Evento registrado en 2019 en la Gran Nube de Magallanes podría haber sido provocado por un agujero negro primordial: investigadores analizaron la microlente gravitacional, calcularon masa equivalente a la de tres lunas y consideraron el escenario ligado a la materia oscura más probable, sin confirmar definitivamente la naturaleza del agujero negro llamado Phoebe.
Un posible agujero negro primordial con masa equivalente a la de aproximadamente tres lunas podría haber provocado el aumento de brillo registrado en una estrella observada en la dirección de la Gran Nube de Magallanes. El fenómeno ocurrió el 18 de diciembre de 2019 y fue identificado en datos de la Dark Energy Camera, instalada en el telescopio Víctor M. Blanco, en el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, en Chile.
Según el portal español Xataka, el objeto invisible recibió el apodo de Phoebe y volvió al centro de atención en mayo de 2026, después de que investigadores presentaran un análisis del episodio. El estudio trata la microlente gravitacional como posible señal de un objeto ligado a la materia oscura, con probabilidad cerca de 100 mil veces mayor que escenarios asociados a las poblaciones estelares modeladas, sin afirmar que el agujero negro fue confirmado.
Brillo observado en la Gran Nube de Magallanes levantó una hipótesis rara

La observación comenzó con una variación inusual en el brillo de una estrella en la dirección de la Gran Nube de Magallanes. En lugar de una explosión súbita, los investigadores identificaron un aumento gradual seguido por una reducción aproximadamente simétrica, patrón compatible con el paso de un objeto compacto frente a la fuente luminosa.
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El episodio duró cerca de 60 minutos, un intervalo corto en términos astronómicos. La duración ayudó a los científicos a estimar que el objeto podría tener una masa muy baja y abrió espacio para la hipótesis de un agujero negro primordial, una categoría teórica de cuerpo formado en las etapas iniciales del universo.
Microlente gravitacional permite detectar lo que no emite luz
La microlente gravitacional ocurre cuando un objeto masivo atraviesa la alineación entre la Tierra y una estrella distante. La gravedad de este cuerpo curva el camino de la luz y aumenta temporalmente el brillo de la fuente al fondo, incluso cuando el propio objeto permanece invisible.
En el caso de Phoebe, la microlente gravitacional fue registrada en datos obtenidos por observaciones de alta frecuencia. El posible agujero negro no habría emitido la luz percibida: habría ampliado por aproximadamente una hora el brillo de una estrella ubicada en la dirección de la Gran Nube de Magallanes.
Masa de tres lunas no corresponde a un agujero negro estelar común

Los cálculos presentados en el estudio indican una masa aproximada de 0,032 veces la masa de la Tierra, un valor equivalente a cerca de tres lunas. Esta estimación es demasiado pequeña para un agujero negro convencional surgido del colapso de una estrella masiva, normalmente asociado a masas mucho mayores.
Por este motivo, si Phoebe es de hecho un agujero negro, la interpretación favorecida es la de un agujero negro primordial. Estos objetos hipotéticos se habrían formado en regiones densas del universo inicial y podrían existir en rangos de masa mucho menores que los observados en agujeros negros de origen estelar.
Materia oscura aparece como escenario más probable en el estudio
La materia oscura no se observa directamente, pero sus efectos gravitacionales son esenciales para explicar el comportamiento de galaxias y estructuras cósmicas. Una hipótesis investigada en la astrofísica es que parte de la materia oscura podría estar compuesta por agujeros negros primordiales, aún sin demostración concluyente.
Al comparar escenarios, los autores calcularon que Phoebe sería más de 100 mil veces más probable como objeto perteneciente al halo de materia oscura que a las poblaciones estelares modeladas de la Vía Láctea y de la Gran Nube de Magallanes. La diferencia es relevante, pero no equivale a la identificación definitiva del objeto.
Candidato a agujero negro primordial aún depende de nuevas detecciones

La hipótesis de un agujero negro primordial depende de la repetición de señales similares. Una única microlente gravitacional puede apuntar a la presencia de un objeto compacto, pero no permite determinar por sí sola la composición de la materia oscura ni eliminar completamente alternativas como planetas errantes.
La búsqueda de nuevos eventos necesitará observar áreas ricas en estrellas y sensibles a la distribución de la materia oscura, incluyendo campos en la dirección de la Gran Nube de Magallanes. Observatorios capaces de captar cambios rápidos de brillo podrán revelar si Phoebe fue un caso aislado o parte de una población invisible.
Descubrimiento puede abrir ventana para los primeros instantes del universo
Si Phoebe llega a ser confirmado como un agujero negro primordial, el descubrimiento podría proporcionar pistas sobre condiciones existentes antes de la formación de las primeras estrellas. Un objeto tan ligero también ampliaría el catálogo de fenómenos compactos capaces de interferir en la luz sin ser vistos directamente.
Por ahora, la microlente gravitacional registrada sigue siendo una evidencia indirecta. El estudio fortalece la posible relación entre un agujero negro de baja masa y la materia oscura, pero la confirmación científica requerirá nuevos eventos, análisis independientes y patrones compatibles en observaciones futuras.
Si una microlente gravitacional de solo una hora puede ayudar a explicar uno de los mayores misterios del cosmos, el descubrimiento tendrá alcance histórico. ¿Cree usted que este agujero negro puede ser una pista real sobre la materia oscura o la interpretación aún requiere cautela? Deje su opinión en los comentarios.

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