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Super El Niño con más del 80% de probabilidad puede devastar cultivos en todas las regiones de Brasil en la segunda mitad de 2026 y los especialistas advierten que quienes no se preparen ahora sufrirán enormes pérdidas.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 15/04/2026 a las 22:49
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El Cemaden estima en más del 80% la probabilidad de que un Super El Niño se instale en el segundo semestre de 2026, con un calentamiento del Pacífico superior a 2 °C capaz de provocar sequía en el Norte y Nordeste, lluvias excesivas en el Sur y daños severos para los cultivos y para la producción agrícola en todas las regiones brasileñas.

La alerta sobre la llegada de un Super El Niño en el segundo semestre de 2026 ha cobrado fuerza con los datos más recientes del Cemaden, el Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales. Según la entidad, la probabilidad de que el fenómeno se concrete ya supera el 80%, y los indicadores apuntan a un evento de gran magnitud. Cuando la temperatura en la franja ecuatorial del Pacífico supera el nivel medio en al menos 2 °C, se configura el llamado Super El Niño, capaz de reorganizar patrones climáticos a escala planetaria y afectar gravemente los cultivos brasileños.

El especialista Renato Rodrigues advierte que un fenómeno climático originado a miles de kilómetros de distancia puede determinar si toda una cosecha será exitosa o resultará en fracaso. Lo que hace que el escenario actual sea aún más preocupante es que este posible Super El Niño ocurriría sobre un planeta ya calentado, aumentando tanto los riesgos de sequía como de lluvias excesivas, lo que potencia sus efectos y amplía los riesgos para la producción agrícola. Según Rodrigues, el fenómeno de hoy no se compara al de hace dos o tres décadas, porque las temperaturas base ya son más altas, la evaporación es mayor y los episodios extremos tienden a ser más intensos.

Cómo el Super El Niño afecta a cada región de Brasil

El Cemaden señala más del 80% de probabilidad de Super El Niño en el segundo semestre de 2026. Sequía, inundaciones y riesgo para cultivos y producción agrícola en todo Brasil.

Los impactos del Super El Niño no son uniformes en el territorio, como ya indican los modelos del Cemaden. En el Norte y Nordeste, el principal riesgo es de sequía prolongada y estrés hídrico, un escenario que castiga los pastizales y compromete los cultivos que dependen de lluvias regulares.

Son regiones donde la producción agrícola ya opera con márgenes ajustados de agua, y cualquier reducción adicional en las precipitaciones puede representar una severa pérdida de cosecha.

En el Centro-Oeste, la preocupación recae sobre la irregularidad de las lluvias. La siembra de soja y el rendimiento del maíz safrinha se ven amenazados cuando las precipitaciones no siguen el patrón esperado por el calendario agrícola.

En el Sur, el problema es el opuesto: el exceso de lluvia tiende a retrasar la cosecha de los granos del campo y comprometer el estándar de calidad de lo que ya estaba listo para ser cosechado. En el Sudeste, el escenario se presenta como el más inestable, con alternancia entre calor extremo y lluvias mal distribuidas que afectan cultivos de alto valor como café, caña de azúcar y cereales.

Super El Niño en un planeta más cálido: efectos amplificados

El hecho de que el fenómeno ocurra en un contexto global de temperaturas elevadas intensifica cada uno de sus desdoblamientos. Más calor en la atmósfera significa más evaporación, ciclos de sequía más severos donde no llueve y tormentas más violentas donde se concentra la precipitación.

Esta combinación crea un ambiente de volatilidad extrema en el campo, en el cual la diferencia entre ganancia y pérdida puede depender de pocas semanas de variación climática.

Rodrigues destaca que el Super El Niño contemporáneo actúa sobre una base térmica ya elevada, lo que hace que sus efectos sean más agresivos que los registrados en episodios anteriores.

Para la producción agrícola, esto representa no solo riesgo de pérdida directa en los cultivos, sino también encarecimiento de insumos, presión sobre seguros rurales e inestabilidad en los precios de los alimentos. El impacto, por lo tanto, supera la puerta de la finca y alcanza al consumidor final.

Lo que el productor puede hacer ahora para proteger los cultivos

Ante la probabilidad superior al 80% señalada por el Cemaden, la planificación anticipada se convierte en la principal herramienta de defensa.

Rodrigues es categórico al afirmar que, en eventos como el Super El Niño, actuar temprano es lo que separa pérdidas controlables de perjuicios devastadores. Quien espera a que el fenómeno se instale para tomar decisiones acaba reaccionando bajo presión y con menos opciones disponibles.

Entre las medidas recomendadas está la revisión del calendario de siembra, anticipando o retrasando la siembra para desviar de los períodos más críticos.

La selección de cultivares tolerantes a la sequía o al encharcamiento, según la región, también aparece como estrategia esencial para proteger los cultivos. En el manejo del suelo, el aumento del contenido de materia orgánica mejora la capacidad de retención de agua, un beneficio importante tanto en escenarios de sequía como de lluvias en exceso.

Irrigación, drenaje y fertilización inteligente contra el Super El Niño

La gestión del agua gana protagonismo en las regiones donde el Super El Niño tiende a causar sequías más intensas. Invertir en sistemas de riego puede ser la diferencia entre mantener la producción agrícola funcionando o asistir a la pérdida total de los cultivos en el Norte, Nordeste y partes del Centro-Oeste.

En las áreas del Sur donde el exceso de precipitación es el problema, la prioridad pasa a ser la instalación o ampliación de estructuras de drenaje.

Otra frente de adaptación implica el uso de fertilizantes de liberación controlada. Estos productos liberan nutrientes de forma gradual, reduciendo el desperdicio provocado por lluvias torrenciales que lavan el suelo y arrastran la fertilización convencional.

En condiciones adversas como las previstas por el Cemaden para el Super El Niño, este tipo de tecnología aumenta la eficiencia de cada real invertido en insumos y contribuye a mantener la rentabilidad incluso en cosechas presionadas por el clima.

¿Y tú, ya has comenzado a preparar tu propiedad para un posible Super El Niño, o crees que aún es pronto para preocuparse? ¿Qué medidas tienen más sentido para tu región? Deja tu opinión en los comentarios.

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Bruno Teles

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