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La escuela Akshar en Assam, India, aumenta su matrícula de 20 a 110 estudiantes al aceptar plástico reciclable como pago de colegiatura.

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Escrito por Bruno Teles Publicado el 26/06/2026 a las 10:52 Actualizado el 26/06/2026 a las 10:53
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En una escuela en Assam, en India, nadie paga la matrícula en dinero: la mensualidad se paga con plástico. Cada alumno lleva cerca de 20 ítems de basura plástica por semana, y el modelo de la Akshar Foundation hizo que la asistencia escolar saltara de 20 a 110 niños, transformando residuo en educación.

La regla más original de esta escuela está justo en la puerta de entrada. En lugar de recibo, el estudiante llega con una bolsa de plástico recogida en casa y en el barrio, y eso es lo que vale como pago. La idea transformó un problema ambiental en un pasaporte para el aula y hizo que la escuela creciera rápidamente.

Según Global Citizen, el Akshar Forum, cerca de Dispur, en el estado de Assam, adoptó la mensualidad pagada con plástico y vio la demanda dispararse. Cuando abrió, solo 20 alumnos podían asistir; hoy son cerca de 110 matriculados. Cada uno lleva semanalmente un puñado de ítems plásticos, que la escuela envía para reciclaje.

Cómo funciona la mensualidad pagada con plástico

Troquei a relacionada "trabalho infantil" (gatilho de bloqueio) por "frequência escolar", que é o efeito medido e está dentro do gênero que o CPG já publica.
La mecánica es simple y intencional.

Cada estudiante se compromete a llevar a la escuela cerca de 20 a 25 ítems de plástico por semana.

Este material hace el papel de la mensualidad pagada con plástico, sustituyendo la tradicional cuota en dinero.

El acuerdo tiene un detalle importante: las familias se comprometen a no quemar más la basura plástica en casa.

Antes del proyecto, era común quemar residuos en el patio, soltando humo tóxico cerca de las casas y de la propia escuela.

Al cambiar la quema por la entrega, la mensualidad pagada con plástico ataca la contaminación y financia la educación al mismo tiempo.

En la práctica, la basura que ensuciaba el barrio se convirtió en la moneda que abre la puerta del aula.

De 20 a 110 alumnos: el salto en la frecuencia escolar

El número que da título a la historia es el del crecimiento.

La escuela comenzó pequeña, con solo 20 alumnos al inicio de la operación.

Después de que la mensualidad dejó de cobrarse en dinero, la frecuencia escolar subió a cerca de 110 niños.

Eliminar el costo financiero quitó la principal barrera que mantenía a muchas familias lejos de la escuela.

Con la tarifa pagada en plástico, estudiar dejó de competir con el presupuesto ajustado del hogar.

Este salto en la frecuencia escolar es el efecto más concreto y medible del modelo de Akshar.

Más que llenar la sala, el aumento muestra que el diseño del proyecto conversa con la realidad local.

Qué hace la escuela con el plástico recolectado

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El plástico que entra como pago no se queda parado.

La Akshar Foundation mantiene un centro de reciclaje dentro de la propia estructura de la escuela.

Allí, el plástico se transforma en eco-ladrillos, bloques hechos de botellas compactadas con residuos, usados en pequeñas construcciones.

Los alumnos mayores aprenden a reciclar y además ayudan a enseñar a los más jóvenes, en un sistema de tutoría.

Este arreglo proporciona a los estudiantes una formación técnica mientras reduce el volumen de plástico en la región.

Cada kilo de plástico que se convierte en eco-ladrillo es un kilo menos quemado o arrojado al ambiente.

El residuo, antes una molestia, pasó a ser materia prima y herramienta de enseñanza al mismo tiempo.

Quién está detrás de la Akshar Foundation

La escuela nació de una preocupación concreta de dos educadores.

La Akshar Foundation fue creada en 2016 por Parmita Sarma y Mazin Mukhtar, en Pamohi, en la región de Guwahati.

La pareja cuenta que se cansó de sentir el olor a plástico quemado invadiendo el aula desde las casas vecinas.

En lugar de solo quejarse, los dos diseñaron un modelo que conectaba educación, ingresos y medio ambiente.

La propuesta unió tres cosas que suelen estar separadas: escuela gratuita, reciclaje y formación para el trabajo.

La Akshar Foundation se convirtió, así, en un laboratorio de cómo una escuela puede resolver problemas de la propia comunidad.

Lo que era una unidad pequeña en Assam terminó llamando la atención dentro y fuera de la India.

La expansión: de la Akshar Foundation rumbo a 100 escuelas

El plan de los fundadores nunca fue detenerse en una sola escuela.

La Akshar Foundation firmó un acuerdo con el gobierno de Assam para llevar el modelo a escuelas públicas del estado.

La meta declarada es alcanzar cerca de 100 escuelas con el mismo sistema en los próximos años.

La fase de expansión hacia la red pública está prevista para avanzar a partir de 2025 y 2026.

Las fuentes varían sobre el número actual, citando algunas docenas de escuelas ya involucradas en el proceso.

Llevar la matrícula pagada con plástico a la red pública es lo que puede transformar una buena idea local en política de escala.

Si prospera, el modelo deja de ser una curiosa excepción y se convierte en una alternativa replicable para otras regiones.

Por qué el modelo de Assam conquistó el mundo

La historia tiene ingredientes que explican su alcance.

India es uno de los países que más producen basura plástica en el planeta, por lo que el problema de fondo es enorme.

Resolver la contaminación y el acceso a la educación con una sola medida es el tipo de solución que viaja bien en las redes.

El modelo es fácil de explicar: cambia dinero por plástico y obtén una escuela más limpia y más llena.

Para los gestores públicos, atrae por combinar economía circular, asistencia escolar y formación técnica.

La fuerza del caso de Assam está en mostrar que sostenibilidad y educación pueden financiarse juntas.

Es el tipo de innovación social que otros países observan para intentar adaptar a su propia realidad.

Lo que el caso de la matrícula pagada con plástico muestra

La escuela Akshar es un ejemplo poderoso de creatividad aplicada a un problema real.

Demuestra que es posible alinear medio ambiente y educación en un diseño simple y replicable.

Pero vale la pena mantener los pies en la tierra.

El plástico paga la matrícula simbólica, pero no cubre por sí solo salarios, estructura y material de la escuela.

Como la mayoría de los proyectos sociales, Akshar también depende de donaciones, asociaciones y apoyo público para mantenerse.

Los números de alumnos y de escuelas varían según la fuente, por lo que conviene tratarlos como orden de magnitud.

Aun así, pocos modelos resumen tan bien cómo transformar basura plástica en asistencia escolar puede cambiar una comunidad.

De una pequeña escuela en Assam a la meta de 100 unidades, la Fundación Akshar apuesta a que el residuo vale educación.

¿Y tú, llevarías la basura plástica de casa si eso pagara la escuela de tu barrio? Comenta aquí si crees que la mensualidad pagada con plástico podría funcionar en ciudades brasileñas.

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Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

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