Bosque descubierto en acantilados del suroeste de Inglaterra cambió la línea de tiempo de la vida terrestre al revelar, en el Devónico, el registro más antiguo conocido y el momento en que los árboles primitivos comenzaron a transformar la Tierra.
Bosque es la palabra que ahora ayuda a recontar un capítulo decisivo de la historia del planeta. Investigadores de las universidades de Cambridge y Cardiff identificaron en Devon y Somerset, en el suroeste de Inglaterra, restos fosilizados de un bosque datado en unos 390 millones de años, con troncos preservados en posición de crecimiento y gran cantidad de material vegetal esparcido por el terreno. El estudio mostró que no se trataba de plantas aisladas, sino de un sistema denso y estructurado, ya capaz de ocupar el paisaje de forma continua.
Según el portal Olhar Digital, el detalle que transforma el descubrimiento en algo más grande que un simple récord geológico es que este bosque marca el punto en que los árboles primitivos comenzaron a actuar como agentes biogeomorfológicos. En otras palabras, no solo estaban viviendo sobre la Tierra: ya comenzaban a interferir en el suelo, en la erosión, en el transporte de sedimentos e incluso en el comportamiento de los ríos, ayudando a moldear el paisaje mucho antes del surgimiento de los bosques modernos.
El detalle más impactante está en la edad y en el salto que cambia la cronología de los bosques
El aspecto más impactante del hallazgo está en su edad. El bosque inglés fue datado en unos 390 millones de años, durante el Devónico Medio, y pasa a ocupar el puesto del bosque fosilizado más antiguo conocido en la Tierra. Antes de eso, el título se atribuía a un sitio en Nueva York, con unos 386 millones de años.
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Este avance de pocos millones de años puede parecer pequeño a primera vista, pero es enorme en términos evolutivos. Retrasa el momento en que los ecosistemas forestales comenzaron a consolidarse en tierra firme y obliga a la ciencia a revisar con mayor precisión cuándo la vegetación arbórea dejó de ser una novedad biológica para convertirse en una fuerza dominante en la organización de los ambientes terrestres.
Lo curioso es que el bosque más antiguo conocido no estaba formado por árboles como los de hoy

La imagen de un bosque suele remitir a copas altas, troncos gruesos y raíces profundas, pero el escenario revelado en Inglaterra era muy diferente. La vegetación dominante estaba compuesta por árboles del grupo Calamophyton, descritas por investigadores como formas muy primitivas, con apariencia que recordaba a helechos arbóreos, troncos más finos y estructuras ramificadas cubiertas por pequeñas ramas. Tenían entre 2 y 4 metros de altura, muy por debajo de los grandes árboles que hoy definen un bosque maduro.
Es precisamente esta diferencia lo que hace que el hallazgo sea tan revelador. El bosque más antiguo de la Tierra no se parecía a la Amazonia, ni a los bosques templados modernos. Representaba una fase intermedia, en la que la vida vegetal aún experimentaba formas de crecer, ocupar espacio y fijarse sobre continentes que estaban siendo transformados por la presencia de los primeros árboles.
El contexto ampliado muestra que estos árboles comenzaron a cambiar el funcionamiento físico del planeta
El estudio destaca que la evolución de árboles y bosques durante el Devónico alteró profundamente la biosfera terrestre y los ambientes físicos. En el sitio inglés, los sedimentos y los restos preservados indican que esta vegetación ya influía en procesos de erosión, retención de material y estabilización de paisajes, mostrando que la aparición de los bosques tuvo un efecto directo sobre la dinámica de los ríos y del relieve.
Esto le da al descubrimiento un peso que va más allá de la paleobotánica. Cuando los árboles comienzan a interactuar activamente con la superficie, dejan de ser solo una consecuencia de la evolución y pasan a actuar como motor de transformación del planeta. Es este el punto en que el bosque deja de ser solo un escenario biológico y se convierte en una pieza central de la ingeniería natural de la Tierra.
Por qué este bosque puede cambiar la lectura sobre el origen de los ecosistemas modernos
Al revelar un bosque tan antiguo, el estudio ayuda a reposicionar el origen de procesos que hoy parecen básicos en los ecosistemas terrestres. La formación de suelos más complejos, la retención de sedimentos, la alteración del curso de los ríos y la creación de hábitats más diversos pueden haber comenzado a cobrar fuerza precisamente en ambientes como este, mucho antes de la llegada de los árboles más sofisticados que vendrían después.
También por eso el hallazgo tiene valor para entender la propia historia de la Tierra como sistema. La presencia de estos árboles indica que los bosques ya comenzaban a reorganizar la interfaz entre biosfera, atmósfera y superficie continental, preparando el camino para cambios ecológicos profundos que más tarde sustentarían ecosistemas más ricos y complejos. Esta es una inferencia consistente con el papel biogeomorfológico descrito por los investigadores.
Lo que aún falta entender sobre este bosque de 390 millones de años
Aunque el descubrimiento ya ha redefinido el récord cronológico, aún quedan preguntas abiertas sobre la extensión total de este bosque, su composición completa y el grado exacto de diversidad que sustentaba. Los fósiles encontrados son lo suficientemente sólidos como para confirmar un ecosistema forestal estructurado, pero el panorama ecológico más amplio aún depende de nuevos análisis de campo y comparación con otros depósitos del Devónico.
También será importante entender mejor cómo este bosque se conectaba con otros ambientes antiguos de Europa y en qué medida formaciones similares pudieron haber existido en regiones aún poco estudiadas. El descubrimiento muestra que lugares ya conocidos geológicamente aún pueden esconder capítulos decisivos de la historia de la vida terrestre.
Al final, lo que reapareció fosilizado en Inglaterra no fue solo una colección de troncos antiguos. Fue el retrato de un bosque en un momento en que los árboles primitivos comenzaban a dejar marcas permanentes en el planeta. Al adelantar el origen de los bosques conocidos a hace 390 millones de años, el hallazgo no solo corrige un récord: ilumina el instante en que la Tierra comenzó a ser rediseñada por organismos que, por primera vez, ya conseguían alterar el paisaje a escala real.

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