Una tecnología probada en áreas portuarias reaprovecha el movimiento del mar en busca de espacio entre las renovables y transforma un paisaje industrial en vitrina para investigaciones, licencias y disputas por viabilidad económica.
Estructuras flotantes instaladas en un canal del Puerto de Los Ángeles pasaron a integrar un proyecto que busca convertir el movimiento de las olas en electricidad.
Presentada oficialmente por Eco Wave Power, en colaboración con AltaSea, la iniciativa es descrita por la empresa como la primera instalación en tierra de energía de las olas en los Estados Unidos.
El sistema fue montado en un área portuaria que antes albergaba tanques de petróleo y hoy funciona como lugar de pruebas para tecnologías relacionadas con el océano.
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En el proyecto, boyas unidas a una estructura ya existente suben y bajan con el movimiento del agua.
La propuesta es verificar, en condiciones reales, si este tipo de infraestructura costera puede ser utilizada para generar energía renovable.
Según la compañía, el piloto en Los Ángeles fue desarrollado para demostrar el funcionamiento de la tecnología y abrir camino para una expansión futura.
En declaraciones a la Associated Press, la directora ejecutiva de Eco Wave Power, Inna Braverman, dijo que una eventual ampliación a lo largo del rompeolas del puerto podría representar un “cambio de juego” para la producción de energía limpia en la región.
Se trata, sin embargo, de una proyección de la empresa, no de una capacidad ya instalada.
La elección del lugar también dialoga con un debate antiguo en los alrededores de los grandes puertos americanos.
Comunidades cercanas a zonas de carga y descarga conviven desde hace décadas con los impactos de la actividad industrial, entre ellos la contaminación del aire asociada al transporte y a las operaciones portuarias.
En este contexto, proyectos de electrificación y de nuevas fuentes renovables han sido presentados como parte de las alternativas en discusión.
Cómo el sistema transforma el movimiento del mar en electricidad
El funcionamiento del modelo adoptado en Los Ángeles parte de un principio mecánico.
Cuando las olas hacen que las boyas suban y bajen, este movimiento activa cilindros hidráulicos conectados a la estructura.
Un fluido biodegradable pasa entonces por tuberías hasta tanques instalados en tierra.
A medida que la presión se acumula en esos tanques, mueve un motor conectado a un generador.
Éste es el proceso del que sale la electricidad.
En el caso del proyecto californiano, la conversión energética ocurre en tierra firme, lo que reduce la necesidad de equipos más complejos en el mar y limita intervenciones directas en la costa.
De acuerdo con la empresa, una de las ventajas del sistema es precisamente el uso de estructuras ya existentes, como rompeolas, muelles y espigones.
Esto tiende a reducir la necesidad de nuevas obras en áreas costeras y puede simplificar parte de la implementación.
Aún así, la viabilidad técnica y económica depende de factores como la resistencia de los materiales, el costo de mantenimiento, la obtención de licencias y el rendimiento a lo largo del tiempo.

Lo que explica el interés por la energía de las olas
La tecnología fue presentada oficialmente el 9 de septiembre de 2025 por Eco Wave Power, en colaboración con AltaSea.
Aunque aún está en fase de consolidación, la energía de las olas aparece con frecuencia en estudios sobre diversificación de la matriz eléctrica.
El Departamento de Energía de los Estados Unidos afirma que este es el recurso marino más abundante y más ampliamente distribuido en el país.
Según el organismo, el potencial teórico de las olas en aguas americanas equivale a cerca del 34% de la generación de electricidad de EE. UU. en 2019.
Este dato no significa que todo ese volumen podrá ser convertido en energía útil.
Aún así, ayuda a explicar por qué universidades, empresas y agencias públicas continúan invirtiendo en investigación y en proyectos piloto.
En general, el sector se trata como un frente complementario, y no como un sustituto inmediato de fuentes ya consolidadas, como solar y eólica.
Los expertos del sector también destacan que las olas tienen un comportamiento diferente al viento y a la radiación solar.
Cuando el viento pierde fuerza, por ejemplo, la generación eólica cae rápidamente.
En el caso del mar, la energía asociada al desplazamiento de las olas puede permanecer por más tiempo, incluso después de cambios en las condiciones atmosféricas que la originaron.
Por eso, asociaciones del área señalan que la tecnología puede, en el futuro, contribuir a complementar otras fuentes renovables.
Fue en este sentido que Rémi Gruet, director ejecutivo de Ocean Energy Europe, afirmó a Associated Press que el proyecto en Los Ángeles abre la posibilidad de uso de rompeolas en otros puertos americanos.
Según él, el sector vive un momento de transición entre iniciativas de innovación y proyectos piloto con enfoque en industrialización y comercialización.
De dónde vienen los principales desafíos
A pesar del potencial señalado por estudios y agentes del sector, la energía de las olas aún enfrenta limitaciones relevantes.
El costo sigue siendo uno de los principales obstáculos.
Hoy, proyectos de esta naturaleza aún no compiten, en escala y precio, con parques solares y eólicos ya consolidados.
La cuestión regulatoria también pesa.
Para ser instalado en el Puerto de Los Ángeles, el proyecto necesitó obtener licencias del puerto y del U.S. Army Corps of Engineers.
La autorización federal final fue anunciada el 18 de noviembre de 2024, después de un proceso que, según la empresa, llevó cerca de dos años.
En California, el tema también ha comenzado a recibir atención legislativa más reciente.
En 2023, el gobernador Gavin Newsom sancionó la SB 605, norma que entró en vigor el 1 de enero de 2024 y determinó que la Comisión de Energía del estado evaluara la viabilidad de la energía de las olas y de las mareas, incluyendo costos, beneficios, requisitos de transmisión y licenciamiento.
Además, el piloto de Los Ángeles recibió cofinanciamiento de Shell, en una fase en la que la tecnología aún depende de demostraciones prácticas para intentar atraer inversión y comprobar rendimiento.
Según especialistas consultados en reportajes sobre el proyecto, aplicaciones a pequeña escala pueden tener utilidad en áreas costeras remotas, islas o localidades donde el abastecimiento con diésel es caro y logísticamente difícil.
Dónde esta tecnología ya ha sido probada
La experiencia en Los Ángeles no surgió de forma aislada.
En Mutriku, en España, una planta integrada al rompeolas entró en operación en julio de 2011 y pasó a ser citada como la primera planta comercial de energía de las olas de Europa.
El caso español suele aparecer como referencia porque mostró la posibilidad de integrar este tipo de generación a la infraestructura portuaria.
En Estados Unidos, otro hito citado con frecuencia es un sistema offshore que entró en operación en Hawái en 2016.
Estos ejemplos ayudan a situar el estado del sector: la tecnología ya salió del laboratorio, pero aún opera de forma puntual, con fuerte presencia de proyectos experimentales y de demostración.
En el caso de Eco Wave Power, la empresa también informa que mantiene iniciativas en otros países, como Israel, Taiwán, India y Portugal, además de buscar áreas para nuevos pilotos en Estados Unidos.
Según Braverman, estudios financiados por Shell mapearon decenas de puntos en la costa americana donde el modelo podría ser probado.
En Los Ángeles, sin embargo, el enfoque inmediato permanece en el desempeño del proyecto piloto.
La instalación fue presentada como una etapa de validación operativa y regulatoria.
En la práctica, lo que se observará ahora es si el sistema puede operar de manera consistente, con mantenimiento controlado y resultados que sustenten nuevas inversiones.

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