Singapur planea crear una isla artificial de 800 hectáreas para contener el avance del mar y proteger la costa este del país.
Singapur ha avanzado en la planificación de una de las obras costeras más ambiciosas de Asia: el Long Island, un proyecto que prevé recuperar cerca de 800 hectáreas de tierra en el mar, el equivalente aproximado a 1.120 campos de fútbol, para formar una nueva línea de defensa contra la elevación del nivel de los océanos a lo largo de la costa este del país. Según la PUB, agencia nacional de agua de Singapur, en una página publicada el 3 de marzo de 2026, la propuesta aún está en fase de estudios técnicos y fue diseñada para crear una barrera continua contra el avance del mar en una de las áreas urbanas más vulnerables del país.
La propuesta va mucho más allá de un simple relleno marítimo. De acuerdo con la propia PUB, el Long Island debe integrar dos presas marítimas, estaciones de bombeo, drenaje costero y un nuevo embalse de agua dulce, capaz de retener el agua de 12 canales existentes antes de que se pierda en el mar. En la práctica, Singapur intenta transformar una amenaza climática en infraestructura estratégica, combinando defensa costera, seguridad hídrica y expansión territorial en un único megaproyecto contra la elevación del nivel del mar.
El proyecto Long Island quiere crear una nueva línea costera artificial en el océano
El Long Island no será solo una isla común. Según los documentos divulgados por la agencia nacional de agua de Singapur, la propuesta prevé la creación de una larga franja artificial que avanza sobre el mar, funcionando como barrera protectora para la costa este del país.
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En la práctica, el océano pasaría a golpear primero esta nueva estructura artificial antes de alcanzar áreas urbanas densamente pobladas.
La idea es similar a los sistemas costeros utilizados en países como Holanda, pero adaptada a las condiciones geográficas extremadamente compactas de Singapur.
Además de la protección marítima, el espacio recuperado puede abrir nuevas áreas para infraestructura, ocio, transporte y uso urbano futuro.
El área de 800 hectáreas equivale a más de mil campos de fútbol
Los números del proyecto ayudan a explicar por qué el Long Island ha llamado tanto la atención internacional. El área prevista de recuperación marítima ronda las 800 hectáreas.
Para efectos de comparación visual, esto equivale a aproximadamente 1.120 campos de fútbol estándar.
Es una escala territorial tan grande que el proyecto puede literalmente alterar el diseño del mapa costero de Singapur. El país ya tiene un historial de expansión territorial por relleno marítimo. Desde su independencia, Singapur ha ampliado significativamente su área utilizando la recuperación de tierras sobre el mar.
El propio Aeropuerto Changi y partes importantes de la costa urbana fueron construidos de esta forma.
Se utilizarán presas y compuertas gigantes para contener el avance del océano
Uno de los elementos centrales del Long Island será el sistema hidráulico de defensa costera. Según la información oficial, el proyecto debe incluir dos grandes presas marítimas, compuertas de control y estaciones de bombeo.
Estas estructuras funcionarán para controlar la entrada y salida de agua, reducir el riesgo de inundaciones y proteger las áreas urbanas contra mareas altas y tormentas extremas.
El concepto es similar al utilizado en algunos de los sistemas anti-inundación más sofisticados del mundo. La diferencia es que Singapur pretende integrar defensa costera, embalse hídrico y expansión territorial en una única megaestructura.
El nuevo embalse de agua dulce es parte estratégica del proyecto
Otro punto importante del Long Island es la creación de un nuevo embalse de agua dulce. Esto tiene una enorme relevancia para Singapur, un país que históricamente enfrenta limitaciones hídricas debido a su pequeño territorio y la ausencia de grandes ríos naturales.
La ciudad-estado ya invierte fuertemente en desalinización, reciclaje de agua y embalses artificiales para garantizar la seguridad hídrica.
En el caso de Long Island, la idea es utilizar parte de la estructura para almacenar agua dulce integrada al sistema nacional. Es decir, la megaobra no solo busca impedir el avance del mar, sino también ampliar la capacidad estratégica de abastecimiento de agua del país.
La costa este de Singapur se encuentra entre las zonas más vulnerables del país
La región este fue elegida porque concentra importantes áreas urbanas vulnerables al aumento del nivel del mar. Singapur tiene una altitud media baja en gran parte de su territorio. Esto hace que el país esté particularmente expuesto a los riesgos relacionados con el aumento del nivel de los océanos y los eventos climáticos extremos.
Según las proyecciones climáticas frecuentemente citadas por las autoridades locales, partes de la costa podrían enfrentar un riesgo creciente de inundaciones en las próximas décadas si el nivel del mar continúa subiendo. Long Island surge precisamente como una respuesta preventiva a largo plazo.
Singapur prepara inversiones costeras que podrían durar décadas
Aunque Long Island se encuentra entre los proyectos más visibles, forma parte de una estrategia mucho mayor de adaptación climática.
En los últimos años, el gobierno de Singapur anunció que tiene la intención de invertir decenas de miles de millones de dólares singapurenses en protección costera durante las próximas décadas. El país trata el avance del mar como una amenaza estructural a la seguridad nacional.

Esto incluye no solo nuevas islas artificiales, sino también el refuerzo del drenaje urbano, sistemas de bombeo, elevación de áreas costeras y modernización hidráulica.
El país ya ha expandido su territorio utilizando la recuperación marítima a gran escala
Long Island parece futurista, pero Singapur ya tiene décadas de experiencia en la recuperación de tierras. Desde la década de 1960, el país ha ampliado significativamente su área territorial mediante rellenos marítimos.
Diversas regiones urbanas modernas se construyeron sobre áreas que originalmente eran mar. Esto incluye partes del Aeropuerto Changi, Marina Bay y zonas industriales costeras.
La diferencia ahora es que el objetivo principal no es solo la expansión urbana, sino la protección climática a escala nacional.
El proyecto también puede cambiar el urbanismo y la infraestructura de la ciudad-estado
Además de la función defensiva, los expertos señalan que Long Island puede abrir espacio para nuevos usos urbanos en el futuro.
Las áreas recuperadas pueden eventualmente albergar parques, infraestructura de transporte, zonas recreativas o incluso nuevos desarrollos.
Esto significa que el proyecto mezcla ingeniería costera, adaptación climática y planificación urbana en una única intervención territorial gigantesca.
La megaestructura sitúa a Singapur entre los países más agresivos en adaptación climática
Mientras muchos países aún discuten planes a largo plazo para abordar el aumento del nivel del mar, Singapur ya ha comenzado a estructurar proyectos físicos a gran escala.
La estrategia del país llama la atención porque parte de la lógica de adaptación inmediata, y no solo de mitigación climática.
En lugar de esperar impactos futuros, la ciudad-estado intenta literalmente remodelar su geografía costera antes de que el problema se vuelva crítico.
Long Island muestra cómo el cambio climático ya está alterando la ingeniería global
El proyecto de Singapur ayuda a revelar una transformación silenciosa en la ingeniería mundial. Megaestructuras antes pensadas principalmente para el transporte, la energía o la expansión urbana ahora comienzan a ser concebidas para enfrentar directamente el cambio climático.
En el caso de Long Island, la amenaza no proviene de un enemigo militar o una crisis económica inmediata, sino del avance gradual del océano a lo largo de las próximas décadas.

Esto transforma la obra en algo más grande que una simple isla artificial: un intento de rediseñar la frontera entre la ciudad y el mar antes de que la naturaleza lo haga por sí misma.
Ahora, la cuestión principal es hasta qué punto los países costeros lograrán financiar y construir estructuras de esta magnitud antes de que el avance de los océanos presione a ciudades enteras alrededor del planeta.

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