Los cuerpos fueron hallados al lado de la catedral de Opole, en Polonia, en 2023, y el ADN, analizado en la Universidad de Kiel, confirmó que eran dos mujeres sin lazo de sangre. Si eran amantes, amigas o parientes por otros medios, sin embargo, la ciencia no puede afirmarlo.
Dos mujeres enterradas abrazadas al lado de una catedral medieval en Polonia se han convertido en uno de los mayores enigmas de la arqueología reciente. Según el reportaje, los cuerpos fueron descubiertos en 2023, durante excavaciones junto a la catedral de Opole, en el sur del país, y el examen de ADN reveló detalles sorprendentes sobre quiénes eran. Las dos tenían alrededor de 40 años, no poseían parentesco de sangre y llevaron a la tumba un secreto que la ciencia aún no puede descifrar.
Lo que más intriga a los investigadores es la posición en que las dos mujeres fueron sepultadas, abrazadas, en un gesto que sugiere intimidad. De acuerdo con el estudio, conducido por especialistas de la Universidad de Kiel, la tumba se encontraba en un área noble, pegada a los muros del templo, reservada a las personas más influyentes de la época. Saber que no eran parientes solo profundizó la duda sobre el tipo de lazo que las unía.
El descubrimiento al lado de la catedral de Opole

La historia de las dos mujeres comienza entre mayo de 2022 y noviembre de 2023, cuando arqueólogos excavaron alrededor de la catedral de Opole, en Alta Silesia, a orillas del río Oder. Según el reportaje, la iglesia tiene origen en el siglo XI y fue ampliada en el siglo XIII con apoyo de la nobleza local. Los investigadores buscaban entender mejor los rituales funerarios de la época.
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En total, se encontraron 46 sepulturas, pero una llamó la atención, con dos esqueletos en la misma tumba. De acuerdo con el material, la tumba se encontraba en la parte norte de la catedral, cerca de las paredes y cimientos, en un lugar que, en el período medieval, solía ser reservado a los más ricos y poderosos. Los huesos estaban a 154 cm de profundidad y bastante deteriorados, envueltos en sudarios y colocados en ataúdes.
La posición que llamó la atención

Lo que hizo especial el hallazgo fue la posición de los cuerpos, identificados como 31 y 32. Según el reportaje, el primero fue sepultado boca abajo, como era común, mientras que el segundo estaba acostado de lado, apoyado sobre uno de los miembros, con una pierna medio doblada y el brazo derecho extendido bajo el cráneo del compañero. La composición sugiere un abrazo.

No es la primera vez que la arqueología encuentra cuerpos enterrados abrazados. De acuerdo con el material, en 2007, en Mantua, se encontraron dos cuerpos sepultados hace cerca de 5 mil años en posición entrelazada, y, en 2015, en el Peloponeso, una pareja de 3800 a.C. apareció enterrada de forma parecida. Estos casos ayudan a dimensionar el enigma de las dos mujeres de Opole.
Lo que el ADN reveló
Para intentar responder quiénes eran, los investigadores recurrieron al análisis de ADN de los huesos encontrados cerca de la Catedral de la Santa Cruz, en Opole. Según el estudio, publicado en la revista Archaeological Science: Reports por especialistas de la Universidad de Kiel, incluso con los huesos degradados y sin posibilidad de analizar el esmalte dental, tres conclusiones salieron a la luz. Las dos personas tenían cerca de 40 años, ambas eran mujeres y no había parentesco de sangre entre ellas.
El resultado responde parte de las preguntas, pero abre otras sobre las dos mujeres. De acuerdo con Joanna Romeyer-Dherbey, una de las autoras del artículo, en declaración al El País, la genética «no puede decirnos cómo estaban conectadas social o emocionalmente». Es decir, el ADN confirma que eran dos mujeres sin lazo sanguíneo, pero no explica el vínculo que motivó un sepultamiento tan íntimo.
Amantes, amigas o parientes, el misterio que el ADN no resuelve

Sin parentesco y enterradas abrazadas, las dos mujeres levantan la hipótesis de una pareja del mismo sexo en la Edad Media. Según el reportaje, los investigadores no descartan esa posibilidad, pero tampoco la afirman con certeza. El propio artículo pide cautela y alerta sobre el riesgo de proyectar categorías culturales modernas sobre prácticas del pasado cuando las evidencias no permiten separar las explicaciones posibles.
Hay varias lecturas igualmente plausibles para el caso de las dos mujeres. De acuerdo con el material, podrían ser amantes, amigas, parientes sin lazo biológico, por adopción, por ejemplo, o miembros de una misma comunidad religiosa, y aún existe la hipótesis de haber muerto juntas en una tragedia y haber sido sepultadas lado a lado. La ubicación noble, junto a los muros de la iglesia, complica la tesis de la pareja prohibida, ya que, según los especialistas, en declaraciones a La Brújula Verde, era «improbable que personas que violaran los principios del cristianismo medieval» fueran enterradas en un lugar tan distinguido.
Por ahora, el abrazo de las dos mujeres de Opole continúa sin explicación definitiva. Según el artículo, este es el primer entierro de personas del mismo sexo genéticamente confirmado en la Polonia medieval, lo que no prueba un romance, pero abre camino para investigar lazos capaces de unir a alguien hasta la muerte, incluso más allá del parentesco. El enigma sigue abierto, y quizás sea justamente eso lo que lo hace tan fascinante.
¿Y tú, cómo interpretas el abrazo eterno de estas dos mujeres, amor, amistad, familia o fe? Comenta lo que piensas e intercambia ideas con otros lectores, siempre con respeto a las diferentes opiniones.

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