Experimento bajo alta presión con el meteorito Indarch recreó condiciones de Mercurio y mostró que el azufre asume funciones del oxígeno, debilita estructuras y prolonga la actividad magmática
Un meteorito que cayó en Azerbaiyán en 1891 se convirtió en la pieza clave para que los investigadores llevaran Mercurio al laboratorio. El equipo de la Universidad de Rice se dio cuenta de que la composición del meteorito Indarch se parecía a la del planeta y decidió «cocinar» una réplica de rocas mercurianas bajo alta presión y alta temperatura.
El resultado fue una pista fuerte sobre por qué Mercurio tiene una corteza pobre en hierro y rica en azufre: en ausencia de hierro suficiente para «atrapar» el azufre, este empieza a formar enlaces con otros elementos que, en la Tierra, normalmente se unirían al oxígeno.
Por qué un meteorito fue la mejor alternativa para estudiar Mercurio
En planetas como Venus y Marte, es más común usar lo que ya se sabe sobre la Tierra como referencia. En Mercurio, esto falla, porque el planeta tiene un ambiente químico muy diferente, con corteza pobre en hierro y rica en azufre.
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Además, Mercurio es un objetivo difícil. La proximidad al Sol y la falta de atmósfera hacen que las temperaturas varíen de extremos muy altos a muy bajos.
Y hay poco material directo para interpretar: solo tres misiones han sido enviadas específicamente para estudiar Mercurio, lo que limita las lecturas y aumenta la incertidumbre.
En este contexto, el meteorito Indarch entró como «atajo». Al usar un material con química parecida a la del planeta, los científicos pueden probar hipótesis sin depender de muestras recolectadas en suelo mercuriano.
La “receta” de la roca de Mercurio en el laboratorio

El estudio comenzó con el análisis detallado de la composición química del Indarch, centrándose en cómo ese material reaccionaría bajo condiciones de temperatura y presión compatibles con Mercurio.
Después, los investigadores mezclaron los ingredientes químicos en un pequeño frasco de vidrio.
Este frasco fue “cocido” en una cámara de alta presión y alta temperatura, creando una especie de vidrio rocoso que sirve como réplica de rocas de Mercurio.
La lógica fue usar restricciones de temperatura, presión y química derivadas de observaciones y modelos de naves espaciales para recrear el ambiente del planeta, incluso sin muestras directas.
Lo que el azufre hace cuando Mercurio no tiene suficiente hierro
En planetas ricos en hierro, como la Tierra y Marte, el azufre tiende a unirse al hierro. Sin embargo, Mercurio tiene una notable falta de este elemento en la superficie. Con menos hierro disponible, el azufre busca “nuevos socios” de unión.
Según la descripción del estudio, comienza a unirse a elementos importantes que forman rocas, como el magnesio y el calcio. En la Tierra, estos elementos normalmente se unen al oxígeno, creando estructuras de silicato más estables.
Cuando el azufre asume este papel en lugar del oxígeno, las estructuras se vuelven más débiles y comienzan a derretirse a temperaturas más bajas, lo que altera cómo se forma y evoluciona el magma.
Por qué esto puede mantener a Mercurio derritiéndose por más tiempo
El punto más relevante del resultado es que, al facilitar el derretimiento a temperaturas más bajas, la química dominada por azufre puede prolongar la generación de derretimiento y la actividad magmática en el planeta.
En otras palabras, no es solo una curiosidad sobre enlaces químicos. Es un mecanismo que puede ayudar a explicar por qué la evolución interna de Mercurio siguió un camino diferente, sustentando procesos de magma por más tiempo de lo que se esperaría con una química similar a la de la Tierra.
Una manera nueva de entender planetas sin forzar la “lógica de la Tierra”
Los autores presentan el experimento como una forma de estudiar Mercurio en sus propios términos, en lugar de imponer supuestos basados en la Tierra.
La idea es usar química, presión y temperatura específicas del planeta para reconstruir cómo el interior y la superficie pueden haber evolucionado.
El estudio también refuerza que la formación planetaria puede seguir rutas muy diferentes dependiendo de qué elementos dominan los enlaces y la estabilidad de las rocas, y que el azufre puede ser tan determinante en Mercurio como el oxígeno lo es en la historia geológica de la Tierra.
¿Crees que este tipo de experimento en laboratorio es el mejor camino para entender Mercurio o aún falta una misión capaz de traer muestras reales del planeta?

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