El creador del canal I Build Stuff intentó y falló en 2024, cuando su primer paraguas volador aún necesitaba control manual. Casi un año después, presentó la versión autónoma: un dron que flota solo sobre la cabeza de la persona y la sigue en la lluvia, sin que nadie lo pilotee. Una invención que mezcla terquedad e ingeniería.
Salir de casa en un temporal y no mojarse ni el cabello, sin sostener nada, con un aparato flotando solo sobre tu cabeza. Parece una escena de película de ficción, pero es exactamente lo que muestra un video que se hizo viral en internet, en el cual el creador del canal I Build Stuff exhibe su paraguas volador autónomo en pleno funcionamiento. La invención, que une un dron casero a un paraguas común, finalmente logró hacer lo que prometía: acompañar a la persona en la lluvia por sí mismo.
Lo más interesante no es solo el resultado, es el camino hasta él. Este paraguas volador es la segunda versión de un proyecto que, al principio, salió mal. Fue necesario casi un año de prueba y error, varias frustraciones y una buena dosis de ingeniería improvisada para transformar una idea fallida en una invención que realmente vuela y obedece. La historia tiene todo lo que al público le encanta: un sueño algo loco, un fracaso inicial y un giro por pura persistencia.
La invención que comenzó mal

Todo comenzó en 2024, cuando el creador montó la primera versión del paraguas volador. En la práctica, era un dron con un paraguas sujeto encima, y hasta funcionaba, pero con un problema evidente: alguien necesitaba pilotar el aparato con un control en la mano. Es decir, para no mojarse una de las manos sosteniendo el paraguas, la persona mojaba la otra sosteniendo el control. La invención resolvía el problema creando otro igualito.
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Los espectadores no perdonaron y señalaron el error en el momento. En lugar de abandonar la idea, sin embargo, el creador tomó la crítica como un desafío. Como relata el sitio especializado New Atlas, fue esta avalancha de comentarios lo que motivó la reformulación completa del proyecto, ahora con una meta clara: hacer que el paraguas volador funcione de forma autónoma, sin ningún control humano. El fracaso de la primera versión se convirtió en el punto de partida de la segunda.
Cómo funciona el paraguas volador autónomo
La magia está en la forma en que el dron ve y sigue a la persona. Según Interesting Engineering, el aparato utiliza un cuadricóptero hecho a mano, con brazos en forma de X, y una cámara especial instalada debajo del paraguas. Esta cámara es del tipo time-of-flight, que dispara luz y analiza el tiempo y la fase del reflejo para crear una imagen tridimensional muy precisa del entorno.
Toda esta información se envía en tiempo real a un Raspberry Pi, un miniordenador del tamaño de una tarjeta, que realiza los cálculos y determina exactamente dónde está la persona. A continuación, envía comandos al controlador de vuelo, ajustando la potencia de las hélices para que el paraguas volador permanezca siempre justo encima de la cabeza del usuario. El creador llegó a probar el seguimiento por GPS, pero la precisión era demasiado baja, con errores de varios metros, lo que haría que el paraguas flotara lejos de quien debería proteger.
Casi un año de prueba y error
El camino hasta la versión funcional estuvo lejos de ser tranquilo. El creador pasó cerca de un año trabajando en el proyecto, probando diferentes formas de hacer que el dron siguiera a la persona. Pasó por cámaras, sensores de distancia y, según relatos del proceso, incluso jugó con la idea de un operador humano escondido controlándolo todo, antes de finalmente acertar con el sistema autónomo de verdad.
Cada intento frustrado enseñaba algo. La invención necesitaba ser lo suficientemente ligera para volar, lo suficientemente estable para no derribar el paraguas e inteligente para no perder de vista a la persona. Después de muchos ajustes, el paraguas volador autónomo comenzó a hacer lo que parecía imposible: flotar quieto, seguir a alguien caminando e incluso mantenerse en el aire durante una fuerte lluvia. Fue la prueba de que la persistencia, en una invención, vale tanto como el talento.
No es el único: la carrera por el paraguas-dron
Por más original que parezca, este creador no está solo en esta idea. La noción de un paraguas volador que no requiere manos ha sido perseguida por inventores y empresas durante algunos años. En Japón, por ejemplo, la compañía Asahi Power Services desarrolla un producto similar, llamado Free Parasol, pensado para proteger tanto de la lluvia como del sol, también con seguimiento automático de la persona.
Estos prototipos comerciales aún enfrentan límites prácticos, como el peso y la autonomía de la batería, girando en torno a pocos kilos y algunos minutos de vuelo por carga. La diferencia es que, mientras las empresas trabajan con equipos y presupuesto, el paraguas volador del canal de YouTube nació de un banco de trabajo casero, lo que hace que la hazaña sea aún más impresionante. La carrera por esta invención muestra que el deseo de caminar bajo la lluvia sin mojarse es más universal de lo que parece.
Por qué esta invención importa, además de no mojarse
Puede parecer solo una curiosidad divertida, pero la tecnología detrás del paraguas volador es seria y cada vez más común. El mismo tipo de seguimiento autónomo que mantiene el dron sobre la cabeza de la persona es lo que hace que las cámaras sigan a los atletas, los drones de entrega encuentren direcciones y los robots esquiven obstáculos. En otras palabras, jugar con un paraguas es también entrenar soluciones que valen para toda la industria.
Es claro que aún hay barreras antes de ver gente desfilando con drones en la cabeza por la calle. Batería de corta duración, ruido de las hélices, seguridad en caso de caída y comportamiento en días de viento son desafíos reales. Aun así, la invención sirve como vitrina de lo que un maker dedicado puede hacer en casa, con piezas accesibles y mucha paciencia. Y, convenimos, la imagen de un paraguas volador autónomo siguiendo a alguien bajo la lluvia es difícil de sacar de la cabeza.
El paraguas volador autónomo es la prueba de que ideas aparentemente tontas pueden rendir ingeniería de verdad cuando alguien insiste en ellas. De un fracaso con control en mano a un dron que protege de la lluvia solo, la invención encanta justamente por mezclar genialidad y terquedad.
Queda la duda práctica: ¿será que algún día esto se convierte en un producto de estantería? Y tú, ¿te atreverías a caminar bajo la lluvia con un dron flotando sobre tu cabeza, o crees que es demasiado peligroso para salir del video? Cuéntanos en los comentarios qué opinas de esta invención.

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