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El universo se está expandiendo ‘demasiado rápido’ – y los científicos no tienen idea de por qué.

Escrito por Fabio Lucas Carvalho
Publicado el 15/04/2026 a las 20:20
Actualizado el 15/04/2026 a las 20:21
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Nueva medición realizada por un equipo internacional de 40 investigadores apunta que el universo se expande a cerca de 73,5 kilómetros por segundo por megaparsec, por encima de lo previsto por los modelos actuales, reforzando la tensión de Hubble y abriendo espacio para dudas sobre energía oscura, gravedad y la física del cosmos

El universo se está expandiendo a una velocidad mayor de lo previsto por los modelos actuales, y una nueva investigación ha elevado el nivel de incertidumbre en torno a esta diferencia al presentar una de las mediciones más precisas jamás realizadas sobre el ritmo de crecimiento del cosmos. En lugar de resolver la duda, el estudio reforzó la llamada tensión de Hubble y amplió la posibilidad de que exista algo fundamental aún no explicado en la comprensión científica del universo.

El equipo internacional de astrónomos calculó que la tasa de expansión del universo está en alrededor de 73,5 kilómetros por segundo por megaparsec, unidad de distancia equivalente a 3,26 millones de años-luz. El valor es superior al estimado por los modelos basados en el universo primitivo, que apuntan a una expansión entre 67 y 68 kilómetros por segundo por megaparsec.

La diferencia entre estos números puede parecer pequeña, pero supera lo que podría atribuirse a la incertidumbre estadística. Por eso, esta divergencia ha sido tratada como un problema persistente de la cosmología y ha vuelto a cobrar fuerza con el nuevo análisis publicado en la revista Astronomy & Astrophysics.

Cómo se realizó la nueva medición del universo

Para llegar al resultado, los investigadores combinaron diferentes técnicas de medición de la expansión del universo en un modelo llamado Red de Distancias Locales. La propuesta fue reunir métodos distintos en una única estructura para probar si la discrepancia permanecía incluso bajo una verificación más amplia y rigurosa.

El análisis incluyó observaciones de estrellas gigantes rojas con brillo conocido, estrellas en explosión y diferentes tipos de galaxias. La combinación de estos elementos permitió al equipo obtener una medición descrita como de altísima precisión para la velocidad de expansión del universo.

El resultado se mantuvo en torno a 73,5 kilómetros por segundo por megaparsec incluso cuando se retiraron técnicas individuales del análisis. Esto debilitó la hipótesis de que la diferencia pudiera ser explicada por un error aislado en alguno de los métodos utilizados en las mediciones locales.

Los autores afirmaron que el trabajo descarta de forma efectiva explicaciones para la tensión de Hubble basadas en un único error negligenciado en las mediciones de distancia local. Para el grupo, el conjunto creciente de evidencias fortalece la posibilidad de que la discrepancia sea real.

Tensión de Hubble desafía los modelos actuales

Tradicionalmente, los científicos miden la expansión del cosmos de dos formas principales. Una de ellas observa estrellas y galaxias cercanas para verificar la velocidad con que se alejan de la Tierra, mientras que la otra utiliza datos del universo primitivo para estimar cuál debería ser la tasa actual de expansión.

En teoría, los dos caminos deberían llevar a resultados compatibles. En la práctica, sin embargo, las mediciones del universo cercano continúan indicando una expansión más rápida de lo previsto por los modelos anclados en las condiciones iniciales del cosmos.

Esta divergencia es conocida como la tensión de Hubble y ha aparecido repetidamente en varios estudios. La nueva investigación no solo mantuvo esta diferencia, sino que también la consolidó con un nivel de precisión que aumentó la perplejidad de los científicos.

En el artículo, los investigadores clasificaron el resultado como un cambio significativo de perspectiva. También señalaron que los descubrimientos refuerzan la hipótesis de una nueva física o de una reevaluación más profunda de las condiciones del universo primitivo.

Las implicaciones son relevantes porque sugieren que los modelos estándar de la cosmología pueden estar incompletos. Como estos modelos dependen de mediciones del universo primitivo, la persistencia de la tensión plantea la posibilidad de que algún componente esencial aún no esté siendo plenamente considerado.

Lo que puede estar faltando en la comprensión del cosmos

Entre las posibilidades citadas por los investigadores están efectos aún no totalmente incorporados de la energía oscura, la existencia de nuevas partículas o alteraciones en la forma en que la gravedad actúa a escala cósmica. En este escenario, la tensión de Hubble dejaría de verse como un problema técnico de observación y pasaría a ser tratada como una señal de limitación del modelo actual del universo.

Los autores afirmaron que la discrepancia puede no ser resultado de un error de medición, sino evidencia de que el modelo cosmológico vigente carece de un componente fundamental. Esta evaluación amplía el peso del estudio y coloca al universo en el centro de una discusión sobre posibles revisiones en la física conocida.

El equipo responsable de la investigación reunió a 40 científicos, incluidos integrantes del NSF NOIRLab y del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial. Con observatorios de próxima generación previstos para proporcionar mediciones aún más precisas, la expectativa es descubrir si la diferencia se resolverá o si continuará apuntando hacia una nueva física.

Mientras esa respuesta no llega, otros escenarios para el futuro del universo también siguen en debate. Entre ellos está la hipótesis del Big Crunch, que considera la posibilidad de que el cosmos, en algún momento, deje de expandirse y comience a colapsar sobre sí mismo.

En esta teoría, la energía oscura que hoy aleja los cuerpos celestes podría ser superada por la gravedad, iniciando un movimiento de contracción.

Las estrellas y galaxias colisionarían y se fusionarían, la temperatura subiría a miles de grados Celsius, los átomos de hidrógeno serían desmenuzados en protones y electrones libres, y el universo acabaría reducido a una única e inmensa bola de fuego, con la destrucción de toda la materia, de la vida, del tiempo y del espacio.

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Fabio Lucas Carvalho

Periodista especializado en una amplia variedad de temas, como automóviles, tecnología, política, industria naval, geopolítica, energía renovable y economía. Me desempeño desde 2015 con publicaciones destacadas en importantes portales de noticias. Mi formación en Gestión en Tecnología de la Información por la Facultad de Petrolina (Facape) aporta una perspectiva técnica única a mis análisis y reportajes. Con más de 10 mil artículos publicados en medios de renombre, siempre busco ofrecer información detallada y perspectivas relevantes para el lector.

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