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Argentina registró un récord de salida de dólares con empresas extranjeras prefiriendo retirar ganancias del país en lugar de reinvertir, mientras que la inversión extranjera directa fue negativa en miles de millones y la prometida avalancha de recursos nunca llegó bajo el gobierno de Milei.

Publicado el 10/05/2026 a las 23:38
Actualizado el 10/05/2026 a las 23:40
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Según la Revista Fórum, el gobierno de Milei enfrenta datos que contradicen el discurso de la Casa Rosada: Argentina registró el mayor volumen de remesas de ganancias al exterior en más de 15 años, la inversión extranjera directa cerró el cuarto trimestre de 2025 con un saldo negativo de US$ 4.687 millones y la tasa de reinversión por parte de empresas extranjeras se desplomó a solo el 17%.

Argentina vive una paradoja económica difícil de ignorar. El gobierno de Javier Milei prometió una avalancha de dólares como resultado de la liberalización cambiaria y del programa de incentivos RIGI, pero los datos oficiales del Banco Central argentino muestran exactamente lo contrario. En marzo, las remesas de ganancias de empresas extranjeras a sus matrices en el exterior alcanzaron los US$ 876 millones, el nivel más alto en más de 15 años. En lugar de atraer capital, Argentina está exportando los recursos que ya tenía.

El escenario se completa con el Informe de Inversión Extranjera Directa referente al cuarto trimestre de 2025, que registró un saldo negativo histórico. Argentina tuvo una salida neta de US$ 4.687 millones en inversión extranjera directa, un déficit impulsado principalmente por el pago de deudas comerciales del sector de exportación agrícola con matrices en el exterior. El resultado convierte en letra muerta el discurso oficial de que el país se estaría convirtiendo en un destino confiable para inversores internacionales.

US$ 876 millones en un solo mes: el récord que nadie celebra

El volumen de remesas de ganancias al exterior registrado en marzo de 2026 no es solo un número alto. Es el mayor en más de 15 años, un récord que evidencia una decisión clara de las empresas extranjeras instaladas en Argentina: retirar recursos del país en lugar de reinvertir en la economía local. Cuando una empresa multinacional remite ganancias a su matriz, está señalando que no ve suficientes oportunidades para aplicar ese dinero en el país donde fue generado.

La liberalización cambiaria promovida por el gobierno de Milei facilitó técnicamente estas remesas, eliminando barreras que en gobiernos anteriores dificultaban la salida de dólares. El resultado práctico es que la política pensada para atraer inversores terminó funcionando como puerta de salida para los capitales que ya estaban en el país. Para la economía real de Argentina, cada dólar remitido al exterior es un dólar que dejó de financiar la expansión de fábricas, la contratación de empleados o el desarrollo de nuevos proyectos en suelo argentino.

Inversión extranjera negativa: qué significa en la práctica

Un saldo negativo de inversión extranjera directa significa que salió más capital extranjero de Argentina del que entró. Los US$ 4.687 millones de salida neta registrados en el cuarto trimestre de 2025 representan un déficit histórico, agravado por el hecho de que el déficit fue impulsado por pagos de deudas comerciales del sector agroexportador, uno de los pilares de la economía argentina. En la práctica, empresas ligadas a la exportación de granos y derivados saldaron obligaciones con sus matrices en el exterior, drenando dólares que podrían circular internamente.

La tasa de reinversión de ganancias por parte de empresas extranjeras en Argentina cayó a solo el 17%, una de las más bajas registradas en los últimos años. Esto significa que de cada cien dólares de ganancia generados por una multinacional en el país, solo 17 se quedaron en Argentina. Los otros 83 fueron remitidos al exterior. En economías saludables, esta tasa suele ser significativamente más alta, reflejando la confianza de los inversores en el entorno de negocios y en las perspectivas de crecimiento del mercado local.

El programa RIGI y la avalancha que no llegó

El gobierno de Milei creó el programa RIGI (Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones) como pieza central de su estrategia para atraer capital extranjero a Argentina. El programa ofrece beneficios fiscales y regulatorios extraordinarios para proyectos de gran envergadura, especialmente en sectores como minería, petróleo y gas. En la narrativa oficial, el RIGI sería el detonante de una ola de inversiones multimillonarias que transformaría la economía del país.

Los datos, sin embargo, muestran que la prometida avalancha de dólares no se concretó. Mientras el gobierno celebra la aprobación de proyectos en papel, los números del Banco Central revelan que el dinero nuevo simplemente no está llegando. Economistas argentinos señalan que existe un abismo entre aprobar proyectos en gabinete y ver recursos efectivamente desembarcando en fábricas, minas y plataformas. El propio gobierno ya anunció que prepara una nueva versión del programa, un reconocimiento implícito de que la primera edición no entregó los resultados esperados.

Extractivismo e intermediarios financieros: la calidad de lo poco que entra

Además del volumen insuficiente, la calidad de las pocas inversiones que aún entran en Argentina genera interrogantes. Los aportes de capital registrados a finales de 2025 provinieron mayoritariamente de intermediarios financieros, un sector que tiene bajo impacto en la generación de empleo y en el desarrollo productivo. En otras palabras, el dinero que entra no se destina a fábricas, infraestructura o proyectos que creen puestos de trabajo para la población.

Los sectores que efectivamente reciben inversión extranjera en Argentina bajo el gobierno de Milei son predominantemente extractivistas, concentrados en minería y petróleo. Economistas como Martín Burgos advierten que este modelo configura un esquema donde los incentivos estatales financian la extracción de recursos naturales por empresas extranjeras que luego remiten las ganancias fuera del país. El cálculo realizado por Burgos, según un reportaje del diario Pagina12, revela que la diferencia acumulada entre la inversión extranjera directa recibida por Argentina desde 2003 y la remesa de ganancias y dividendos en el mismo período es de solo 6 mil millones de dólares, un saldo escaso para más de dos décadas.

El abismo entre el discurso y los números

La contradicción entre la narrativa del gobierno de Milei y los datos oficiales del Banco Central de Argentina es el elemento más revelador de este escenario. Por un lado, la Casa Rosada celebra acuerdos, anuncia proyectos multimillonarios y promete que la apertura económica transformará al país en un polo de inversión global. Por el otro, los números muestran un récord de salida de dólares, inversión extranjera negativa y una tasa de reinversión que indica desconfianza estructural por parte de las empresas que ya operan en el país.

Para la población argentina, las consecuencias de esta desconexión son concretas. Menos inversión extranjera productiva significa menos fábricas, menos empleos industriales y menos ingresos tributarios para financiar servicios públicos. La fuga de dólares presiona el tipo de cambio y puede corroer el poder adquisitivo de los salarios. Y la concentración de los pocos aportes en sectores extractivistas y financieros refuerza un modelo económico que históricamente generó riqueza para pocos sin distribuir beneficios para la mayoría.

Datos que hablan más alto que las promesas

Argentina bajo el gobierno de Milei presenta hoy un panorama donde los indicadores de inversión extranjera apuntan en dirección contraria al discurso oficial. US$ 876 millones en remesas de ganancias en un solo mes, un saldo negativo de US$ 4,687 mil millones en inversión directa y una tasa de reinversión del 17% componen un retrato que ninguna retórica puede maquillar. Los datos son del propio Banco Central argentino, no de opositores o analistas independientes.

¿Qué opinas del escenario económico de Argentina bajo Milei? Deja en los comentarios tu análisis sobre estos números y si crees que la estrategia de liberalización cambiaria e incentivos a grandes inversiones puede revertirse en resultados concretos o si la tendencia de fuga de capitales llegó para quedarse. Queremos escuchar tu opinión.

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Hablo sobre construcción, minería, minas brasileñas, petróleo y grandes proyectos ferroviarios y de ingeniería civil. Diariamente escribo sobre curiosidades del mercado brasileño.

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