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Astrónomos descubren viento de agujero negro viajando a 323 millones de km/h, velocidad equivalente al 30% de la luz y considerada récord.

Publicado el 11/06/2026 a las 20:17
Actualizado el 11/06/2026 a las 20:18
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Astrónomos descubren viento ultravioleta récord en quásar distante, impulsado por un agujero negro supermasivo.

Un descubrimiento hecho por astrónomos puede ayudar a esclarecer cómo los agujeros negros influyen en la evolución de las galaxias. El equipo identificó un quásar llamado J2318, ubicado a unos 3 mil millones de años luz de la Tierra, que produce vientos capaces de alcanzar aproximadamente el 30% de la velocidad de la luz, lo equivalente a unos 323 millones de kilómetros por hora. El fenómeno fue descrito en un estudio publicado el jueves (4) en la revista científica The Astrophysical Journal.

Según los investigadores, se trata del viento más veloz jamás registrado en observaciones realizadas en la franja ultravioleta del espectro luminoso. El descubrimiento llamó la atención de los astrónomos porque la velocidad observada es inusual incluso entre los objetos más energéticos del Universo.

Astrónomos registran fenómeno raro en quásar distante

De acuerdo con el Olhar Digital, el objeto analizado alberga un agujero negro supermasivo con masa estimada en 1,7 mil millones de veces la masa del Sol. A pesar del tamaño colosal, los astrónomos explican que esa masa está dentro de lo esperado para este tipo de estructura cósmica.

Lo que realmente sorprendió a los científicos fue la intensidad de los vientos emitidos por el sistema. Patrick Hall, integrante del equipo de investigación de la Universidad de York, en Canadá, destacó que la velocidad registrada está muy por encima de lo que normalmente se observa en fenómenos similares.

Lucas Seaton, líder del estudio, utilizó una comparación para ilustrar la fuerza del fenómeno. Según él, si fuera posible encuadrar este viento en una escala similar a la utilizada para huracanes, correspondería a una categoría 79.

Para llegar al resultado, los astrónomos analizaron información recopilada por dos programas científicos vinculados al Sloan Digital Sky Survey (SDSS): el SDSS-IV Time-Domain Spectroscopic Survey y el SDSS-V Black Hole Mapper.

Estos proyectos observan la luz emitida por estrellas, galaxias y quásares. A partir de este análisis, los investigadores pueden identificar características invisibles en observaciones convencionales.

De acuerdo con Seaton, el método funciona de forma similar a la formación de un arco iris. Así como la luz solar puede separarse en diferentes colores, los equipos dividen la luz de los objetos espaciales en diversas longitudes de onda.

Fue precisamente esta técnica la que permitió a los astrónomos detectar señales claras de los vientos ultraveloz presentes en J2318.

Astrónomos descubren viento ultravioleta récord en quásar distante, impulsado por un agujero negro supermasivo.
Ilustración conceptual de un quásar: en el centro de la imagen se encuentra un agujero negro supermasivo, representado por la región oscura. A su alrededor, el material calentado que es atraído por la intensa gravedad forma un disco brillante en tonos de rojo y amarillo. Parte de este gas no es absorbido y es lanzado al espacio en forma de poderosos vientos, mostrados en azul claro. La dimensión del disco ilustrado es similar a la escala de nuestro Sistema Solar. Crédito de la imagen: NASA/CXC/M. Weiss, Nahks Tr’Ehnl y Nurten Filiz Ak.

¿Qué genera los llamados «vientos» de agujeros negros?

Los quásares surgen cuando grandes cantidades de gas y polvo se concentran alrededor de un agujero negro supermasivo. Con el paso del tiempo, este material forma una estructura que alimenta continuamente el objeto central. Durante este proceso, ocurre intensa fricción, liberando enormes cantidades de energía.

Los astrónomos explican que esta radiación extremadamente poderosa logra empujar parte del material lejos del sistema, creando los llamados vientos de agujero negro.

Según Lucas Seaton: «En los quásares, a menudo vemos vientos de gas empujados lejos del agujero negro por la luz del quásar.» En el caso de J2318, este mecanismo alcanzó una intensidad excepcional, convirtiéndose en un caso raro para la comunidad científica.

¿Por qué estos «vientos» son diferentes de los vientos de la Tierra?

Aunque reciben el mismo nombre, los vientos observados por los astrónomos en el espacio no tienen relación con los fenómenos meteorológicos terrestres. En la Tierra, los vientos surgen debido a las diferencias de presión atmosférica. En los quásares, la aceleración del material ocurre por la acción de la radiación emitida por el sistema.

Los investigadores explican que partículas de luz llamadas fotones colisionan con los átomos presentes en el gas y transfieren energía a ellos. Entre los factores involucrados en este proceso están:

  • Emisión intensa de radiación;
  • Presencia de grandes cantidades de gas;
  • Transferencia de energía por los fotones;
  • Expulsión de materia lejos del agujero negro;
  • Formación de flujos extremadamente rápidos.

Aun así, los astrónomos admiten que algunos aspectos permanecen sin explicación definitiva. Uno de los desafíos es entender cómo el gas puede alcanzar velocidades tan elevadas sin perder determinadas características químicas observadas en los espectros.

Astrónomos descubren viento ultravioleta récord en cuásar distante, impulsado por un agujero negro supermasivo.
Representación artística de un cuásar. Imagen: NASA, ESA y Joseph Olmsted (STScI).

Astrónomos buscan entender el impacto en las galaxias

Además de representar un récord, el descubrimiento proporciona pistas importantes sobre la evolución del Universo. Los astrónomos creen que vientos tan energéticos pueden alterar profundamente el entorno de las galaxias donde surgen. Esto ocurre porque llevan enormes cantidades de energía a regiones distantes del núcleo galáctico.

En determinados casos, estos flujos pueden remover gas y polvo del sistema. Como estos materiales son esenciales para el nacimiento de nuevas estrellas, su pérdida puede reducir la formación estelar. La profesora Paola Rodríguez Hidalgo, de la Universidad de Washington en Bothell, destacó la importancia de este mecanismo.

Según ella: «Estos flujos extremos llevan cantidades increíbles de energía que pueden afectar las galaxias alrededor.» La investigadora también resaltó que este proceso aparece en modelos de formación galáctica desde hace décadas, pero aún necesita más observaciones para ser comprendido en detalle.

Próximos pasos de la investigación

El equipo responsable del estudio pretende continuar investigando objetos similares en busca de nuevos ejemplos de vientos ultravioleta de alta velocidad.

Aunque los astrónomos mantienen la expectativa de encontrar otros casos extremos, los propios investigadores reconocen que superar los números observados en J2318 será una tarea difícil. Según Flores, integrante del grupo, las búsquedas continuarán tanto en regiones cercanas como en las áreas más distantes observables del Universo.

Mientras no surjan nuevos descubrimientos, J2318 permanece como uno de los ejemplos más impresionantes ya registrados por los astrónomos. Además de establecer un récord en la velocidad de los vientos ultravioleta, el cuásar ofrece información valiosa sobre la interacción entre agujeros negros supermasivos y las galaxias que los rodean, ayudando a los científicos a comprender mejor la dinámica del cosmos.

Con información de Olhar Digital

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Andriely Medeiros de Araújo

Estudios universitarios en curso. Escribe sobre Petróleo, Gas, Energía y temas relacionados para el CPG — Click Petróleo e Gás.

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