Seis pernas hidráulicas e 18 graus de liberdade permitem ao Mantis caminhar sem rodas
O Mantis se destaca por suas seis pernas hidráulicas, cada uma com três graus de liberdade, totalizando 18 graus de liberdade. Essa configuração permite que o robô caminhe em terrenos irregulares, suba pequenas inclinações e até mesmo gire em torno de seu próprio eixo, tudo sem o uso de rodas.
Além disso, o robô é equipado com um sistema de controle avançado que garante a estabilidade e a precisão dos movimentos. O operador pode controlar o Mantis de dentro do cockpit ou remotamente, utilizando uma interface de controle intuitiva.
O Mantis não é apenas uma demonstração de engenharia, mas também uma plataforma para experimentação e desenvolvimento de novas tecnologias em robótica. Ele tem sido utilizado em eventos, exposições e como uma ferramenta educacional para inspirar futuras gerações de engenheiros e entusiastas da robótica.
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Em resumo, o Mantis é um exemplo impressionante de como a paixão por tecnologia e inovação pode transformar uma ideia de infância em uma realidade extraordinária.
Seis patas hidráulicas y 18 grados de libertad permiten al Mantis caminar sin ruedas
Lo que diferencia al Mantis de un vehículo convencional es la ausencia total de ruedas. Según el Guinness World Records, la máquina utiliza seis patas hidráulicas con 18 grados de libertad, controladas por dos joysticks de tres ejes y 28 botones. Esta arquitectura permite que cada pata se mueva de forma coordinada, manteniendo estabilidad durante la caminata.
Este tipo de locomoción es mucho más complejo que conducir un vehículo con neumáticos o orugas. En lugar de simplemente girar ruedas, el sistema necesita calcular la posición y el movimiento de cada pata en secuencia, asegurando que el robot no pierda el equilibrio ni sobrecargue una articulación específica.
Es justamente esta complejidad lo que hace del Mantis un proyecto tan inusual dentro de la robótica pilotable.
La ventaja de esta configuración está en la capacidad de avanzar en superficies irregulares y mantener una presencia visual y mecánica muy diferente a la de cualquier vehículo común. El Mantis no fue diseñado para velocidad, sino para demostrar cómo un gran robot caminante puede ser controlado a escala real.
Motor Perkins turbo diésel mueve casi dos toneladas de estructura robótica
Según el Guinness World Records, el Mantis es movido por un motor Perkins turbo diésel de 2,2 litros. Este conjunto alimenta el sistema hidráulico responsable de accionar las patas y mantener el robot en operación.
A pesar del tamaño impresionante, la velocidad máxima supera poco más de 1 km/h, algo en torno a 0,6 mph. Este número puede parecer modesto, pero tiene sentido dentro del propósito de la máquina. El objetivo nunca fue construir un robot rápido, sino un hexápodo gigante estable, controlable y estructuralmente viable.
La velocidad reducida también ayuda a preservar la seguridad y la integridad del sistema, ya que la coordinación de seis patas hidráulicas en una máquina de 1,9 toneladas exige control fino, precisión y respuesta confiable del software y de los actuadores.
Computadora con Linux funciona como cerebro del Mantis
Según el Guinness World Records, el cerebro del Mantis es una PC con Linux, responsable de interpretar los comandos del operador y coordinar continuamente los movimientos de la máquina. El sistema conecta cabina, joysticks, sensores y actuadores hidráulicos en una misma lógica de control.
Esta capa de software es esencial porque un robot hexápodo de gran tamaño no puede depender solo de comando mecánico directo.

Matt Denton
Cada paso exige sincronización de múltiples puntos de movimiento, corrección de postura y distribución adecuada de carga. Linux entra en este contexto como base estable para el sistema computacional embarcado.
Además de la pilotaje interna, el Mantis también puede ser operado remotamente por conexión inalámbrica, ampliando su valor como demostración técnica, vehículo de exhibición y plataforma robótica experimental.
Creador del Mantis trabajó en Star Wars, Harry Potter y Jurassic World
El Mantis no fue creado por un ingeniero desconocido. Según la página oficial de Matt Denton en Micromagic Systems, él construyó su carrera en animatrónicos y sistemas robóticos para cine y televisión, con participación en franquicias como Star Wars, Harry Potter y Jurassic World.

Matt Denton
La misma página también destaca que Denton recibió reconocimiento importante por su trabajo en el droide BB-8, de Star Wars, y menciona directamente su récord en el Guinness con el Mantis. Esto ayuda a explicar por qué el proyecto mezcla tan bien impacto visual, ingeniería funcional y atractivo cinematográfico.
En otras palabras, el Mantis no nació solo de la cultura maker o de la curiosidad técnica. También lleva la experiencia de décadas de un profesional acostumbrado a construir máquinas que necesitan parecer impresionantes, pero también funcionar de verdad.
Mantis se convirtió en prueba de que una obsesión de infancia puede transformarse en robótica real
Lo que hace al Mantis tan notable no es solo el tamaño. Es el hecho de que logró unir escala, pilotaje humano, locomoción hexápoda y presencia visual extrema en una única máquina. Según el Guinness World Records, esto fue suficiente para colocarlo oficialmente en la cima de la categoría de mayor robot hexápodo pilotable del mundo.
Al mismo tiempo, el proyecto ayuda a mostrar cómo grandes ideas de ingeniería no siempre nacen solo en laboratorios gubernamentales o multinacionales.
A veces, comienzan con una obsesión de infancia, pasan por décadas de experiencia profesional y terminan materializadas en acero, hidráulica, software y diésel.
En el caso del Mantis, el niño que salió del cine imaginando una máquina gigante terminó construyendo una de verdad. Y esa máquina no se quedó restringida al imaginario de la ciencia ficción. Caminó hasta el libro de los récords.

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