinados no se transforma automáticamente en obra financiada.
Plan climático y edificios inclinados avanzan en frentes diferentes
Es importante separar los frentes. El financiamiento de R$ 200 millones aprobado por el BNDES está dirigido a la resiliencia climática, drenaje, protección de la costa y reurbanización. Ya el realineamiento de los edificios inclinados depende de estudios, proyectos y modelado específico.
Las dos discusiones se encuentran porque tratan del futuro urbano de Santos. Por un lado, la ciudad necesita adaptarse al clima extremo; por otro, necesita lidiar con marcas estructurales dejadas por décadas de crecimiento inmobiliario sobre suelo sensible.
Fondo Clima financia adaptación urbana
Los recursos aprobados por el BNDES provendrán del Fondo Clima, instrumento destinado a proyectos relacionados con la mitigación y adaptación a los cambios climáticos. En el caso de Santos, la operación entra en el eje de ciudades resilientes.
La propuesta es apoyar a municipios brasileños en el enfrentamiento de impactos climáticos mediante proyectos integrados. Drenaje, protección costera, urbanismo y soluciones ambientales aparecen como piezas de un mismo plan.
Calidad de vida entra en el centro de la justificación
El alcalde Rogério Santos afirmó, en 2025, que los estudios ayudarían a diagnosticar sistemas de macrodrenaje, drenaje y aguas pluviales, integrando obras ejecutadas y en curso. La justificación presentada por la Alcaldía es ampliar acciones preventivas contra efectos del clima.
Ya el BNDES señala que el plan debe mejorar la calidad de vida de más de 200 mil personas. La idea es reducir riesgos, proteger la costa y hacer el ambiente urbano más funcional ante eventos extremos.
Porto, turismo y vivienda dependen de la adaptación
Santos no es solo una ciudad costera residencial. El municipio tiene un puerto estratégico para la economía brasileña, áreas turísticas relevantes y barrios densamente ocupados.
Por eso, inundaciones, marejadas y problemas urbanos afectan más que a los residentes de una única región. La adaptación climática tiene impacto sobre la movilidad, el comercio, el turismo, los servicios públicos y el funcionamiento económico de la ciudad.
El desafío será transformar el plan en obra
La aprobación del financiamiento es un paso importante, pero no cierra el proceso. Obras de drenaje, canales, compuertas, protección costera y reurbanización exigen proyectos ejecutivos, licencias, cronogramas, contratación y fiscalización.
En el caso de los edificios torcidos, la complejidad es aún mayor porque cada edificio tiene estructura, cimientos, ancho, altura y situación condominal propias. No hay una solución única que sirva para todos los edificios inclinados de la costa.
Santos intenta preparar la ciudad para el futuro
El plan de R$ 200 millones coloca a Santos en una agenda de adaptación urbana que debe volverse cada vez más común en ciudades costeras. Lluvias intensas, avance del mar y marejadas exigen obras preventivas, no solo respuestas de emergencia.
Al mismo tiempo, los edificios torcidos recuerdan que problemas antiguos también deben entrar en la planificación. La ciudad discute cómo proteger la costa, reducir inundaciones y enfrentar marcas estructurales de décadas de urbanización.
Entre el mar, la lluvia y la costa inclinada
Santos reúne desafíos que parecen diferentes, pero se conectan en el mismo territorio: clima extremo, drenaje insuficiente, avance del mar, valorización inmobiliaria, turismo y edificios inclinados. La respuesta dependerá de técnica, financiamiento y continuidad.
El financiamiento del BNDES puede acelerar obras climáticas, mientras que el debate sobre los edificios torcidos exige proyectos propios y consenso entre residentes, Ayuntamiento e instituciones.
¿Crees que Santos debería priorizar primero el drenaje y la protección costera o buscar una solución simultánea para los edificios inclinados de la costa? Deja tu opinión en los comentarios.

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