Arabia Saudita construye en Oxagon una megaplantas de hidrógeno verde de US$ 8.400 millones alimentada por energía solar y eólica.
En 2023, la NEOM Green Hydrogen Company avanzó en la construcción de una de las estructuras energéticas más ambiciosas jamás planificadas para la producción de hidrógeno verde a escala industrial. Ubicada en Oxagon, en la región de NEOM, en Arabia Saudita, la planta anunció su cierre financiero por NEOM el 22 de mayo de 2023, con una inversión total de US$ 8.400 millones, una operación basada en aproximadamente 4 GW de electricidad renovable y una capacidad prevista para producir hasta 600 toneladas diarias de hidrógeno sin carbono.
El proyecto impresiona no solo por su valor multimillonario, sino por la escala física de la infraestructura. Según la página técnica oficial de la NEOM Green Hydrogen Company, la operación ocupará más de 300 km², reunirá más de 5,6 millones de paneles solares con hasta 2,2 GW de generación solar y más de 250 turbinas eólicas capaces de entregar 1,6 GW de energía renovable, formando una base energética dedicada a la producción de hidrógeno verde y amoníaco verde para exportación.
Arabia Saudita considera el proyecto como parte de una estrategia para mantener la relevancia energética también en un escenario de transición global. En lugar de depender solo de la exportación de combustibles fósiles, el país intenta competir en una cadena emergente de combustible limpio, utilizando el sol, el viento, la electrólisis y la infraestructura industrial en el desierto para transformar Oxagon en una de las mayores fábricas de hidrógeno verde del planeta.
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Proyecto de US$ 8.400 millones se encuentra entre los más grandes del mundo para hidrógeno verde
La escala financiera del proyecto sitúa a Oxagon entre los proyectos energéticos más ambiciosos de la actualidad. Según la NEOM Green Hydrogen Company, el cierre financiero del proyecto alcanzó aproximadamente los US$ 8.400 millones.
La inversión incluye infraestructura renovable, sistemas de electrólisis, instalaciones industriales, almacenamiento, transporte y exportación de derivados del hidrógeno.
El proyecto es operado por una joint venture formada por la saudita ACWA Power, la estadounidense Air Products y la propia NEOM.
Más de 5,6 millones de paneles solares alimentarán la megaplantas
Las cifras asociadas al suministro energético llaman la atención incluso para los estándares industriales globales. Según la empresa, el sistema utilizará más de 5,6 millones de paneles solares y más de 250 turbinas eólicas.

Estas estructuras serán responsables de generar aproximadamente 4 GW de electricidad renovable destinada exclusivamente a la producción de hidrógeno verde.
En la práctica, el desierto saudita se está convirtiendo en una gigantesca fábrica de electricidad limpia orientada a la producción del combustible energético del futuro.
El hidrógeno verde se produce utilizando agua y electricidad renovable
El funcionamiento de la planta depende de un proceso llamado electrólisis. En este sistema, la electricidad renovable separa las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno.
Cuando la energía utilizada proviene de fuentes limpias como la solar o la eólica, el producto recibe el nombre de hidrógeno verde.
A diferencia del hidrógeno tradicional producido a partir de gas natural, el modelo verde busca reducir drásticamente las emisiones de carbono asociadas al proceso.
La producción puede alcanzar las 600 toneladas por día
Según los datos divulgados por la empresa, la planta tendrá capacidad para producir hasta 600 toneladas diarias de hidrógeno verde. Este volumen se considera gigantesco para los estándares actuales de la industria mundial.
Gran parte de la producción se convertirá en amoníaco verde para facilitar el almacenamiento y la exportación internacional. El amoníaco funciona como una forma más práctica de transporte de hidrógeno a gran escala.
Oxagon forma parte de la megaciudad futurista NEOM
El proyecto energético está integrado en la construcción de NEOM, megaciudad futurista anunciada por Arabia Saudita como pieza central de la estrategia Visión 2030.
Dentro de este plan, Oxagon fue concebida como una zona industrial avanzada orientada a la tecnología, la logística y la energía limpia.
La ciudad industrial se encuentra cerca del Mar Rojo y pretende combinar automatización, inteligencia artificial, infraestructura portuaria e industria energética de nueva generación.
Históricamente, la economía saudita se construyó sobre el petróleo. Ahora, el país intenta evitar perder relevancia global en un escenario de transición energética.
El hidrógeno verde aparece como una de las principales apuestas sauditas para mantener influencia en el mercado internacional de energía.
La lógica es relativamente clara:
- antes el país exportaba petróleo;
- ahora intenta exportar combustible limpio producido con energía solar y eólica abundantes en el desierto.
El desierto saudita posee una de las mejores condiciones solares del planeta
La ubicación del proyecto no fue elegida por casualidad. La región posee altísimos índices de radiación solar y vastas áreas desérticas disponibles para la instalación de infraestructura renovable.
Además, partes del territorio saudita presentan buenos regímenes de viento, permitiendo complementar la generación solar con energía eólica. Esto crea condiciones ideales para la producción continua de electricidad renovable.

El crecimiento del hidrógeno verde está ligado principalmente a la dificultad de descarbonizar sectores industriales pesados.
Algunas actividades poseen limitaciones para la electrificación directa, incluyendo:
- siderurgia;
- fertilizantes;
- transporte marítimo;
- aviación;
- industrias químicas pesadas.
El hidrógeno aparece entonces como alternativa para sustituir combustibles fósiles en procesos industriales difíciles de electrificar.
El proyecto pretende exportar combustible limpio a otros países
La planta de Oxagon fue concebida con un fuerte enfoque exportador. Según la empresa, la producción de amoníaco verde se destinará principalmente a mercados internacionales interesados en reducir las emisiones industriales.
Europa y partes de Asia aparecen entre los potenciales compradores futuros. Arabia Saudita intenta repetir en el hidrógeno un papel similar al que construyó durante décadas en el petróleo: proveedor global de energía a gran escala.
El proyecto no es solo un parque solar o eólico. Integra:
- generación renovable;
- producción química;
- almacenamiento industrial;
- infraestructura portuaria;
- logística de exportación;
- sistemas de electrólisis;
- distribución energética.
Esto transforma a Oxagon en una de las mayores experiencias industriales de la nueva economía del hidrógeno.
La escala del proyecto muestra cómo la transición energética está entrando en la era de las megaestructuras
Durante muchos años, la energía renovable estuvo asociada principalmente a turbinas aisladas o parques solares locales.
Proyectos como Oxagon muestran otra realidad: los países están empezando a construir complejos energéticos gigantescos enfocados en la exportación internacional de combustible limpio.
En el caso saudita, la escala implica miles de millones de dólares, millones de paneles solares e infraestructura industrial comparable a grandes polos petroquímicos.
Oxagon intenta transformar el calor extremo del desierto en combustible global
El aspecto más simbólico del proyecto quizás sea precisamente la transformación del paisaje saudita. El mismo desierto asociado históricamente al petróleo ahora está siendo utilizado para producir combustible sin carbono a partir de sol, viento y agua.
En lugar de pozos petrolíferos, la nueva infraestructura energética saudita depende de turbinas, electrólisis y paneles solares gigantescos.
Ahora, la principal cuestión es si proyectos de esta envergadura lograrán hacer el hidrógeno verde económicamente competitivo a escala global antes de que otros países aceleren su propia carrera por combustibles limpios de próxima generación.

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