Cuidado con los titulares que dicen que el tren ya fue inaugurado: nada ha sido construido aún. El proyecto está en la fase de planificación, con el estudio técnico previsto para 2027 y las obras estimadas en seis a siete años. Solo al estar listo es que destronaría al tren chileno, hoy el más veloz de la región.
Perú proyecta construir, con tecnología y capital chinos, lo que pretende ser el tren más rápido de América del Sur: una línea de alta velocidad entre Lima e Ica que debe alcanzar hasta 200 km/h. Es importante dejar claro desde el principio, sin embargo, que este tren aún no existe y no está en operación, al contrario de lo que sugieren algunos titulares: se trata de un proyecto cuya obra, presupuestada en US$ 6,5 mil millones, solo debería estar lista alrededor de 2032.
La aclaración es necesaria porque varias publicaciones afirmaron, de forma equivocada, que el tren había sido «inaugurado» o «lanzado». No fue así. Según el Ministerio de Transportes y Comunicaciones de Perú, el MTC, y el director de Gestión de Infraestructura David Miranda, el expediente técnico solo debería concluirse en 2027, la ejecución llevará de seis a siete años, y la operación está prevista solo para 2032, pudiendo deslizarse hasta 2033. La construcción en sí aún ni ha comenzado.
Qué será el tren Lima-Ica

La futura vía férrea conectará Lima con Ica a lo largo de unos 280 a 323 kilómetros de la costa central peruana, con 15 estaciones, pasando por ciudades como Villa El Salvador, Cañete, Chincha, Pisco y Paracas, y reducirá el tiempo de viaje de las actuales cuatro horas y media en coche a unas dos horas y media, con un trayecto expreso de hasta una hora y cuarenta y cinco minutos.
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Diseñado para correr hasta 200 km/h en el transporte de pasajeros, el tren debería transportar entre 40 y 45 mil personas por día y beneficiar a cerca de 12 millones de habitantes, según el MTC. La obra prevé 47 kilómetros de viaductos y 32 kilómetros de túneles para superar los desafíos geográficos del terreno, además de conexión con la Línea 1 del Metro de Lima y mejor acceso al Aeropuerto de Pisco.
La corrección que lo cambia todo: todavía es solo un proyecto
Este es el punto que merece toda la atención y que separa la información correcta del exagero. No hay tren bala en operación en Perú. Lo que existe es un proyecto en fase de planificación, y decir que «está en operación» o que «es» el más rápido de América del Sur, en el presente, es desinformación. Lo correcto es tratar todo en el futuro, como una promesa que depende de varias etapas aún no cumplidas.
Según explicó David Miranda a la Agencia Andina, la ejecución de un proyecto como este dura de seis a siete años, con el estudio técnico previsto para 2027 y la obra para 2032. El ministro de Transportes, Raúl Pérez Reyes, indicó que la construcción comenzaría en 2026, con conclusión estimada entre 2031 y 2032, siempre condicionada al cierre del expediente técnico. Es decir, es un plan con plazo largo y sujeto a retrasos, como suele ocurrir con grandes obras de infraestructura.
El puesto de más rápido solo vendría en 2032
El título de tren más veloz de América del Sur también necesita de contexto temporal. El tren Lima-Ica solo se convertiría en el más rápido de la región cuando esté listo, allá por 2032, superando al actual poseedor del puesto, el tren chileno que conecta Santiago con Chillán y opera a un máximo de 160 km/h. Hoy, por lo tanto, el tren más rápido en funcionamiento en América del Sur es el de Chile, y no el peruano, que aún está en el papel.
Esta distinción es importante para no vender una realidad que aún no ha llegado. Perú tiene la ambición de liderar, y el proyecto realmente tiene potencial para eso, pero afirmar que el país ya posee el tren más veloz del continente sería engañar al lector. La disputa por ese título, en el continente, sigue abierta, y dependerá de quién efectivamente entregue y ponga sus trenes de alta velocidad a rodar primero.
La fuerte presencia de China
Uno de los aspectos más estratégicos del proyecto es la participación china. China, a través de la estatal China Railway, lidera las negociaciones de financiamiento y tecnología, dentro de su Iniciativa del Cinturón y Ruta, el ambicioso programa de infraestructura con el que Pekín expande su influencia por el mundo. El modelo de negociación adoptado es el llamado G2G, de gobierno a gobierno.
Aun así, la disputa no está totalmente cerrada. Perú informó haber recibido propuestas técnicas no vinculantes de otros ocho países, entre ellos Alemania, Canadá, Corea del Sur, España, Francia, India, Japón y Reino Unido, además del interés del Banco Interamericano de Desarrollo. El proyecto también se conecta a una estrategia más amplia, la del corredor ferroviario bioceánico, ligado al puerto de Chancay, recién inaugurado y también con fuerte capital chino, que refuerza el peso de China en la infraestructura logística de América del Sur.
Un tren 100% eléctrico y sus impactos
La sostenibilidad es uno de los argumentos centrales del proyecto. El tren Lima-Ica funcionará exclusivamente con electricidad, lo que, según sus creadores, ayudará a reducir la emisión de gases contaminantes y a aliviar el congestionamiento en las carreteras, alineándose con los esfuerzos globales de transición hacia energías más limpias.
Además del beneficio ambiental, se espera que el ferrocarril impulse el turismo en destinos famosos de la región de Ica, como el oasis de Huacachina, las Islas Ballestas, la Reserva Nacional de Paracas y las bodegas locales, además de fortalecer la agroindustria y el flujo de producción hacia la capital. La promesa es de generación de empleos y dinamización económica a lo largo de todo el trazado, aunque todos estos beneficios, vale repetir, dependen de que la obra se lleve a cabo.
El espejo con Brasil
Para el lector brasileño, el caso peruano funciona como un espejo interesante. Brasil también sueña desde hace décadas con un tren de alta velocidad, sobre todo la famosa conexión entre Río de Janeiro y São Paulo, un proyecto que ya ha sido anunciado, pospuesto y relanzado innumerables veces sin salir del papel, tropezando con costos billonarios y obstáculos de financiamiento.
Seguir cómo Perú intenta viabilizar su tren bala, con fuerte apoyo chino, y qué desafíos enfrenta en el camino ayuda a entender los obstáculos que rodean este tipo de megaobra en América Latina. La presencia cada vez mayor de China en el financiamiento de infraestructura en la región es, además, un tema que Brasil sigue de cerca, dado el peso de estas inversiones en puertos, ferrocarriles y energía en todo el continente.
El proyecto del tren de alta velocidad entre Lima e Ica es, sin duda, ambicioso y puede transformar la movilidad en Perú, con potencial de convertirse en el más rápido de América del Sur. Pero es fundamental ver lo que realmente es en este momento: un plan en fase de estudios, con obra prevista para estar lista solo alrededor de 2032 y aún dependiente de financiamiento y de etapas técnicas. Entre el anuncio y los rieles, hay un largo camino, y lo mejor que se puede hacer es seguir la evolución con entusiasmo, pero también con los pies en la tierra.
¿Y tú, crees que Perú logrará llevar a cabo el tren más rápido de América del Sur para 2032? ¿Te gustaría que Brasil también invirtiera en trenes de alta velocidad como este? Deja tu comentario, comparte tu opinión sobre el futuro del transporte ferroviario en la región y comparte el artículo con quienes estén interesados en infraestructura, trenes y grandes obras.

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