En el Parque Nacional de São Joaquim, Su Hamilton vive en el Rancho Pérola, en Bom Jardim da Serra, y cuenta por qué cambió la rutina de la ciudad por una vida de ganadería, frío intenso y acceso difícil.
Su Hamilton volvió a la sierra y comenzó a vivir aislado en el Rancho Pérola, dentro del Parque Nacional de São Joaquim, en Bom Jardim da Serra, Santa Catarina, en una visita registrada en video por el canal JJ88, después de que el presentador Jon Morais enfrentara un camino de tierra que “casi nadie puede cruzar”.
En la conversación, él explica lo que hizo, quién es, dónde vive y cuándo tomó la decisión: después de años trabajando en una farmacia en Florianópolis, renunció y regresó a la propiedad de la familia, donde mantiene la rutina en el campo desde hace dos décadas, con poca infraestructura y mucha adaptación.
El camino que marca el ritmo de todo
El trayecto hasta la casa ya muestra el tono de la historia. Jon Morais describe tramos críticos y refuerza que, sin experiencia, mucha gente ni siquiera intentaría seguir.
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Su Hamilton confirma que el acceso cambia según el tiempo: si llueve fuerte, puede que no se pueda llegar o salir, incluso siendo un camino intermunicipal que conecta la región de Urubici con Bom Jardim da Serra.
Él cuenta que usa un Uno y compensa como puede, reduciendo la marcha, cargando peso para “afirmar” el coche y planeando cada ida a las ciudades más cercanas. En el relato, São Joaquim aparece como uno de los puntos de apoyo, pero la distancia real se convierte en tiempo debido al terreno.
Quién es Su Hamilton y por qué “abandonó la ciudad”
Su Hamilton Vargas nació en la misma casa donde vive hoy y pasó parte de su juventud fuera, estudiando y luego trabajando durante años en Florianópolis. Él relata que entró en la rutina de la farmacia, acumuló décadas de trabajo y, en un momento de cambio, se preguntó qué estaba haciendo allí.
La respuesta se convirtió en una decisión práctica: renunció y, poco tiempo después, ya estaba mudándose a la sierra. Resume el motivo en una frase que orienta el resto del video: “me cansé de ser esclavo de un reloj” y vino a buscar calidad de vida, algo que dice haber encontrado en el campo.
Vida sin luz, sin nevera y con soluciones improvisadas
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Uno de los puntos centrales del relato es la infraestructura. Seu Hamilton dice que la propiedad nunca ha tenido energía eléctrica y que, por estar dentro del parque, la regularización implica burocracia y autorizaciones. Menciona que ya logró una liberación, pero relata obstáculos por matrícula en condominio y costos que han frenado el avance.
En la práctica, vive con lo básico: bombillas de 12V, batería estacionaria y un inversor para encender la televisión y seguir las noticias. No tiene refrigerador, y explica que esto pesa principalmente en verano, cuando la comida se echa a perder más rápido. Para almacenar carne, cuenta que usa el congelador de un vecino.
Internet tampoco entra en la rutina. Dice que no tiene conexión en casa y que el contacto por mensajes depende de ir a un punto más alto, donde la señal “agarra”.
Frío, ganadería y el trabajo que no aparece en la foto bonita
El escenario impresiona, pero Seu Hamilton refuerza que la sierra cobra. Incluso en épocas más cálidas, comenta que se puede sentir frío y que en verano aún se duerme con cobija.
En invierno, relata temporadas rigurosas, con nieve y un impacto directo en los animales. Cita pérdidas recientes de ganado tras un invierno fuerte y explica que, cuando el pasto desaparece, el manejo cambia y exige más cuidado.
La rutina es dura y constante: ganadería, cercas, leña, pequeños servicios y “trabajos” con vecinos para completar los ingresos. También describe riesgos del entorno, como depredadores que atacan el rebaño, y la necesidad de cerrar a los animales por la noche.
Una casa antigua, historia de familia y el modo de construir de la sierra

Durante la visita, la propiedad se convierte casi en un museo vivo. Seu Hamilton cuenta que la casa tiene más de 90 años y fue inaugurada con baile, con piso encerado y la división de ambientes ocurriendo después. Habla del abuelo, del origen de la familia y de cómo la tierra fue comprada y ocupada.
«`Jon Morais destaca detalles de encajes en la madera y estructuras que, según él, fueron hechas con esmero y técnica, sin la facilidad de las herramientas actuales. Su Hamilton comenta incluso sobre la época correcta para cortar madera y el tiempo de “descanso” para durar más, reforzando el contraste entre el saber antiguo y la prisa moderna.
Vivir dentro del parque y las limitaciones para quienes viven allí
Cuando el tema se convierte en regla, Su Hamilton deja claro el inconveniente: afirma que construir está prohibido, relata que no pudo reerguir estructuras y dice que el parque fiscaliza por satélite. Comenta que pensó en hacer cabañas para alquilar, pero no pudo avanzar.
En su desahogo, afirma sentir presión para vender y critica lo que considera desigualdad entre lo que se permite para proyectos turísticos y lo que se prohíbe para los residentes que ya estaban allí. Es la parte más tensa del relato, donde el aislamiento no es solo geográfico, sino también burocrático.
“Busque calidad de vida”, el consejo final de Su Hamilton
Al finalizar, Su Hamilton deja un mensaje simple: buscar calidad de vida y no convertirse en rehén de la rutina. También revela su edad, 61 años, y refuerza que, a pesar de las dificultades, el lugar es “un paraíso” para quienes se adaptan y valoran la paz, el agua buena y una alimentación más simple.
¿Podrías vivir como Su Hamilton, sin luz y sin nevera, a cambio de paz y calidad de vida en la sierra? ¿Por qué? Deja tus comentarios.

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