Tecnología nuclear desarrollada en Brasil rastrea microplásticos y ayuda a reducir la contaminación ambiental con soluciones innovadoras para tratamiento de agua.
La presencia creciente de microplásticos en los ríos, océanos y alimentos ha movilizado a científicos en todo el mundo. En Brasil, una solución desarrollada por el Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (Ipen), vinculado a la Comisión Nacional de Energía Nuclear (Cnen), utiliza tecnología nuclear para monitorear y combatir este tipo de contaminación.
Según información del MCTI e IPEN el día 9 de junio de 2026, la iniciativa reúne una Unidad Móvil de Demostración Tecnológica equipada con acelerador de electrones y técnicas de rastreo por trazadores isotópicos. Juntas, estas herramientas permiten identificar el origen de los residuos y tratar hasta 1 millón de litros de agua por día, ampliando la capacidad nacional de enfrentar uno de los mayores desafíos de la contaminación ambiental moderna.
Ciencia nuclear brasileña gana protagonismo en la lucha contra los microplásticos
La ciencia nuclear brasileña viene asumiendo un papel destacado en el combate a los microplásticos, partículas plásticas menores que 5 milímetros que logran escapar de los sistemas convencionales de tratamiento de agua y alcantarillado.
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Estos residuos terminan llegando a los ríos, lagos y océanos, donde permanecen por largos períodos y pueden ser ingeridos por organismos acuáticos. Con el paso del tiempo, entran en la cadena alimentaria y alcanzan también el consumo humano.
Ante este escenario, investigadores del Ipen desarrollaron métodos capaces de monitorear y reducir la presencia de estos contaminantes, fortaleciendo la investigación ambiental y ampliando la comprensión sobre la dispersión de estos materiales en el medio ambiente.
Camión tecnológico trata hasta 1 millón de litros de agua por día
Una de las innovaciones más impresionantes del proyecto es la Unidad Móvil de Demostración Tecnológica.
Instalada en un camión, utiliza un acelerador de electrones de última generación para descontaminar aguas residuales. El sistema emplea electricidad para generar energía suficiente para romper moléculas de contaminantes presentes en el agua, incluidos los microplásticos.
Durante el proceso, el agua contaminada pasa por un haz de electrones a alta velocidad. Este contacto provoca alteraciones en las moléculas de los residuos químicos, reduciendo su toxicidad y facilitando la limpieza del agua antes de su retorno a la naturaleza.
Además de la alta capacidad operativa, la tecnología presenta ventajas importantes:
- Tratamiento de hasta 1 millón de litros de agua por día;
- Posibilidad de reutilización del agua tratada;
- Proceso físico sin utilización de reactivos químicos;
- Aplicación directa en industrias y estaciones de tratamiento;
- Tecnología ya validada en ambiente operativo real, con nivel de preparación TRL 7/8.
Cómo la tecnología nuclear rastrea el origen de los residuos plásticos
Además de remover contaminantes, la tecnología nuclear también ayuda a entender el camino recorrido por los microplásticos.
Los investigadores utilizan trazadores isotópicos, sustancias que funcionan como una especie de marcador invisible. Permiten identificar el origen de los residuos, seguir su desplazamiento por las corrientes marítimas y determinar los lugares donde ocurre mayor acumulación de estas partículas.
Esta capacidad ofrece una visión mucho más detallada de la contaminación ambiental y proporciona información valiosa para programas de monitoreo y preservación de los recursos hídricos.
Los datos obtenidos ayudan incluso en la elaboración de mapas globales de contaminación.
Investigación ambiental amplía el monitoreo en áreas críticas
El trabajo realizado por el Ipen no se limita a los laboratorios.
Actualmente, la Cnen realiza el monitoreo sistemático de microplásticos en áreas consideradas estratégicas para la investigación ambiental. Las muestras recolectadas pasan por análisis detallados para identificar la procedencia de los contaminantes.
La información generada se comparte con redes internacionales de investigación, permitiendo la comparación de resultados y la construcción de una base de datos más robusta sobre la presencia de estos residuos en diferentes ecosistemas.
Esta colaboración fortalece la capacidad de Brasil de desarrollar políticas públicas basadas en evidencias científicas.
Por qué los microplásticos preocupan a científicos y autoridades
Los microplásticos representan un problema que va mucho más allá de la contaminación visual.
Por ser extremadamente pequeños, pueden circular fácilmente por los ambientes acuáticos y alcanzar organismos vivos. Esto genera preocupaciones relacionadas con la biodiversidad, la seguridad alimentaria e incluso la economía.
Entre los principales riesgos identificados por los especialistas están:
- Entrada en la cadena alimentaria a través de peces y crustáceos;
- Transporte de pesticidas y metales pesados adheridos a la superficie de las partículas;
- Diseminación de bacterias y otros microorganismos nocivos;
- Posibles impactos sobre actividades económicas ligadas a la pesca y la acuicultura.
Por este motivo, la investigación ambiental relacionada con los microplásticos está recibiendo cada vez más atención en diferentes países.

Ciencia nuclear brasileña integra red global coordinada por la AIEA
El avance de la ciencia nuclear brasileña también está conectado a iniciativas internacionales.
Brasil participa en la red Nutec (Nuclear Technology for Controlling Plastic Pollution), coordinada por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). El programa reúne a diversos países que utilizan herramientas nucleares para monitorear y reducir la contaminación causada por los residuos plásticos.
La participación brasileña fortalece el intercambio de conocimiento científico y amplía el acceso a nuevas metodologías dirigidas a enfrentar este desafío global.
Además, refuerza el reconocimiento internacional del trabajo realizado por el Ipen y la Cnen.
Tecnología nuclear opera con seguridad y sin riesgos ambientales
A pesar del nombre, la tecnología nuclear empleada en este tipo de investigación no ofrece riesgos de radiación para la población o para el medio ambiente.
Los aceleradores de electrones utilizados en el tratamiento del agua no vuelven los materiales radiactivos. De la misma manera, los trazadores isotópicos empleados en los análisis siguen protocolos rigurosos de seguridad.
En la práctica, la tecnología nuclear funciona como una herramienta de alta precisión, permitiendo análisis que serían extremadamente difíciles por métodos convencionales.
Esta diferencia ha ampliado su uso en diversas áreas relacionadas con el monitoreo ambiental.
El avance que puede transformar la lucha contra la contaminación ambiental
La combinación entre ciencia nuclear brasileña, investigación ambiental y monitoreo de microplásticos representa un importante paso para la protección de los recursos hídricos.
Con capacidad para tratar hasta 1 millón de litros de agua por día, rastrear el origen de los contaminantes y generar datos científicos de alta precisión, Brasil consolida una estructura moderna para enfrentar un problema que afecta ecosistemas, actividades económicas y la calidad de vida de la población.
El trabajo desarrollado por Ipen, Cnen y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación muestra cómo la tecnología nuclear puede ser aplicada de forma segura y eficiente para reducir la contaminación ambiental y ampliar el conocimiento sobre los impactos de los microplásticos en el siglo XXI.

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