Cambio CVT, una innovación que cambió la manera de conducir, todo comenzó allá atrás, en 1490, con un boceto de Leonardo da Vinci. Pero fue Milton Reeves, en 1879, quien puso la mano en la masa y creó un sistema de poleas ajustables, revolucionando la industria.
El CVT, o transmisión continuamente variable, es ese tipo de cambio que hace que la conducción sea más suave que mantequilla en pan caliente. Utiliza poleas y una correa para crear una sensación de «marchas infinitas», sin los tirones de los cambios de marcha convencionales. Y no es solo en coches, ¿eh? Las scooters modernas también utilizan esta tecnología.
La evolución del CVT y sus desafíos
En los años 50, la empresa holandesa DAF introdujo el CVT en los coches, con el sistema Variomatic. Era simple, pero las correas causaban dolores de cabeza. Solo en los años 80 la cosa se puso seria, con la invención de correas más resistentes, y el Subaru Justy fue uno de los pioneros en usar el CVT moderno.
El CVT de hoy es un negocio eficiente y ayuda a ahorrar combustible, pero no a todo el mundo le gusta. Hay quienes consideran la conducción con CVT un poco aburrida, y algunas montadoras incluso simulan cambios de marcha para darle un toque de emoción.
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Transmisiones variables en la industria pesada
En la industria pesada, el CVT también hace su aparición, pero de una manera diferente. Tenemos la transmisión hidrostática, utilizada en máquinas como cosechadoras, y la tracción eléctrica, común en trenes y barcos. Estos sistemas son más robustos y soportan el trabajo más duro.
En el mundo de los tractores, la transmisión variable también es un éxito; la empresa alemana Fendt, por ejemplo, creó un sistema que combina hidráulica con engranajes, demostrando que el CVT puede ser fuerte y resistente.

