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Cómo el vehículo blindado ligero del Ejército de EE. UU. monta un escudo antidrones con radar, guerra electrónica, cañón de 30 mm e interceptores capaces de paralizar enjambres enteros en el aire

Escrito por Ana Alice
Publicado el 11/05/2026 a las 00:01
Actualizado el 11/05/2026 a las 00:02
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Sistema móvil reúne sensores, radar, guerra electrónica y armamentos en vehículos blindados para enfrentar drones pequeños, de baja altitud y difíciles de detectar en operaciones terrestres modernas.

El Ejército de los Estados Unidos usa el M-LIDS como una de las respuestas móviles al avance de los drones pequeños, baratos y de difícil detección.

Instalado en vehículos blindados sobre ruedas, el sistema reúne radar, sensores ópticos, comando y control, guerra electrónica y armamentos destinados a destruir o neutralizar aeronaves no tripuladas antes de que alcancen tropas, bases o convoyes.

La sigla M-LIDS proviene de Mobile-Low, Slow, Small-Unmanned Aircraft Integrated Defeat System.

En traducción libre, se trata de un sistema móvil integrado para derrotar aeronaves no tripuladas pequeñas, lentas y de baja altitud.

En la práctica, actúa como una capa de protección contra drones que vuelan cerca del suelo y pueden escapar con mayor facilidad de las defensas aéreas convencionales.

Esta tecnología comenzó a recibir más atención porque los drones dejaron de ser solo equipos de reconocimiento.

En conflictos recientes, las aeronaves no tripuladas también fueron empleadas para corrección de tiros de artillería, seguimiento de desplazamientos de tropas, lanzamiento de municiones y operaciones en grupos coordinados.

Este escenario llevó a las fuerzas militares a buscar defensas más rápidas, de menor costo relativo y más cercanas a la línea del frente.

¿Cómo funciona el M-LIDS contra drones?

El M-LIDS no opera como un arma aislada.

Funciona como un conjunto de sistemas conectados, en una configuración que combina sensores, procesamiento de datos y medios de combate.

La versión más asociada al programa utiliza dos vehículos M-ATV, blindados diseñados para circular en terrenos difíciles y proteger a la tripulación en operaciones terrestres.

En esta composición, uno de los vehículos reúne sensores, radares y sistemas de guerra electrónica.

El otro transporta armamentos, lanzadores y parte de los equipos de observación.

La división amplía el campo de vigilancia, permite seguir más de un objetivo al mismo tiempo y reduce el intervalo entre la identificación de una amenaza y la respuesta de la guarnición.

La primera etapa ocurre con radares de vigilancia, como el KuRFS y versiones más compactas de la familia Ku-720.

Estos equipos cubren 360 grados y fueron desarrollados para localizar objetos pequeños, lentos y de baja firma, perfil asociado a muchos drones comerciales adaptados para uso militar.

Tras la detección, los datos se dirigen al sistema de comando y control.

Esta fase organiza la información recibida de los sensores y ayuda a diferenciar amenazas de aeronaves amigas o de otros objetos presentes en el espacio aéreo local.

En entornos de combate, esta clasificación reduce el riesgo de respuesta equivocada y mejora la lectura de la escena táctica.

Neutralización de drones y guerra electrónica

Con el objetivo rastreado, el M-LIDS puede recurrir a diferentes formas de neutralización.

La decisión depende de la distancia, del tipo de drone, de la presencia de tropas cercanas, del entorno circundante y del riesgo de daños colaterales.

Por este motivo, el sistema combina recursos de destrucción física y medios de interferencia electrónica.

La respuesta cinética implica el uso de armamentos para alcanzar el objetivo.

Entre los equipos citados en documentos y comunicados del sector se encuentran el cañón XM914 de 30 mm, instalado en una torre reconfigurable de Moog, y los interceptores Coyote, producidos por Raytheon, división de RTX.

Estos interceptores fueron diseñados para perseguir y derrotar drones en diferentes condiciones de vuelo.

Por otro lado, la respuesta no cinética utiliza guerra electrónica.

En este caso, el objetivo es interferir en el enlace de comando y control, en la señal de navegación o en otros sistemas que mantienen el drone operando.

Según la configuración empleada y el tipo de objetivo, el efecto puede incluir caída, desvío de ruta o pérdida de control de la aeronave no tripulada.

La idea de “escudo” aplicada al M-LIDS está ligada a esta superposición de capas.

El sistema no se limita a una única barrera física.

Combina detección, identificación, interferencia electrónica y armamentos en una plataforma móvil destinada a la protección de tropas y estructuras en áreas de operación.

¿Por qué los drones pequeños desafían las defensas aéreas?

Los drones de pequeño tamaño representan un desafío porque vuelan bajo, pueden tener un bajo costo y, en muchos casos, utilizan componentes comerciales.

A diferencia de los aviones más grandes y rápidos, que suelen ser detectados con mayor facilidad por radares convencionales, estas aeronaves pueden aparecer a baja altitud, por cortos períodos y con trayectorias irregulares.

Otro factor es el costo de la respuesta.

El uso de misiles caros contra drones de bajo valor puede resultar difícil de sostener en operaciones prolongadas, según análisis recurrentes sobre defensa antiaérea de corto alcance.

Por ello, sistemas como el M-LIDS combinan medios de diferentes costos y efectos, incluyendo cañones, interceptores y guerra electrónica.

La complejidad aumenta cuando varios drones aparecen al mismo tiempo.

En ataques coordinados o enjambres, la cantidad de objetivos puede sobrecargar a los operadores y sistemas de defensa.

En estos escenarios, la integración entre radar, comando y control y medios de combate pasa a tener un papel central en la capacidad de respuesta.

Interceptor Coyote y combate de enjambres

El interceptor Coyote es una de las piezas asociadas al ecosistema LIDS.

La versión Block 2 utiliza carga cinética para derrotar drones por impacto o explosión controlada.

Variantes no cinéticas, como el Coyote Block 3NK, fueron presentadas por Raytheon como capaces de actuar contra enjambres con una carga que no depende de colisión directa o explosión tradicional.

Según información pública del fabricante, el Block 3NK puede permanecer en vuelo por un período determinado, enfrentar múltiples amenazas y ser llamado de vuelta para un nuevo uso.

Esta característica altera la lógica del combate en relación con los interceptores desechables, ya que permite una mayor permanencia en el aire en escenarios con varios drones.

Aun así, los detalles operativos permanecen limitados por tratarse de tecnología militar.

Alcances específicos, parámetros de interferencia, rendimiento real contra diferentes modelos de drones y límites en entornos urbanos no se divulgan de forma completa en fuentes abiertas.

Por ello, no es posible afirmar, con base pública, el rendimiento exacto del sistema en todos los tipos de ataque por enjambre.

Radar KuRFS, sensores y torre RIwP

El radar KuRFS figura entre los componentes centrales del sistema.

Utiliza tecnología AESA, con haces orientados electrónicamente, para detectar y seguir amenazas aéreas en varias direcciones.

Esta arquitectura permite observar objetivos pequeños y maniobrables sin depender exclusivamente del movimiento mecánico de una antena giratoria.

La familia Ku-720 se presenta como una alternativa más compacta y móvil, orientada a plataformas donde el peso, el espacio y el costo deben equilibrarse.

En demostraciones públicas, radares de esta línea fueron asociados a la detección persistente, identificación y seguimiento de amenazas aéreas de baja altitud.

En cuanto a armamento, la torre RIwP, de Moog, permite diferentes combinaciones de sensores y armas.

Esta modularidad facilita las adaptaciones a medida que los drones y las tácticas de empleo cambian.

En sistemas militares, la posibilidad de actualizar software, sensores y efectores reduce la necesidad de reemplazar toda la plataforma cuando surgen nuevas amenazas.

Defensa aérea móvil en la guerra de los drones

El M-LIDS se inserta en un cambio más amplio en la defensa aérea de corto alcance.

Durante décadas, muchos ejércitos concentraron inversiones en amenazas como aviones, helicópteros, cohetes y misiles.

La ampliación del uso de drones pequeños añadió otro tipo de riesgo: equipos numerosos, relativamente baratos y capaces de ejecutar reconocimiento o ataque a baja altitud.

Incluso en este contexto, el M-LIDS no es tratado como una solución única.

El sistema depende de la integración con otras capas de defensa, como radares de mayor alcance, sistemas fijos, defensa aérea de corto alcance y protocolos de identificación de aeronaves amigas.

Su función específica radica en la movilidad, ya que puede acompañar a unidades terrestres en desplazamiento y proteger áreas temporales de operación.

La disputa tecnológica en torno a los drones ocurre en ciclos cortos.

Nuevos modelos de aeronaves no tripuladas surgen, las defensas se adaptan y las tácticas cambian para intentar sortear sensores, interferencia electrónica y armamento.

Este ritmo explica el énfasis en plataformas modulares, capaces de recibir actualizaciones sin alterar toda la estructura del sistema.

En el caso del M-LIDS, el elemento técnico más relevante radica en la integración de recursos ya conocidos en una configuración móvil.

Radar, cañón, misil e interferencia electrónica forman parte de diferentes sistemas militares desde hace décadas.

La diferencia radica en reunir estos medios en una plataforma sobre ruedas, con respuesta rápida y enfoque en amenazas pequeñas, lentas y de baja altitud.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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