La prueba, realizada en Cambridge Bay, en Canadá, por los equipos de Real Ice y del Centre for Climate Repair, es la primera evidencia en campo de que la técnica puede cambiar el ciclo del hielo. Pero es un experimento pequeño, y los impactos ambientales en el Ártico aún son desconocidos.
Científicos bombearon agua de mar a la superficie del Ártico durante el invierno y lograron engrosar el hielo hasta 32 centímetros en las áreas probadas, una ganancia que describen como comparable al grosor perdido a lo largo de los últimos 50 años. El experimento fue conducido por los equipos de Real Ice y del Centre for Climate Repair, en el territorio de Nunavut, en el norte de Canadá, ante el derretimiento acelerado de la región.
La idea es tan simple como audaz, pero aún está en fase inicial. Según los equipos involucrados, en el invierno de 2024 y 2025, cuando las temperaturas están por debajo de cero, el agua de mar que está bajo la capa de hielo fue bombeada a la superficie, donde se congeló rápidamente y formó una nueva capa. Las áreas tratadas también quedaron de un 20% a un 40% más claras, lo que podría haber ayudado a frenar el deshielo, aunque es una prueba pequeña y los impactos ambientales aún son desconocidos. Datos de la NOAA, la agencia oceánica y atmosférica de Estados Unidos, muestran que el hielo de verano del Ártico se ha reducido desde 1979.
Cómo funciona el bombeo de agua de mar

La técnica probada en el Ártico parte de un gesto directo. En invierno, cuando las temperaturas de la región están por debajo de cero, científicos de Real Ice y del Centre for Climate Repair bombearon el agua de mar que está debajo de la capa de hielo a la superficie, donde, en contacto con el aire extremadamente frío, se congela rápido y forma una nueva capa de hielo.
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Los números de la prueba impresionan, pero requieren una lectura cuidadosa. El experimento ocurrió durante el invierno de 2024 y 2025 en Cambridge Bay, en el territorio de Nunavut, en el norte de Canadá, y, en las áreas tratadas, el hielo se volvió hasta 32 centímetros más grueso que en las que no fueron tocadas. Este aumento, según los investigadores, equivale al grosor perdido a lo largo de los últimos 50 años, es decir, es una marca comparable a la pérdida de décadas, y no una reversión de todo el hielo del Ártico.
El hielo se volvió más grueso y más claro

Científicos probaron en el norte de Canadá una técnica para aumentar el grosor del hielo en el Ártico
Además de más gruesas, las áreas tratadas cambiaron de apariencia. Se volvieron de 20% a 40% más claras durante el período de deshielo, algo que puede haber ayudado a disminuir la velocidad del derretimiento, ya que un hielo más claro refleja más luz solar de vuelta al espacio.

Lugar de la investigación de Real Ice en Cambridge Bay
El efecto, sin embargo, aún no tiene una explicación cerrada. Los investigadores no saben con certeza por qué el hielo tratado se volvió más claro, y entender esto, además de medir mejor su capacidad de reflejar la luz, es uno de los próximos pasos. Por ahora, este aclaramiento es una observación prometedora, pero aún sin causa definida, dentro del experimento en el Ártico.
La primera evidencia en campo, pero aún con reservas
Lo que hace que el resultado sea relevante es el tipo de prueba detrás de él. Fue la primera realizada en condiciones reales a lo largo de todo el ciclo anual del hielo, desde el crecimiento en invierno hasta el deshielo en verano, y por eso se convirtió en la primera evidencia de campo de que la técnica puede alterar el ciclo del hielo a lo largo de las estaciones, un efecto que antes solo había aparecido en simulaciones de computadora.
Aun así, los científicos tratan todo como un punto de partida, no como una solución. Ahora quieren saber si el refuerzo puede de hecho disminuir la pérdida de hielo de las últimas décadas, si el método funcionaría en otras regiones del Ártico y en áreas mucho más grandes y, principalmente, si la técnica causa impactos ambientales, algo que sigue sin respuesta. Son precisamente estas dudas las que separan un experimento prometedor de una herramienta confiable.
Uno de los inviernos más cálidos y el desafío de aumentar la escala
El contexto hace que el resultado sea aún más llamativo. El invierno de 2024 y 2025 fue el tercero más cálido registrado en la región de Cambridge Bay, aproximadamente 4°C por encima del promedio histórico, lo que hace que los hallazgos sean aún más relevantes para entender cómo se comporta el ciclo del hielo en un escenario de calentamiento.
La escala, sin embargo, es la gran pregunta abierta. La prueba cubrió áreas pequeñas, y los próximos tramos pueden llegar hasta un kilómetro cuadrado, una fracción mínima de un Ártico que se extiende por millones de kilómetros cuadrados, razón por la cual el equipo también quiere descubrir si la técnica funcionaría en regiones mucho más grandes. Sin esta respuesta, el método sigue restringido a manchas aisladas de hielo.
Nuevas pruebas hasta 2028 y el proyecto RASI
La investigación es parte de una iniciativa mayor dirigida al Ártico. El trabajo forma parte del proyecto RASI, enfocado en volver a espesar el hielo marino de la región y vinculado a la Universidad de Cambridge, que recibió financiamiento de R$ 67,4 millones, el equivalente a 9,9 millones de libras esterlinas.
El calendario ya está trazado para los próximos años. Las nuevas pruebas deben llevarse a cabo entre 2026 y 2028 en dos regiones de Nunavut, y, si los análisis muestran que la técnica no causa impactos ambientales, las áreas de prueba podrían llegar a un kilómetro cuadrado. Los investigadores también quieren usar simulaciones de computadora para evaluar el método en puntos estratégicos, como el Estrecho de Nares, un paso natural por donde grandes bloques de hielo se dirigen hacia el Océano Atlántico.
La urgencia detrás del experimento aparece en los datos: según la NOAA, el área de hielo marino del Ártico al final del verano se redujo, en promedio, un 12,1% por década entre 1979 y 2024, y los 18 registros más bajos para septiembre ocurrieron todos entre 2007 y 2024.
Diante desse quadro, bombear água do mar para engrossar o gelo é uma idea prometedora, pero aún preliminar y de pequeña escala, cuya viabilidad a gran escala y seguridad ambiental siguen desconocidas, y que no sustituye el corte de las emisiones que provocan el calentamiento. Las áreas tratadas ganaron hasta 32 centímetros de espesor, marca comparable a la pérdida de décadas, pero transformar una prueba de campo en una herramienta para todo el Ártico sigue siendo una cuestión abierta.
¿Y tú, qué opinas de este intento de recongelar el Ártico bombeando agua del mar? ¿Es una herramienta prometedora contra el derretimiento o un riesgo que puede desviar la atención del corte de emisiones? Comenta tu opinión e intercambia ideas con otros lectores sobre clima y medio ambiente, con respeto a las diferentes visiones.

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