En China, el avance de los pagos digitales transformó la relación de la población con el dinero en efectivo, que prácticamente desapareció de la rutina hace unos 10 años, mientras que los códigos QR pasaron a usarse incluso en situaciones informales, como propinas en las calles.
En China, el dinero en efectivo prácticamente desapareció hace unos 10 años, en un escenario en el que los pagos digitales por código QR pasaron a formar parte incluso de las situaciones más cotidianas. La afirmación fue hecha por un joven emprendedor chino de segunda generación en España, entrevistado por Alejandra Andrade en el programa “Fuera de cobertura”.
El dinero en efectivo pierde espacio en China
El entrevistado afirmó que China es comunista “solo de nombre” y dijo considerar el país uno de los más capitalistas del mundo. Para él, todo gira en torno al dinero y los negocios, incluyendo formas de pago que dejaron el dinero en efectivo atrás.
Al hablar sobre la realidad china, el joven citó que incluso una persona sin hogar posee un código QR para recibir propinas. La declaración fue usada como ejemplo de cómo los pagos digitales se han vuelto comunes en el país.
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Qingtian mantiene fuertes lazos con España
El programa viajó hasta Qingtian, en la provincia de Zhejiang, ciudad china conocida por sus fuertes vínculos con España y por albergar una gran población hispanohablante. El municipio también es llamado la “Pequeña Europa” de China.
La ciudad se destaca por su arquitectura típicamente occidental, construida a lo largo de los últimos 20 años. Durante la visita, el equipo también encontró una escuela de corte de jamón, elemento ligado a la conexión cultural con España.
El emprendimiento marcó la crianza familiar
Antes del viaje a China, Alejandra Andrade visitó un local de moda en Usera, administrado por un joven de 27 años, hijo de inmigrantes chinos. A pesar de haber crecido en Madrid, en contacto directo con la cultura occidental y española, afirmó compartir parte de la visión de sus padres sobre el futuro, la economía y el emprendimiento.
El joven explicó que, para sus padres, trabajar para otra persona era algo inconcebible, pues la posibilidad de acumular una gran fortuna a través de un empleo sería mucho menor que a través del emprendimiento. Relató que, en lugar de jugar al fútbol en el parque, ayudaba a entregar pedidos de restaurantes, experiencia que moldeó su noción de futuro.
Según el entrevistado, sus padres no podían imaginarlo sin comprar un apartamento, tener un coche decente o poseer un negocio. También afirmó que ellos veían vivir con menos de 5.000 euros al mes como algo casi indigno, mentalidad que influyó en su relación con el trabajo, el éxito y el dinero en efectivo.

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