Lula envió al Congreso el martes (14) un proyecto de ley con urgencia constitucional que propone extinguir la escala 6×1, disminuir la jornada de trabajo a 40 horas semanales y asegurar dos días de descanso pagados sin reducción salarial, medida que afecta aproximadamente a 14 millones de trabajadores.
El presidente Lula formalizó el martes (14) el envío al Congreso de un proyecto de ley que pretende poner fin a la escala 6×1 en Brasil. La propuesta modifica la legislación laboral para reducir el techo de la jornada de trabajo semanal de las actuales 44 horas a 40 y cambiar el régimen que impone seis jornadas seguidas con solo un día libre por el formato 5×2, en el que la persona trabaja cinco días y descansa dos, con ambos remunerados. El documento llegó a la Cámara bajo régimen de urgencia constitucional, mecanismo que obliga a cada casa legislativa a deliberar en un plazo de hasta 45 días.
Datos divulgados por el Planalto indican que aproximadamente 14 millones de personas en el país cumplen actualmente con la escala 6×1. Dentro de este universo, 1,4 millones, o el 10% del total, son trabajadoras domésticas. El ministro Luiz Marinho (Trabajo) afirmó que el proyecto de ley busca corregir desequilibrios históricos en la organización del tiempo de trabajo, sobre todo aquellos generados por la aplicación prolongada del modelo de seis días con un solo día libre.
Qué cambia para quienes viven bajo la escala 6×1
El cambio más visible es el cambio obligatorio del esquema 6×1 al 5×2. Los dos días de descanso pasan a ser remunerados, y la elección de qué días de la semana se destinarán a la pausa quedará a cargo de acuerdo colectivo, teniendo en cuenta las características de cada rama de actividad.
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Este margen de negociación evita que la nueva regla rigidice sectores con funcionamiento atípico, como el comercio y los servicios de atención continua.
El proyecto de ley también trae una cláusula salarial expresa: nadie podrá tener el pago reducido por causa de la nueva jornada de trabajo. Esto significa que el empleador no puede usar la disminución de horas como justificación para recortar la remuneración.
El régimen de 12 horas de actividad por 36 de descanso permanece válido cuando exista un acuerdo colectivo, siempre que la carga media no supere las 40 horas semanales establecidas en la propuesta de Lula.
Qué categorías se ven afectadas por el fin de la escala 6×1
El alcance del proyecto de ley es extenso. La propuesta no se limita a los profesionales regidos por la legislación laboral general: trabajadoras domésticas, profesionales del comercio, atletas, tripulantes de aeronaves y radialistas también están contemplados, ya que el texto abarca categorías reguladas por normas específicas.
Esta amplitud multiplica el número de personas que sentirán los efectos del fin de la escala 6×1 en la vida cotidiana.
La Casa Civil comunicó que la intención principal es asegurar que el trabajador disponga de más horas para la vida personal, el convivio familiar, el ocio y el descanso.
Desde la perspectiva del gobierno de Lula, ofrecer un descanso adecuado genera efectos positivos en la economía, en una perspectiva que asocia ganancias de productividad a calidad de vida y participación social. El Congreso ahora tendrá que evaluar si este argumento se sostiene ante las preocupaciones planteadas por empleadores y economistas.
Urgencia constitucional: el reloj comienza a correr en el Congreso
El proyecto de ley contra la escala 6×1 fue despachado con un recurso que acelera su paso por el Legislativo.
Con la urgencia constitucional, cada cámara tiene un plazo de 45 días para votar el texto, con 10 días adicionales si la segunda cámara promueve modificaciones. Si los plazos vencen sin deliberación y la urgencia no es cancelada, la propuesta bloquea la agenda parlamentaria y impide cualquier otra votación hasta ser considerada.
El documento ya aparece registrado en el portal legislativo y espera el envío formal por parte de Hugo Motta (Republicanos-PB), presidente de la Cámara.
El envío fue acordado en un almuerzo entre Lula y Motta en el Planalto, con la presencia de José Guimarães (Relaciones Institucionales) y del diputado Paulo Pimenta, del PT gaúcho.
Proyecto de ley y PEC correrán lado a lado en el Congreso
La articulación entre el gobierno y el Legislativo sobre el fin de la escala 6×1 exigió concesiones mutuas. Motta ya defendía la tramitación de una PEC sobre el tema que está en curso en la Cámara y no retrocedió de esa posición tras el encuentro con Lula.
Lo acordado fue que tanto el proyecto de ley como la enmienda constitucional avancen simultáneamente, hasta que se perciba cuál de las dos vías reúne más apoyo para su aprobación.
Esta PEC integra la agenda de la CCJ prevista para este miércoles (15), y la siguiente etapa será la creación de una comisión especial para analizar el mérito. Aún a principios de este año, Motta ya había reunido bajo el mismo análisis dos propuestas parlamentarias sobre la escala 6×1, de autoría de Erika Hilton (PSOL-SP) y Reginaldo Lopes (PT-MG).
Ambas van más allá de lo que propone el gobierno: prevén un techo de 36 horas y tres días de descanso semanales. Según interlocutores de Motta, el almuerzo con Lula ayudó a reducir la fricción entre el Legislativo y el gobierno en torno al tema.
Qué piensa el sector empresarial sobre el fin de la escala 6×1
Representantes del mundo corporativo recibieron el proyecto de ley con cautela. El principal temor es que la reducción de la jornada laboral aumente los costos operativos, perjudique la competitividad y dificulte la creación de nuevos puestos de trabajo.
Los sectores que dependen de un gran volumen de mano de obra, como el comercio minorista y los servicios, argumentan que pasar de seis a cinco días hábiles exige contrataciones adicionales o reorganización de turnos.
Los economistas validan la pertinencia del debate, pero ponderan que acortar la jornada laboral a través del fin de la escala 6×1 debe ir acompañado de medidas que aumenten la productividad. En la evaluación de estos especialistas, los avances necesarios pasan por más capacitación profesional, incorporación de nuevas tecnologías y mejoras en la logística y en la infraestructura productiva del país.
Sin estos complementos, la preocupación es que la disminución de las horas se traduzca solo en un mayor costo para las empresas, sin un aumento equivalente en eficiencia.
¿Y tú, apoyas el fin de la escala 6×1 o crees que el cambio puede perjudicar el mercado laboral? ¿Deberían garantizarse dos días de descanso a la semana para todos? Deja tu opinión en los comentarios.

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