Un nuevo estudio propone que los egipcios utilizaron un sistema interno de poleas y contrapesos dentro de la Gran Galería para elevar los bloques de las Pirámides de Guiza. La teoría sugiere que los espacios internos funcionaban como rampas inclinadas con mecanismos de elevación, una alternativa más eficiente que las rampas externas tradicionales.
La forma en que los egipcios erigieron las Grandes Pirámides de Guiza sigue siendo uno de los temas más debatidos de la arqueología, y un nuevo estudio acaba de reavivar esta discusión con una propuesta que desafía las explicaciones convencionales. La investigación sugiere que los egipcios no dependieron solo de rampas externas gigantes para elevar los 2,3 millones de bloques de piedra de la Gran Pirámide, sino que utilizaron un sistema interno de poleas y contrapesos que funcionaba dentro de la propia estructura. La hipótesis parte del análisis de la arquitectura interna de las pirámides, especialmente de la Gran Galería, un corredor inclinado de 47 metros de longitud y casi 9 metros de altura que, según los investigadores, podría haber sido diseñado no solo como pasaje ceremonial, sino como rampa funcional para elevar bloques de decenas de toneladas.
La propuesta de los egipcios se suma a una larga lista de intentos de explicar cómo se construyó la mayor pirámide. A lo largo de las décadas, arqueólogos e ingenieros han sugerido desde rampas externas gigantes hasta sistemas helicoidales internos y combinaciones entre diferentes técnicas, sin que ninguna explicación se haya consolidado como definitiva. Lo que hace que este nuevo estudio sea particularmente relevante es la forma en que utiliza la arquitectura ya conocida de la pirámide para justificar un mecanismo de construcción, en lugar de proponer estructuras externas que habrían desaparecido sin dejar rastro. Los egipcios habrían dejado las pistas dentro de la propia obra.
Lo que el nuevo estudio propone sobre cómo los egipcios construyeron las pirámides

De acuerdo con el portal Aventuras en la Historia, la teoría central es que los egipcios utilizaron la Gran Galería y otros espacios internos como rampas inclinadas por donde deslizarían mecanismos de elevación basados en contrapesos. En la práctica, bloques de piedra pesados serían izados por un sistema en el que el peso de un contrapeso que desciende de un lado tira del bloque hacia arriba del otro, una solución de ingeniería que reduciría drásticamente la fuerza humana necesaria para levantar piedras de decenas de toneladas. El principio es el mismo que el de un elevador primitivo, donde el equilibrio de masas realiza el trabajo que cientos de hombres no podrían lograr.
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Este enfoque resolvería uno de los mayores problemas de las teorías basadas en rampas externas. Rampas externas lo suficientemente largas como para mantener una inclinación practicable hasta la cima de la pirámide de 146 metros tendrían que extenderse por más de un kilómetro, exigiendo casi tanto material como la propia pirámide. Los egipcios habrían evitado este paradoja al internalizar el sistema de elevación, utilizando la estructura de la pirámide como máquina de construcción de sí misma. La Gran Galería, con su inclinación de 26 grados y sus dimensiones generosas, sería el componente central de este mecanismo.
Lo que la arqueología ya sabe sobre cómo los egipcios construyeron Guiza
A pesar de las controversias sobre el método de construcción, varios puntos son considerados bien establecidos por la egiptología. El consenso científico apunta a que las pirámides fueron construidas alrededor de 2.560 a.C., durante el reinado del faraón Keops, basándose en evidencias como inscripciones jeroglíficas, registros de trabajadores encontrados en el sitio y dataciones por carbono-14 de materiales orgánicos presentes en la estructura. Estos datos no son cuestionados por la nueva teoría, que propone solo un mecanismo diferente para la elevación de los bloques.
Otra certeza que los egipcios dejaron registrada es que la construcción fue realizada por trabajadores especializados, no por esclavizados. Descubrimientos arqueológicos en los últimos 30 años, incluyendo tumbas de obreros cerca del complejo y registros dejados por los propios trabajadores, han derribado la narrativa popular de que las pirámides fueron levantadas por esclavos. Los obreros estaban organizados en equipos con nombres propios, recibían alimentación, atención médica y eran sepultados con honores tras la muerte, un tratamiento incompatible con la esclavitud.
Por qué la teoría de rampas internas y contrapesos es diferente de las anteriores
La principal diferencia es que la nueva propuesta de los egipcios no requiere la existencia de estructuras que desaparecieron sin dejar rastro. Teorías basadas en rampas externas gigantes siempre han enfrentado la objeción de que ninguna evidencia arqueológica de esas rampas ha sido encontrada alrededor de las pirámides, lo que sus defensores explican argumentando que fueron desmanteladas después de la construcción. La teoría interna elude este problema al utilizar elementos que aún existen dentro de la pirámide como evidencia del mecanismo.
La Gran Galería, en particular, siempre ha intrigado a los arqueólogos por sus dimensiones desproporcionadas para un simple pasaje. Con casi 9 metros de altura y paredes que se estrechan en escalones hasta el techo, el espacio parece diseñado para soportar cargas y albergar equipos, no solo para permitir el paso de un cortejo fúnebre. Si la teoría es correcta, los egipcios habrían sido ingenieros aún más sofisticados de lo que ya se reconoce, capaces de diseñar una estructura que era simultáneamente un monumento funerario y una máquina de construcción.
Las teorías alternativas que disputan espacio con la explicación de los egipcios
Paralelamente a las teorías académicas, hipótesis más especulativas sobre las pirámides vuelven a circular con frecuencia fuera del ámbito académico. Algunas proponen que las pirámides serían mucho más antiguas de lo que los registros indican o que habrían sido construidas por civilizaciones desconocidas, basándose en modelos geológicos controvertidos o en interpretaciones no verificadas de patrones de erosión en la Esfinge y en las piedras del complejo.
Estas hipótesis son vistas con cautela por especialistas, que señalan la falta de evidencias materiales que las sustenten. Los egipcios dejaron documentación suficiente para conectar las pirámides al período del Antiguo Imperio, incluyendo graffiti de trabajadores encontrados dentro de cámaras de alivio sobre la Cámara del Rey, que mencionan el nombre de Keops. La nueva teoría sobre rampas internas y contrapesos opera dentro de este consenso establecido, proponiendo solo que el método de construcción era más ingenioso de lo que las explicaciones tradicionales sugerían.
Lo que el debate sobre los egipcios revela sobre los límites de la arqueología
La persistencia del misterio sobre cómo los egipcios construyeron las pirámides revela algo importante sobre los límites del conocimiento arqueológico. Sabemos quién construyó, cuándo construyó, con qué materiales y con qué tipo de mano de obra, pero el «cómo» exacto permanece abierto porque los egipcios no dejaron un manual de instrucciones y las herramientas y estructuras temporales utilizadas en la construcción no sobrevivieron a 4.500 años de erosión y saqueos.
Cada nueva teoría, como la de las rampas internas con contrapesos, añade una pieza al rompecabezas sin resolverlo por completo. Lo que hace que el debate sea fascinante es que los egipcios realizaron una obra de ingeniería que la humanidad moderna aún no ha logrado explicar completamente, a pesar de toda la tecnología de análisis disponible. Las Pirámides de Guiza permanecen como el mayor proyecto de construcción de la antigüedad y, posiblemente, como el mayor misterio no resuelto de la ingeniería humana.
Un nuevo estudio propone que los egipcios usaron rampas internas y contrapesos para elevar las pirámides. ¿Crees que esta teoría es más convincente que las anteriores? ¿Se resolverá el misterio algún día? Deja tu opinión en los comentarios.

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