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Científicos advierten que 28 grandes ciudades de EE. UU. se están hundiendo silenciosamente, amenazando miles de edificios, puentes, carreteras y presas con daños que solo podrían aparecer cuando ya sean potencialmente catastróficos.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 22/04/2026 a las 23:08
Actualizado el 22/04/2026 a las 23:10
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Imágenes de satélite revelan un movimiento discreto bajo grandes centros urbanos de Estados Unidos y ayudan a dimensionar un fenómeno que avanza lentamente, afecta diferentes tipos de terreno y amplía la atención sobre la infraestructura de estas metrópolis.

Un estudio publicado en la revista Nature Cities identificó hundimiento del suelo en 28 grandes ciudades de Estados Unidos y señaló riesgo para estructuras urbanas como edificios, puentes, carreteras, represas y tuberías.

Según la investigación, todas las ciudades analizadas tienen al menos el 20% de su área urbana hundiéndose, mientras que alrededor de 33,8 millones de personas viven en áreas con este tipo de movimiento del terreno.

Los investigadores también estimaron que más de 29 mil edificios están en zonas clasificadas como de alto o muy alto riesgo de daños.

De acuerdo con los autores, el principal problema es que este proceso suele avanzar de forma gradual y puede comprometer la infraestructura sin señales inmediatas, con impactos que solo se vuelven visibles cuando ya son graves o, en palabras del estudio, “potentially catastrophic”.

Cómo el estudio midió el hundimiento en ciudades de EE.UU.

El análisis se realizó con imágenes de los satélites Sentinel-1, entre 2015 y 2021, para observar el movimiento vertical del terreno en las 28 ciudades más pobladas de EE.UU. con más de 600 mil habitantes.

Con este método, el equipo logró medir variaciones de altitud en escala de milímetros y mapear diferencias dentro de una misma ciudad.

Los resultados indican que el hundimiento no ocurre de manera uniforme.

En varios casos, áreas vecinas presentan comportamientos distintos, con tramos en hundimiento al lado de zonas estables o con leve elevación.

Según los autores, esta diferencia espacial es uno de los factores que más pesan en el riesgo a la infraestructura, porque aumenta la posibilidad de deformaciones desiguales en fundaciones, pavimentos y redes urbanas.

En todas las 28 ciudades evaluadas, al menos una quinta parte del área urbana está hundiéndose.

Ya en 25 de ellas, el hundimiento alcanza al menos el 65% del territorio.

El grupo con mayor extensión del fenómeno, con cerca de 98% del área afectada, incluye Chicago, Dallas, Columbus, Detroit, Fort Worth, Denver, Nueva York, Indianápolis, Houston y Charlotte.

Además de mapear el suelo, el estudio cruzó estos datos con la ubicación de alrededor de 5,6 millones de edificios.

La mayor parte aparece en franjas de riesgo bajo o moderado, pero los investigadores identificaron bolsas urbanas en las que el movimiento desigual del terreno puede elevar la probabilidad de fisuras, desnivelamiento y desgaste estructural.

Extracción de agua subterránea y causas del hundimiento

Según el artículo, cerca del 80% del hundimiento observado en las ciudades analizadas está asociado a la extracción de agua subterránea.

El proceso ocurre cuando los acuíferos son explotados a un ritmo mayor que su capacidad de reposición.

En estos casos, el material geológico puede compactarse y provocar un descenso de la superficie.

La investigación resalta, sin embargo, que el hundimiento no tiene una causa única.

En parte de las ciudades, los movimientos del terreno también están ligados a procesos naturales.

Entre ellos están el ajuste isostático glacial, relacionado con la lenta acomodación de la corteza terrestre tras el retroceso de antiguas capas de hielo, y factores tectónicos o sedimentarios, más presentes en áreas del Oeste de Estados Unidos.

Esta combinación ayuda a explicar por qué la media de una ciudad no resume, sola, el riesgo local.

Aún donde el movimiento medio es menor, la existencia de puntos críticos puede representar una amenaza mayor para la infraestructura que un hundimiento distribuido de forma más homogénea.

Houston, Dallas y otras ciudades con mayor hundimiento del suelo

Los mayores índices medios de hundimiento aparecen en ciudades de Texas.

Houston, Fort Worth y Dallas registraron tasas medias superiores a 4 milímetros por año, de acuerdo con el levantamiento.

En el caso de Houston, la investigación identificó el cuadro más intenso entre las 28 ciudades estudiadas.

En la ciudad texana, 42% del área se hunde más de 5 milímetros por año, mientras que 12% registra una caída superior a 10 milímetros anuales.

Los autores observan que la situación regional implica una fuerte presión sobre los recursos hídricos subterráneos y, en algunos lugares, interacción con otras actividades económicas que afectan el subsuelo.

Según el estudio, estas cifras no significan que toda la ciudad se hunda al mismo ritmo.

El mapeo muestra áreas con velocidades diferentes, y esta variación, según la evaluación de los investigadores, es un punto central para entender el potencial de daño sobre las estructuras urbanas.

Nueva York, Chicago y el peso urbano de la subsidencia

Nueva York figura entre los casos con mayor peso poblacional.

Por sí sola, la ciudad concentra 26% de la población total que vive en áreas de subsidencia entre las 28 analizadas.

Este dato amplía la relevancia del fenómeno desde el punto de vista urbano, porque implica una densa red de vivienda, transporte y servicios.

El estudio también identificó tramos con subsidencia superior a 5 milímetros por año en áreas del aeropuerto LaGuardia.

Para los autores, este tipo de información refuerza la necesidad de observar la distribución interna del hundimiento, y no solo el promedio general de cada municipio.

En Chicago, el estudio señaló un movimiento vertical promedio superior a 2 milímetros por año, con al menos 10% del área hundiéndose más de 3 milímetros anuales.

La ciudad también figura entre aquellas en las que la subsidencia está más extendida por el territorio.

Costa Oeste, nivel del mar y otros factores de riesgo

En la Costa Oeste, el estudio indica que el movimiento vertical del suelo puede estar ligado, en parte, a la actividad tectónica.

Es el caso de ciudades como San Francisco, Seattle y Portland, donde la subsidencia se suma a características geológicas locales.

En el caso de San Francisco, los autores destacan además la combinación entre el hundimiento del terreno y la elevación del nivel del mar.

Los Ángeles, San Diego y Jacksonville también figuran entre las ciudades costeras en las que estos factores pueden actuar al mismo tiempo, aumentando la presión sobre áreas urbanas más vulnerables.

La investigación observa que no todas las ciudades tuvieron un promedio negativo de elevación.

Memphis, San José y Jacksonville registraron una ligera ganancia de altitud en el valor promedio ponderado.

Aun así, esto no elimina la presencia de áreas internas en subsidencia ni aleja el riesgo asociado a la deformación desigual del suelo.

Lo que el estudio señala para la infraestructura urbana

Los autores afirman que el problema tiende a agravarse cuando las ciudades crecen sobre áreas ya sujetas a subsidencia y amplían la demanda de agua subterránea.

En estas condiciones, el impacto puede alcanzar sistemas de drenaje, pistas, redes enterradas, cimientos y estructuras construidas sobre suelos más susceptibles a la compactación.

El estudio no trata la subsidencia como un evento súbito, sino como un proceso acumulativo.

Según los investigadores, pequeños cambios a lo largo del tiempo pueden aumentar los puntos de fragilidad y elevar el riesgo de daños, especialmente en áreas urbanas densas y en expansión.

Los datos también muestran que el fenómeno no se restringe a ciudades costeras ni a un único tipo de ambiente geológico.

Hay casos en el litoral, en el interior, en regiones con fuerte explotación hídrica y en áreas influenciadas por procesos naturales.

Ante este panorama, la investigación amplía el mapeo de un problema que ocurre debajo de la superficie y no siempre aparece de forma inmediata en el día a día urbano.

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Ana Alice

Redatora e analista de conteúdo. Escreve para o site Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 e é especialista em criar textos sobre temas diversos como economia, empregos e forças armadas.

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