Científicos alemanes producen células solares a partir de polvo lunar con un 12,1% de eficiencia. Innovación puede alimentar futuras colonias en la Luna con energía limpia
Agencias espaciales, como la NASA, se están preparando para mantener presencia permanente en la Luna. Pero uno de los mayores desafíos es el alto costo de transportar materiales desde la Tierra. Para resolver esto, científicos buscan usar los propios recursos lunares. Un ejemplo reciente viene de la Universidad de Potsdam, donde investigadores crearon células solares con polvo lunar y perovskita.
Cómo se fabrican las células solares lunares
La propuesta es simple y prometedora: usar el regolito lunar — el polvo que cubre la superficie de la Luna — para crear un tipo de “vidrio lunar”.
Este material sirve como base para una fina capa de perovskita, un compuesto eficiente y barato, ya utilizado en células solares como alternativa al silicio. La combinación de ambos resulta en un panel solar ligero y de bajo costo.
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El proceso de creación implica derretir regolito simulado a aproximadamente 1.540 °C. Luego, el material se enfría lentamente hasta formar el “moonglass”, el vidrio lunar. Sobre él, los científicos aplican una capa ultradelgada de perovskita halogenada.
Aunque la perovskita aún necesita ser traída de la Tierra, la cantidad requerida es pequeña. Solo 0,91 kg del material es suficiente para fabricar 400 metros cuadrados de paneles solares.
Ahorro de peso y eficiencia energética
Este ahorro de peso es crucial. Llevar menos carga al espacio significa cortes significativos en los costos de lanzamiento. En lugar de transportar estructuras enteras, bastaría con llevar una pequeña cantidad de perovskita, aprovechando el suelo lunar para el resto de la producción.
En las pruebas de laboratorio, los paneles producidos con esta técnica alcanzaron una eficiencia entre el 9,4% y el 12,1%. Es un número inferior al de células solares espaciales más avanzadas, que llegan al 30% o incluso al 40%. Pero la facilidad de fabricación directa en la Luna, junto con el uso de materiales locales, puede compensar esta diferencia en la práctica.
Ventajas extra del vidrio lunar
Otro punto importante es la protección natural que el vidrio lunar ofrece contra la radiación. La tonalidad marrón del material ayuda a reducir la exposición, lo cual es vital en un entorno sin atmósfera como la Luna.
La perovskita ya demuestra buena tolerancia a impurezas, lo que la hace ideal para su uso en lugares con condiciones extremas o impredecibles.
La tecnología sigue en fase experimental. Uno de los próximos pasos será probar la fabricación de estas células a pequeña escala directamente en la superficie lunar.
Los investigadores quieren entender cómo factores como la baja gravedad y las variaciones de temperatura afectarán el rendimiento y la durabilidad del material.
Aplicaciones futuras en la Luna y en la Tierra
A pesar de no estar lista para las primeras misiones Artemis, esta innovación puede volverse esencial en las próximas fases de la colonización lunar. Muestra que es posible desarrollar energía localmente, sin depender tanto de los recursos de la Tierra.
Además del uso espacial, la investigación también apunta caminos para aplicaciones aquí en la Tierra. El uso de materiales alternativos y locales, como el regolito en la Luna, puede inspirar formas más sostenibles de generar energía en la Tierra.
La perovskita, por ejemplo, surge como una alternativa viable al silicio en varias situaciones, especialmente donde el transporte o la fabricación tradicional de paneles es difícil.
Esta tecnología evidencia cómo la exploración del espacio puede generar soluciones prácticas, tanto fuera como dentro de nuestro planeta.
Con información de Eco Inventos.

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