Clasificación anunciada por el gobierno de Donald Trump amplía presión sobre el sistema financiero y puede elevar la fiscalización contra lavado de dinero
La decisión de los Estados Unidos de clasificar PCC y Comando Vermelho como organizaciones terroristas puso al sistema financiero brasileño en estado de atención.
La medida fue anunciada el jueves, 28 de mayo de 2026, por el gobierno de Donald Trump. Las dos facciones también fueron incluidas en la lista de Terroristas Globales Especialmente Designados.
A partir del 5 de junio de 2026, PCC y Comando Vermelho pasarán a integrar la relación de Organizaciones Terroristas Extranjeras. El cambio amplía instrumentos de control financiero previstos por la legislación estadounidense.
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El dinero en efectivo está desapareciendo del bolsillo de los brasileños, la emisión de billetes nuevos cayó un 31% de 2020 a 2025, en medio de la explosión de Pix, que se convirtió en el medio de pago más frecuente para el 46% de la población, mientras que el dinero en efectivo se desplomó del 42% al 22%.
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Las próximas horas serán de creciente tensión en torno al sesgo que adoptará el Comité de Política Monetaria del Banco Central (Copom/BC) con respecto a la tasa básica de interés (Selic), al término de la reunión de este miércoles (17). Aunque el mercado se presenta ‘dividido’ en cuanto a la decisión del colegiado, la tendencia más fuerte de las últimas semanas es que la tasa se mantenga inalterada en el nivel actual de 14,50% anual. Ya un ala minoritaria aún ‘apuesta’ por una caída de 0,25 punto porcentual (p.p).
Expertos consultados por g1 evalúan que la decisión no debe provocar barreras comerciales inmediatas entre Brasil y Estados Unidos. El principal efecto debe surgir en el monitoreo de movimientos financieros.
Fiscalización sobre PIX y bancos debe ganar nueva intensidad
El sistema financiero aparece como el sector más expuesto a los efectos de la nueva clasificación.
Instituciones que mantienen operaciones en dólar o poseen relación con el mercado estadounidense tienden a reforzar procesos internos de identificación de clientes y rastreo de recursos.
Bancos, fintechs, cooperativas de crédito e instituciones de pago deben ampliar mecanismos de prevención al lavado de dinero.
El PIX, que mueve miles de millones de reales diariamente, también pasa a recibir atención adicional de organismos de fiscalización e instituciones financieras.
Investigaciones conducidas por la Policía Federal ya identificaron el uso de cuentas digitales, empresas de fachada y transferencias electrónicas para ocultar el origen de recursos ilícitos.
La Operación Flujo Oculto, realizada esta semana, investigó el uso de llamadas “cuentas-bolsón” por la conocida mafia de la nafta, mecanismo que dificulta el rastreo de las transacciones.
Felipe Sant’Anna, analista de Axia Investing, destacó al g1 que el rastreo del dinero suele ser una de las primeras medidas adoptadas en acciones de combate al crimen organizado.
Diferencia entre leyes brasileñas y americanas preocupa a inversores
Brasil continúa clasificando PCC y Comando Vermelho como facciones criminales.
Estados Unidos, por otro lado, han comenzado a encuadrar a los grupos dentro de la legislación antiterrorismo. La diferencia crea un ambiente de mayor cautela para inversores y empresas con operaciones internacionales.
Cualquier vínculo directo o indirecto con recursos ligados a los grupos puede recibir un tratamiento más riguroso bajo la legislación americana.
Empresas brasileñas que operan en el exterior o poseen acciones negociadas en mercados internacionales pueden enfrentar procesos de auditoría más rigurosos.
Milene Dellatore, socia-directora del Grupo Mide, afirmó al g1 que el impacto más relevante tiende a ser reputacional.
Sectores como combustibles, logística, infraestructura, puertos y mercado inmobiliario pueden enfrentar niveles más elevados de fiscalización y monitoreo.
Beny Fard, socio de B8 Partners, destacó que el cambio afecta principalmente el entorno regulatorio y operativo de las empresas.
Dólar y bolsa pueden registrar mayor volatilidad

La percepción de riesgo suele influir directamente en el comportamiento de los inversores.
Movimientos de cautela generalmente provocan reducción de la exposición a mercados considerados más arriesgados, aumentando la presión sobre el cambio.
El llamado riesgo-país puede ganar relevancia en este escenario. Los inversores pasan a exigir retornos mayores para mantener recursos aplicados en el mercado local.
Felipe Sant’Anna observó que los inversores ya han reducido posiciones en sectores más sensibles a las incertidumbres, especialmente bancos y comercio minorista.
Datos del mercado muestran que el Ibovespa acumulaba una caída de 0,64% en la semana y un retroceso de 6,53% en el mes hasta el jueves.
Las tensiones geopolíticas internacionales también permanecen en el radar de los inversores y contribuyen al ambiente de cautela observado en los mercados.
La nueva clasificación anunciada por los Estados Unidos amplía la atención sobre operaciones financieras internacionales y refuerza mecanismos de rastreo de recursos.
El mercado sigue los próximos desarrollos para evaluar hasta qué punto la medida podría alterar la percepción de riesgo sobre Brasil y sus principales sectores económicos.
¿Hasta dónde la decisión de los Estados Unidos puede cambiar la forma en que bancos, inversores y empresas perciben el riesgo financiero en Brasil?

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