El Antico Forno Santa Caterina, en Altamura, en Italia, tiene un horno de leña encendido desde 1306, casi 700 años. La panadería se volvió una fiebre mundial cuando dos amigas de infancia, de 87 y 89 años, comenzaron a publicar videos divertidos horneando el Pane di Altamura a mano, y hoy tiene filas diarias.
En el sur de Italia, una panadería se ha convertido en un fenómeno mundial gracias a una combinación rara: un horno de leña que arde desde la Edad Media y dos rostros llenos de carisma. El Antico Forno Santa Caterina, en Altamura, en la región de Puglia, enciende el mismo horno desde 1306, y fue allí donde dos amigas de infancia se hicieron virales en internet con videos divertidos haciendo pan. La historia fue contada por el periódico La Nación.
Un aviso para no confundir las cuentas: los más de 600 años son del horno, no de ellas. Las dos amigas tienen 87 y 89 años, edades que impresionan, pero el verdadero patrimonio antiguo aquí es el horno de leña de 1306. Juntas, tradición milenaria y simpatía viral transformaron una panadería de ciudad pequeña en un destino que reúne filas diarias de gente de todo el mundo.
El horno de leña encendido desde 1306

La estrella silenciosa de esta historia es el horno. El Antico Forno Santa Caterina, en Altamura, opera con un horno de leña en funcionamiento desde 1306, lo que lo convierte en uno de los más antiguos del mundo aún en uso.
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Son casi siete siglos horneando pan en el mismo lugar, atravesando guerras, reyes y revoluciones sin nunca apagarse.
Este tipo de horno de leña no es un detalle decorativo, es el corazón del sabor. La combustión de la madera y las paredes de piedra acumulan y distribuyen el calor de una manera que ningún horno eléctrico puede reproducir, dando a la corteza y al miolo del pan un carácter único.
Es por eso que la panadería preserva el método antiguo en lugar de modernizarse.
Mantener un horno de leña vivo por 700 años es, por sí solo, un logro de patrimonio.
En lugar de convertirse en pieza de museo, el equipo sigue produciendo comida de verdad todos los días, en un rarísimo puente entre la Edad Media y la fila que se forma hoy en la acera. La panadería de Altamura guarda, literalmente, fuego histórico.
El Pane di Altamura, el primer pan DOP de Europa
Lo que sale de este horno tiene fama de realeza. El Pane di Altamura está hecho con sémola de trigo duro remolida de la propia región de Puglia, y es considerado por muchos el rey de los panes italianos de fermentación natural. No es un pan cualquiera: es quizás el más famoso de Italia.
El reconocimiento vino en peso. En 2003, el Pane di Altamura se convirtió en el primer pan de Europa en recibir la Denominación de Origen Protegida, el sello DOP, que garantiza origen y método.
Por regla, solo puede llamarse así si se produce en Altamura, con los ingredientes y el proceso tradicionales de la región.
Este sello transforma el pan en patrimonio cultural. Cuando una panadería como la Santa Caterina hornea el Pane di Altamura en el horno de leña de 1306, no solo está vendiendo comida, está manteniendo viva una tradición protegida por ley. Es el matrimonio entre una receta certificada y un horno que la hace desde hace siglos.
Las ‘nonnas de Instagram’ que se hicieron virales
El cambio de fama, sin embargo, es mucho más reciente y tiene cara de comedia.
Las dos amigas de infancia al frente del puesto, Teresa Calia, de 87 años, y Graziella Incampo, de 89, se convirtieron en las llamadas nonnas de Instagram, las abuelas de internet, al protagonizar videos divertidos haciendo el pan. El carisma del dúo conquistó seguidores en todo el mundo.
El comienzo fue casi una broma. Según La Nación, los videos nacieron como una especie de chiste, idea de un sobrino-nieto, Barattini, que reclutó a la tía abuela y a la amiga para divulgar la reapertura de la panadería en 2023. Lo que iba a ser una simple divulgación acabó viralizando y devolviendo vida al negocio.
Es importante el tono: la gracia aquí es la alegría, no el sufrimiento. Las dos aparecen divirtiéndose, bromeando y mostrando el oficio con buen humor, y fue esa ligereza la que conquistó internet.
La fama viral de las nonnas es una historia de simpatía y tradición, no de penuria, y es justamente por eso que encanta.
Filas diarias detrás del pan de las nonnas
El efecto de la viralización apareció en la acera. Todos los días se forma una fila para comprar lo que Teresa y Graziella hornean, con gente viniendo de lejos para no perder una rebanada del codiciado Pane di Altamura.
La panadería, que corría riesgo de caer en el olvido, volvió a ser un punto de parada obligatoria.
Internet hizo lo que ninguna propaganda haría. Al poner dos figuras carismáticas y un horno de leña histórico bajo los reflectores, los videos transformaron una panadería local de Italia en un destino turístico de verdad.
Quien visita Altamura pasa por allí, y muchos llegan solo por lo que vieron en la pantalla del celular.
Este es el tipo de fila que cuenta una historia. No es solo sobre pan fresco, es sobre experimentar un pedazo de tradición que sobrevivió siete siglos y ganó nueva vida por las redes sociales.
La combinación de Pane di Altamura, horno antiguo y fama viral se convirtió en un imán turístico para la pequeña ciudad.
Por qué el mundo se enamoró de un horno de 700 años
El caso explica un fenómeno mayor. En un mundo de comida industrializada, lo auténtico vale oro, y pocas cosas son más auténticas que un horno de leña de 1306 haciendo un pan certificado por ley.
Internet, que suele premiar lo nuevo, se rindió justamente ante lo antiguo y lo verdadero.
La simpatía fue el empujón final. La tradición sola no siempre se viraliza, pero la tradición con buen humor y rostros cautivadores, sí.
Las nonnas de Altamura probaron que una panadería centenaria puede conquistar al público joven de las redes cuando la historia se cuenta con ligereza y verdad, sin perder la esencia.
En Brasil, la lección encaja bien. Tenemos panaderías y oficios artesanales llenos de historia que podrían brillar de la misma manera, bastando unirlos al lenguaje de las redes sociales.
El horno de leña de Altamura muestra que valorar lo tradicional no es mirar hacia atrás, es encontrar un camino nuevo para que sobreviva.
¿Y tú, enfrentarías la fila por ese pan?
La historia del Antico Forno Santa Caterina prueba que un horno de leña de 1306 y un pan protegido como el Pane di Altamura pueden convertirse en una fiebre mundial cuando reciben el empujón adecuado.
Bastaron dos amigas carismáticas y algunos videos divertidos para transformar la panadería en un fenómeno con filas diarias en Italia.
¿Y tú, enfrentarías una fila para probar un pan hecho en un horno de leña de casi 700 años? Cuéntanos aquí en los comentarios qué tradición gastronómica de Brasil crees que merecería el mismo cariño y la misma fama en todo el mundo.
