Con China, el gigante asiático creciendo muy por encima de EE. UU., la disputa por el turismo mundial ha cambiado de ritmo y puede terminar con un nuevo liderazgo antes del final de la década.
China entró en 2026 con un mensaje que altera el mapa del turismo mundial: mientras el gigante asiático avanza a un ritmo fuerte, EE. UU. ha perdido impulso justo en el momento en que más necesitaban recuperar visitantes extranjeros. Datos recientes del WTTC, en colaboración con Chase Travel, muestran que la economía de viajes y turismo de China creció un 9,9% en 2025, frente a solo un 0,9% de los Estados Unidos. Si se mantiene este paso, el liderazgo global puede cambiar de manos antes del final de la década.
El contraste se hizo aún más visible porque 2025 fue un año histórico para el sector en el mundo. El turismo global sumó 11,6 billones de dólares, representó el 9,8% de la economía mundial y creció un 4,1%, por encima del avance del PIB global.
Sin embargo, este impulso no se distribuyó de la misma manera: Asia-Pacífico lideró con una expansión del 8,1%, mientras que América del Norte se quedó en solo un 1%, abriendo espacio para el avance chino.
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China transforma apertura en combustible para crecer en el turismo mundial
El auge de China no solo provino del tamaño del mercado interno. El gigante asiático también ganó tracción con el regreso del viajero extranjero. En 2025, el país registró más de 150 millones de viajes de entrada, un aumento superior al 17%, con un gasto de visitantes superior a 130 mil millones de dólares.
Solo las entradas sin visa superaron los 30 millones, un número que ayuda a explicar por qué el país volvió a atraer tanta atención de quienes antes viajaban a otros destinos de Asia y Occidente.
Beijing aceleró esta ofensiva abriendo más puertas. China amplió el acceso sin visa para decenas de países, extendió la exención para más de 40 naciones hasta finales de 2026 y también incluyó a Canadá y el Reino Unido en el programa este año.
El paquete suma facilitación migratoria, expansión del tránsito sin visa por hasta 240 horas en más puertos y mejoras en medios de pago para extranjeros, puntos que eliminan fricciones del viaje y hacen que el destino sea mucho más competitivo.
EE. UU. tropieza mientras los extranjeros retroceden
Por otro lado, EE. UU. sigue siendo un gigante en el tamaño del sector, con una contribución de 2,6 billones de dólares en 2025, frente a 1,8 billones de dólares de China. Aun así, el país vio caer el flujo internacional en un momento decisivo.
Según datos citados por Bloomberg, alrededor de 68 millones de visitantes llegaron del exterior el año pasado, una caída del 5,5% respecto a 2024, en medio de reglas migratorias más estrictas y crecientes tensiones geopolíticas.
La presión ya aparecía antes. En enero, Reuters informó que Estados Unidos registró una caída del 6% en los visitantes extranjeros en 2025, a pesar del aumento global en los gastos en turismo, y asoció parte de este movimiento a las preocupaciones sobre políticas anti-inmigración.
El propio WTTC también advirtió en enero que los cambios planeados en el control fronterizo estadounidense podrían reducir aún más la demanda internacional y costar miles de millones al sector.
El gigante asiático se acerca, pero la disputa aún no ha terminado
La ventaja estadounidense aún pesa, y Washington sigue apostando en la recuperación. El NTTO proyecta que el total de llegadas internacionales a EE. UU. alcance 85 millones en 2026, superando el nivel previo a la pandemia y recolocando al país en una trayectoria de crecimiento.
El problema es que esta reacción necesitará ser lo suficientemente fuerte para contener a un adversario que crece más rápido, facilita la entrada y captura una mayor parte del interés global en cada nuevo ciclo.
En el tablero del turismo mundial, el cambio ya ha comenzado. China ha dejado de ser solo una potencia emisora de turistas y ha comenzado a consolidarse como un gran destino global.
Si EE. UU. no logra revertir la pérdida de atractivo entre los extranjeros, el gigante asiático puede transformar el avance actual en un liderazgo efectivo en los próximos años.
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