Rebaño llevado al Archipiélago de Abrolhos en el período colonial intriga a científicos al sobrevivir por siglos en un ambiente sin ríos, lagos o mantos freáticos
En la Isla de Santa Bárbara, en el Archipiélago de Abrolhos, a aproximadamente 65 kilómetros de Caravelas, en el sur de Bahía, un grupo de cabras protagonizó una de las historias de supervivencia más impresionantes jamás registradas en Brasil. Aislados por más de 200 años en una isla con solo 1,5 kilómetros de extensión y sin ninguna fuente de agua dulce, los animales lograron mantenerse vivos en condiciones consideradas extremas por la ciencia.
La información fue divulgada por el sitio Cães&Gatos, con base en datos oficiales del Gobierno de Bahía y en estudios conducidos por instituciones ambientales y científicas. Según los registros históricos, las cabras no son nativas de la región y habrían sido llevadas al archipiélago por navegantes europeos todavía en el período colonial, práctica común en la época para garantizar alimento en futuras expediciones marítimas.
Con el paso de las décadas, sin embargo, el rebaño permaneció completamente aislado del continente. La ausencia de intervención humana obligó a los animales a adaptarse a un ambiente hostil, marcado por la absoluta escasez de agua potable y por un ecosistema frágil.
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Vida en un ambiente extremo sin acceso a agua dulce

La Isla de Santa Bárbara está clasificada como un “cerrado insular”, con vegetación compuesta mayoritariamente por suculentas, gramíneas y cactos, especies típicas de regiones semiáridas. No existen ríos, lagos, manantiales o mantos freáticos, lo que hace aún más sorprendente la permanencia de las cabras en el lugar por más de dos siglos.
En este contexto, los investigadores plantean la hipótesis de que los animales desarrollaron adaptaciones fisiológicas y metabólicas capaces de extraer prácticamente toda el agua necesaria a partir de los alimentos consumidos. Además, la resistencia al estrés hídrico prolongado puede haber sido potenciada por un proceso de selección natural extremo, ocurrido a lo largo de generaciones.
Así, cada individuo sobreviviente habría cargado características más eficientes para lidiar con la aridez, permitiendo que el rebaño se mantuviese funcional, reproductivo y adaptado a un ambiente considerado inhóspito para la mayoría de los mamíferos de tamaño mediano.
Investigación genética busca explicar la supervivencia de las cabras
En 2025, una operación coordinada por el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), con apoyo de la Marina de Brasil, de Embrapa y de órganos estatales, capturó 21 cabras para análisis científicos. Los animales fueron llevados a la Universidad Estatal del Suroeste de Bahía (Uesb), donde pasaron a ser estudiados en un ambiente controlado.
Según Ronaldo Vasconcelos, investigador involucrado en el proyecto, los datos iniciales apuntan a la existencia de componentes genéticos específicos asociados a la supervivencia en condiciones extremas. “Deben existir marcadores genéticos que permitieron esta adaptación, especialmente en el uso eficiente del agua y en la resistencia al estrés hídrico”, explicó.

De acuerdo con el Gobierno de Bahía, estos marcadores pueden estar relacionados no solo a la eficiencia metabólica, sino también al mejor aprovechamiento de los recursos naturales, a la regulación térmica y hasta a la capacidad reproductiva en ambientes áridos, algo raro en mamíferos sometidos a condiciones tan severas.
Potencial impacto para el semiárido brasileño y preservación ambiental
En caso de que se confirme el potencial genético de estas cabras, el material biológico recolectado podrá ser utilizado en programas de mejoramiento genético de rebaños caprinos en el continente. La expectativa de los investigadores es beneficiar especialmente regiones como el sertão nordestino, donde la cría de caprinos es esencial para la alimentación, la generación de ingresos y la seguridad alimentaria de pequeñas propiedades rurales.
Al mismo tiempo, los científicos pretenden ampliar el número de animales estudiados y preservar el material genético recolectado para futuras investigaciones. Paralelamente a los análisis, la Isla de Santa Bárbara sigue bajo un Plan de Manejo instituido en 2023, que prevé la remoción gradual de los animales para permitir la recuperación natural de los hábitats insulares.
El objetivo es mantener el equilibrio ecológico de un área considerada ambientalmente sensible, conciliando la preservación de la biodiversidad local con el avance del conocimiento científico sobre adaptación, resiliencia y supervivencia en ambientes extremos.
Fuente: Cães&Gatos

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