Mientras la ciudad se prepara para el evento global, especialistas cuestionan el boom inmobiliario que ignora la identidad amazónica, prefiriendo imitar «Dubái de bajo presupuesto».
Belém (PA) está en el centro de la atención global como sede de la COP30 Belém. La ciudad se prepara para recibir un volumen billonario de inversiones, impulsando una transformación urbana visible. Sin embargo, mientras la gastronomía y la música paraense ganan el mundo, un debate crucial emerge: la calidad y la identidad de la arquitectura que se está construyendo.
La crítica central, apuntada por el periodista Raul Juste Lores, del canal «São Paulo nas alturas», es que el actual boom inmobiliario parece ignorar las raíces amazónicas. En lugar de soluciones modernas o contemporáneas que dialoguen con el clima y la cultura local, lo que se ve es una proliferación de edificios genéricos, apodados de «Dubái y Miami de bajo presupuesto», levantando preguntas sobre el legado que el evento dejará para el paisaje urbano de la capital paraense.
El Paradoxo Cultural de Belém
Belém vive un momento de inmensa autoestima, como destaca el «Canal São Paulo nas alturas». La cultura local es celebrada mundialmente, desde la música de Dona Onete, Joelma y Gabi Amarantos hasta la gastronomía única que encanta paladares con açaí, cupuaçu y pirarucu. Esta valorización, sin embargo, no parece extenderse a la arquitectura.
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Con los miles de millones de inversiones destinados a la preparación de la COP30 Belém, la expectativa era que la ciudad aprovechara la oportunidad para innovar en sus construcciones. Lo que se observa, según el análisis de Lores, es un movimiento contrario: edificios surgiendo por todas partes «sin parecer arquitectura amazónica, ni moderna, ni contemporánea».
El Legado de Éxito que Parece Olvidado
La propia historia reciente de Belém prueba que la arquitectura puede transformar la calidad de vida. Un ejemplo emblemático citado por Raul Juste Lores es la Estación Docas. Inaugurada en los años 2000, fue una iniciativa pionera en Brasil de revitalización portuaria, inspirada en Puerto Madero (Argentina), que reconectó la ciudad con el río y se convirtió en un éxito absoluto de público y crítica.
Más recientemente, las Usinas da Paz demuestran la fuerza de la arquitectura con enfoque social. Inspirados en el modelo de Medellín (Colombia), estos complejos ofrecen infraestructura de calidad (piscinas, cursos, deportes) en áreas vulnerables, usando materiales como la madera y priorizando la ventilación natural, esencial para el calor belenense. Otros ejemplos de éxito incluyen el Polo Joalheiro (un antiguo convento y presidio) y la restauración de la Iglesia de Santo Alexandre, hoy Museo de Arte Sacra.
El «Dubái de bajo presupuesto» y la Pobreza Estética
El problema, según el análisis del «Canal São Paulo nas alturas», está en la nueva cosecha de emprendimientos privados. La élite económica y política, que en el pasado (como en el Ciclo de la Fiebre del Caucho) invertía en edificios sofisticados como el Palacete Bolonha, hoy parece obsesionada por referencias extranjeras genéricas. «Salieron las referencias a París, a Lisboa o incluso la simbología amazónica (…) y está entrando Dubái y Miami de bajo presupuesto», apunta Lores.
La crítica se extiende incluso a emprendimientos de altísimo estándar. El periodista menciona que «incluso edificios con apartamentos de R$ 10 millones de reales son de llorar por la pobreza estética». Estos nuevos «godzillas», como se les llama, poco se adaptan al clima local. Lores recuerda el caso folklórico de un edificio de lujo, con una piscina por piso, donde el cálculo de ingeniería falló: las piscinas no pudieron ser llenadas de agua, ya que el edificio «se deformaría».
El Riesgo de Ignorar el Paisajismo Amazónico
Otro punto crítico en la preparación para la COP30 Belém es el paisajismo. Belém posee plazas históricas, como la Plaza Batista Campos, que son ejemplos de integración con la naturaleza amazónica, repletas de árboles gigantescos que ofrecen sombra, presencia de agua y vida salvaje, sin necesidad de rejas. Son lugares seguros precisamente por ser muy concurridos.
No obstante, el «Canal São Paulo nas alturas» alerta que muchas obras recientes, incluso con una alta inversión, insisten en la «adoración a las palmeras». Estos árboles, considerados «extranjeros», son ornamentales y no producen la sombra vital para el clima de la región. El Mangal das Garças, un proyecto de éxito del mismo arquitecto de la Estación Docas, Paulo Chaves, prueba que es posible unir paisajismo amazónico y urbanismo, pero la lección parece no estar siendo aplicada en el actual boom constructivo.
La COP30 Belém representa una oportunidad histórica para la capital paraense, inyectando recursos y atrayendo atención global. Sin embargo, el legado arquitectónico que se está construyendo corre el riesgo de ser una colección de edificios genéricos y desconectados de la identidad amazónica, un contraste desgarrador con la riqueza cultural y los propios ejemplos de éxito de la ciudad.
Pero tú, que vives en Belém o sigues esta transformación: ¿cuál es tu opinión sobre los nuevos edificios que están surgiendo? ¿Crees que este boom inmobiliario respeta la historia de la ciudad o simplemente imita tendencias de afuera? Deja tu opinión en los comentarios, queremos escuchar a quienes viven esto en la práctica.


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