Proyecto piloto en Sabino prevé 14 equipos solares, monitoreo en tiempo real y análisis continuo de la calidad del agua en un área equivalente a 130 campos de fútbol
La Cetesb va a implementar, en agosto de 2026, un sistema de boyas inteligentes con ondas ultrasónicas para reducir la proliferación de algas en el Río Tietê, en el interior de São Paulo. El proyecto piloto se instalará en el Arroyo del Esgotão, en Sabino, municipio ubicado a 472 km de la capital paulista, en un área marcada por la formación de manchas verdosas conocidas como “natas verdes”.
La medida forma parte del Programa IntegraTietê y apunta a un problema que afecta al turismo, la pesca, el ocio y la navegación en tramos del río. Según información de la Cetesb, de la Agência SP y de la Agência Estado, la región entre Barra Bonita y Sabino registra episodios intensos de algas y camalotes durante períodos de baja afluencia.
Boyas inteligentes llegan al Tietê con tecnología solar y ultrasonido
El proyecto prevé la instalación de 14 boyas inteligentes interconectadas, capaces de emitir ondas ultrasónicas y monitorear el agua de forma continua. Además, los equipos funcionarán con energía solar y baterías de litio, sin aplicación de productos químicos.
-
Más de 100 científicos advierten sobre una nueva era de sequías persistentes en India, China, Estados Unidos, Mediterráneo y partes de África, con ríos bajo estrés y riesgo de escasez continua de agua.
-
Las impresoras 3D se convierten en negocio en manos de dos estudiantes de Manaus y revelan talento precoz para emprender.
-
China tardó 46 años en rodear su mayor desierto con una franja verde de 3 mil kilómetros, pero el megaproyecto contra tormentas de arena aún enfrenta sequía, baja supervivencia de árboles y avance de la desertificación en el Taklamakan.
-
La arena del desierto, antes descartada por la construcción, se convierte en ladrillo ecológico en los Emiratos Árabes, utiliza escoria y cenizas industriales, reduce la dependencia del cemento Portland y plantea una apuesta audaz para reducir el carbono sin hornos ni curado térmico en una escala aún experimental.

La tecnología fue desarrollada en los Países Bajos y ya opera en más de 60 países, según la Cetesb. Por lo tanto, la elección busca combinar actuación en grandes áreas, bajo impacto ambiental y respuesta técnica al avance de las floraciones.
Con una inversión estimada en R$ 9 millones, el sistema debe presentar los primeros resultados en hasta 90 días después del inicio de la operación. El área monitoreada equivale a 130 campos de fútbol, con volumen suficiente para llenar 2.800 piscinas olímpicas.
Cómo el ultrasonido pretende reducir la formación de algas
Las boyas emiten ondas ultrasónicas en diferentes frecuencias para interferir en la flotación de las algas. Con esto, los organismos tienen más dificultad para permanecer en la superficie del agua.
En la superficie, las algas reciben luz solar y realizan fotosíntesis. Por lo tanto, al migrar a capas más profundas, pierden condiciones favorables para continuar multiplicándose.
Cada boya tendrá un alcance aproximado de 500 metros de diámetro. De esta forma, cada equipo cubrirá un área similar a 28 campos de fútbol.
Además, algoritmos ajustarán automáticamente la frecuencia y la intensidad de las ondas según las condiciones observadas en el ambiente acuático.
Sabino fue elegida por su historial de floraciones y relevancia turística
La ciudad de Sabino recibió el proyecto piloto porque reúne características consideradas adecuadas por Cetesb. La región tiene un historial de floraciones, una base consistente de datos ambientales e importancia para actividades de ocio, turismo y pesca.
Según el director-presidente de Cetesb, Thomaz Toledo, estos factores permiten evaluar los resultados ambientales y los beneficios percibidos por la población. Así, la prueba podrá medir la eficiencia de la tecnología en una situación real.
Sensores monitorearán oxígeno, pH, turbidez y temperatura
Las boyas también actuarán como estaciones automáticas de monitoreo. Los sensores monitorearán indicadores como oxígeno disuelto, pH, turbidez, temperatura, clorofila y ficocianina.
Además, el proyecto contará con una estación meteorológica para cruzar datos de lluvia, viento y temperatura. De esta manera, los técnicos podrán identificar condiciones favorables para el surgimiento de las floraciones.
Exceso de nutrientes causa la llamada “nata verde”
La formación de las manchas verdosas está ligada al exceso de nutrientes en el agua, proceso conocido como eutrofización. Además, el calor y una mayor incidencia de luz solar favorecen la multiplicación acelerada de algas y cianobacterias.
Este fenómeno perjudica el aspecto visual del río y puede afectar la calidad del agua. Consecuentemente, la pesca, la piscicultura, los deportes náuticos y el ocio también pueden sufrir impactos.

Playas del Tietê tendrán datos por satélite e inteligencia artificial
Además del control de las algas, la Cetesb anunció una herramienta para consultar la balneabilidad de las playas del Río Tietê. La iniciativa usará imágenes de satélite e inteligencia artificial para monitorear playas públicas en ríos y embalses.
Los resultados se divulgarán semanalmente en un panel abierto a la población. Inicialmente, el sistema monitoreará ocho playas en tres embalses.
En Barra Bonita, se incluyen las playas de Anhembi y Río Bonito, en Botucatu. En Ibitinga, se monitorearán áreas en Arealva e Iacanga. Ya en Promissão, la tecnología seguirá playas en Mendonça, Sales, Ubarana y Sabino.
Con esto, el proyecto une control ambiental, monitoreo en tiempo real e información pública en un intento de reducir los impactos de las algas en el Tietê.

¡Sé la primera persona en reaccionar!