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La ciudad entre dos continentes que se hunde 13 cm por año: radar de satélite revela deformaciones en el suelo de Estambul, la joya histórica de Turquía

Escrito por Alisson Ficher
Publicado el 10/05/2026 a las 21:45
Actualizado el 10/05/2026 a las 21:46
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El monitoreo orbital identificó áreas de Estambul con hundimiento gradual del suelo asociado a rellenos, sedimentos frágiles y una intensa expansión urbana, revelando cómo los cambios invisibles en el subsuelo pueden afectar la infraestructura, las regiones costeras y las zonas históricas de la ciudad más grande de Turquía.

Distribuida entre Europa y Asia, Estambul comenzó a llamar la atención de los investigadores después de que los radares satelitales detectaran un hundimiento gradual del suelo en áreas específicas de la ciudad, con tasas que alcanzan aproximadamente 15 milímetros por año, según un estudio publicado en la revista científica Remote Sensing.

Al analizar las deformaciones acumuladas entre 1992 y 2017, los científicos concluyeron que el fenómeno no ocurre de manera uniforme en la metrópolis turca, concentrándose principalmente en regiones asociadas con suelos frágiles, rellenos costeros, márgenes modificados y una creciente presión urbana.

Para llegar a este resultado, el equipo utilizó 291 imágenes de radar obtenidas por diferentes satélites y procesadas mediante la técnica PS-InSAR, una herramienta destinada al monitoreo de desplazamientos milimétricos en entornos urbanos densamente ocupados por edificios, vías y estructuras de gran tamaño.

Regiones de Estambul donde el suelo presenta mayor subsidencia

En el oeste de la ciudad, la región de Haramidere y la península de Avcilar aparecen entre los puntos más sensibles identificados por el estudio, con una subsidencia de hasta 10 milímetros por año en áreas históricamente marcadas por la inestabilidad geológica y la fuerte ocupación urbana.

Según los investigadores, la combinación de capas superficiales menos consolidadas, registros anteriores de deslizamientos y una continua expansión inmobiliaria ayuda a explicar la persistencia del hundimiento del terreno a lo largo de los años en partes de esta región metropolitana.

También en la porción occidental de Estambul, las orillas del río Ayamama presentaron deformaciones asociadas con depósitos aluviales poco profundos, donde el radar orbital registró tasas de subsidencia de hasta 10 milímetros por año durante la serie histórica analizada.

Con el avance de las obras de recuperación ambiental y prevención de inundaciones realizadas en el sistema fluvial local, los científicos observaron una reducción gradual del área afectada, aunque el comportamiento del terreno sigue siendo monitoreado debido a la sensibilidad geológica de la región.

Rellenos costeros y rascacielos entran en el radar

Además de las áreas interiores, tramos costeros rellenados pasaron a integrar el mapa de deformaciones monitoreadas por los satélites, especialmente en Yenikapi y Maltepe, donde se registraron tasas cercanas a los 10 milímetros por año en terrenos formados por material de relleno y arcillas aluviales.

En las orillas del Cuerno de Oro, los investigadores identificaron un comportamiento similar en sectores modificados por intervenciones urbanas y remodelaciones del litoral, un escenario que alteró la dinámica natural del subsuelo a lo largo de las últimas décadas.

En Levent, un barrio conocido por la concentración de edificios altos y centros empresariales, el equipo detectó un caso muy localizado de subsidencia asociado al entorno de un rascacielos y otras construcciones verticales.

Desde 2016, el punto monitoreado presentó un hundimiento promedio de aproximadamente 15 milímetros por año, con una aceleración inicial considerada relevante por los autores durante los primeros meses observados en la serie temporal.

Según el estudio, la deformación podría estar relacionada con cambios en las condiciones del subsuelo alrededor de los cimientos, aunque los datos no indican un proceso homogéneo o un riesgo generalizado para toda la ciudad.

El patrimonio histórico convive con la transformación del terreno

Aunque presenta índices inferiores a los observados en algunas de las ciudades más afectadas por la subsidencia en el mundo, Estambul despierta preocupación por reunir importancia histórica, alta densidad de población e infraestructura distribuida entre dos continentes.

Reconocida por la Unesco como Patrimonio Mundial, la ciudad concentra áreas ligadas a las historias bizantina y otomana, incluyendo mezquitas, murallas, palacios, iglesias, cisternas y conjuntos arquitectónicos preservados durante siglos.

Al mismo tiempo, barrios verticalizados, corredores de transporte, rellenos costeros y regiones sometidas a una intensa expansión urbana conviven sobre terrenos que responden de manera desigual a las transformaciones acumuladas a lo largo del tiempo.

Los investigadores destacan que no existe una única explicación para el hundimiento detectado por los satélites, ya que cada área monitoreada presenta características geológicas y urbanísticas bastante diferentes entre sí.

Mientras algunos sectores sufren una influencia predominante de la composición sedimentaria del suelo, otros reflejan efectos asociados al drenaje, obras urbanas, consolidación de rellenos y concentración de estructuras pesadas.

Satélites revelan cambios invisibles bajo la ciudad

Por medio del radar orbital, los especialistas consiguen seguir deformaciones prácticamente imperceptibles a simple vista, creando series históricas capaces de indicar tendencias relevantes para la planificación urbana, el mantenimiento de infraestructuras y el monitoreo de riesgos geotécnicos.

En lugar de revelar un hundimiento uniforme en toda la metrópolis, las imágenes muestran un mosaico de comportamientos distintos, moldeados por la interacción continua entre la geología local, el crecimiento urbano acelerado y las intervenciones humanas acumuladas a lo largo de las décadas.

El análisis a largo plazo también permite diferenciar movimientos puntuales de patrones persistentes, aspecto considerado fundamental en una ciudad marcada por sucesivas capas de urbanización, rellenos costeros, márgenes alterados y una intensa expansión metropolitana.

Más que un fenómeno exclusivamente geológico, el caso de Estambul evidencia cómo los cambios silenciosos en el subsuelo pueden influir directamente en la conservación patrimonial, la infraestructura urbana y la planificación de ciudades densamente ocupadas.

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Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

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