Equipo de satélite reveló una jornada inédita de la hembra Georgina, conectando poblaciones marinas de Brasil y África
Un tiburón tigre hembra, bautizado como Georgina, hizo historia al ser el primero de la especie, monitoreado en Brasil, en completar una migración oceánica hasta África. El animal fue marcado con un transmisor vía satélite en Fernando de Noronha, el 13 de julio de 2024, por investigadores del Proyecto Tiburones y Rayas.
El 6 de mayo de 2025, la señal fue captada en la costa de Liberia, tras atravesar cerca de 5 mil kilómetros. La coordinadora del proyecto, Bianca Rangel, de la Universidad de São Paulo (USP), confirmó que esta fue la primera migración entre continentes registrada con un tiburón marcado en territorio brasileño.
El descubrimiento, según ella, es un avance sin precedentes en los estudios sobre comportamiento migratorio de la especie.
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Asociación internacional impulsa estudios sobre comportamiento marino
Además, la investigación resulta de una cooperación internacional entre el Proyecto Tiburones y Rayas de Noronha y la King Abdullah University of Science and Technology (KAUST), de Arabia Saudita. La científica brasileña Raquel Lubambo, de la KAUST, destacó que la tecnología fue esencial para comprobar la trayectoria.
Ela afirmó que la confirmación de la travesía refuerza la teoría de que existe una conexión entre poblaciones de tiburones tigre en la costa de Brasil y África. Así, si hay reproducción entre estos grupos, habrá un importante flujo genético en el Océano Atlántico.
Según Raquel, este intercambio genético entre regiones oceánicas es vital para la conservación de la especie a nivel global.
Corrientes marinas y fenómenos naturales favorecen la travesía
La trayectoria de Georgina también sorprendió por haber desafiado las corrientes marítimas predominantes. El análisis de los datos de satélite reveló que el animal podría haber utilizado una corriente subsuperficial, que fluye hacia el continente africano, para moverse.
El tiburón posiblemente surfeó las variaciones oceánicas a lo largo del camino. En determinados momentos, el equipo dejó de emitir señales, lo que puede indicar que la hembra nadó por regiones más profundas.
La investigadora explicó que, según la evaluación oceanográfica, algunos fenómenos naturales contribuyeron directamente al desvío de patrón de las corrientes, facilitando la migración de Georgina.
La seguridad de la especie aún preocupa a los investigadores brasileños
A pesar del logro científico, los investigadores expresaron preocupación por la seguridad del animal. La científica Bianca Rangel destacó que, aunque la llegada a África sea motivo de celebración, la región también sufre de intensa actividad pesquera.
La preocupación es que, como en 2014, alguien capture al tiburón antes de que complete su ciclo natural. Ese año, una flota comercial de Costa de Marfil pescó otro tiburón tigre que un equipo diferente rastreaba en medio del Atlántico.
Así, la protección de estas especies en rutas migratorias es hoy una prioridad para los científicos.
Estudio refuerza la urgencia por la conservación de tiburones migratorios
El avance representado por la migración de Georgina resalta, sobre todo, la importancia de medidas de conservación más amplias. Al comprobar que tiburones tigre brasileños y africanos comparten rutas y patrones genéticos, el estudio refuerza la necesidad de cooperación internacional para preservar estas poblaciones.
Además, el descubrimiento evidencia que el comportamiento migratorio de la especie es más complejo de lo que se imaginaba. Según las investigadoras, nuevos análisis están en curso para identificar otros patrones migratorios similares.
Aún según Raquel Lubambo, el caso de Georgina puede abrir camino a políticas ambientales más eficientes y conectadas globalmente. Después de todo, el futuro de estos animales depende del entendimiento conjunto entre ciencia y preservación.


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