Estudio muestra que charcas y ríos de deshielo en Groenlandia reducen el albedo, aumentan la absorción de calor y pueden acelerar la pérdida de hielo.
Un estudio publicado en 2025 en Nature Communications mostró que charcas, ríos y pequeños acúmulos de agua de deshielo sobre la capa de hielo de Groenlandia tienen un efecto mayor de lo que se imaginaba. Según los autores, esta agua reduce el albedo, es decir, la capacidad de la superficie de reflejar la luz solar, aumentando la energía disponible para derretir aún más hielo. El punto más preocupante es que parte de este efecto aún está mal representado en los modelos usados para proyectar la contribución de Groenlandia al aumento del nivel del mar. En términos simples, cuanto más hielo se derrite, más agua líquida aparece sobre la superficie; cuanto más agua aparece, más calor es absorbido; y cuanto más calor entra en el sistema, más hielo puede derretirse.
Agua de deshielo reduce el albedo y transforma el hielo blanco en una superficie que absorbe más calor
El albedo es una medida de reflectividad. Superficies claras, como nieve fresca y hielo blanco, reflejan gran parte de la radiación solar; superficies más oscuras, como agua líquida, hielo antiguo, impurezas y sedimentos, absorben más energía.
En Groenlandia, este detalle físico es decisivo. Cuando la superficie se cubre de charcas y canales de agua de deshielo, pasa a reflejar menos luz y absorber más radiación de onda corta, creando un refuerzo directo al derretimiento superficial.
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El estudio afirma que este proceso, llamado retroalimentación deshielo-albedo, hace que la capa de hielo sea especialmente sensible al aumento de las temperaturas del aire. Esto significa que pequeños aumentos de calor pueden generar respuestas mayores cuando la superficie comienza a oscurecerse.
Pequeñas charcas y canales estrechos pueden haber sido ignorados por satélites de resolución media
El descubrimiento más fuerte del estudio está en el tamaño de las formaciones de agua. Imágenes de dron mostraron que, en la zona de ablación superior, existen miles de pequeños canales y charcas con menos de 100 m² que, juntos, representan más de 50% del área total de agua de deshielo observada en ese sector.
Este dato es importante porque muchos mapas hechos por satélite no logran capturar bien esos detalles menores. Cuando la resolución de la imagen es media, pequeños cursos de agua y charcas estrechas pueden desaparecer del conteo, incluso cuando tienen un efecto radiativo relevante.
Según los autores, pequeñas formaciones con menos de 1.000 m² representan el 63,6% del área total de agua acumulada en uno de los recortes analizados. Por eso, el efecto radiativo real de estas charcas puede ser tres a cuatro veces mayor que el estimado por enfoques basados solo en satélites de resolución media.
El estudio combinó satélites, drones y reanálisis atmosférico para medir el efecto del agua sobre el hielo
El equipo usó mapas de agua superficial obtenidos por satélite y datos de albedo para evaluar cómo la presencia de agua líquida altera la reflectividad de la capa de hielo. Luego, incorporó radiación solar descendente y temperatura del aire para estimar cuánta energía extra queda disponible para el derretimiento.
Para verificar lo que los satélites no veían, los investigadores también usaron imágenes de dron con resolución de 30 centímetros por píxel, cubriendo casi 300 km² de la capa de hielo de Groenlandia. Esta etapa permitió identificar canales, charcas y características pequeñas invisibles en levantamientos más burdos.

Esta combinación muestra por qué el tema es técnicamente fuerte. No se trata solo de observar manchas azules en el hielo, sino de medir cómo estas manchas cambian el balance de energía de la superficie y pueden alterar la cantidad de agua que fluye hacia el océano.
Groenlandia ya responde por parte relevante de la elevación global del nivel del mar
La capa de hielo de Groenlandia pierde masa desde los años 1990. Según el estudio, respondió por cerca del 20% de la elevación global del nivel del mar entre 2006 y 2018, con la pérdida impulsada principalmente por el aumento del derretimiento superficial y del flujo de agua hacia el océano.
Este contexto aumenta la importancia del nuevo mecanismo. Si los modelos climáticos no incluyen correctamente la absorción extra de energía causada por charcas de deshielo, pueden subestimar la producción futura de agua de derretimiento y, por consecuencia, la contribución de Groenlandia al nivel del mar.
La investigación no afirma que Groenlandia colapsará inmediatamente. La advertencia es más específica: un proceso físico ya observado en la superficie del hielo puede estar siendo subestimado justamente donde las proyecciones necesitan más precisión.
Julio de 2025 mostró cómo el albedo puede caer rápidamente durante olas de calor
Datos del National Snow and Ice Data Center muestran que, a mediados de julio de 2025, una ola de calor sobre Groenlandia provocó una caída rápida en la reflectividad media de la capa de hielo. El albedo pasó de valores cercanos a récords altos a valores cercanos a récords bajos en el conjunto de datos de 2017 a 2024.
El NSIDC explica que la superficie puede oscurecerse cuando el derretimiento fuerte expone hielo más antiguo, nieve envejecida o activa procesos biológicos. Cuando esto sucede, el hielo absorbe más energía y se vuelve más vulnerable a nuevos episodios de derretimiento.
Este comportamiento ayuda a entender por qué el estudio sobre charcas de deshielo es relevante. El problema no es solo la temperatura del aire en un día caluroso, sino la capacidad de la superficie de cambiar de estado y comenzar a absorber más calor una vez que el derretimiento comienza.
Modelos climáticos aún pueden dejar fuera parte de este acelerador de derretimiento
La Nature Communications afirma que modelos acoplados de clima y capa de hielo no acumulan explícitamente agua de deshielo en la superficie. Por eso, no representan totalmente la absorción adicional de energía de onda corta causada por charcas, ríos y otros acúmulos líquidos sobre el hielo.
Este punto es central para el tema. Si el agua líquida sobre la superficie no está bien incluida, el modelo puede calcular una Groenlandia más reflectiva de lo que realmente es durante períodos de deshielo intenso. Esto reduce la precisión de las proyecciones de derretimiento futuro.
Los autores defienden que el proceso sea incorporado a las proyecciones, porque modelos glacio-hidrológicos capaces de encauzar y acumular agua sobre la capa de hielo ya existen. La limitación, por lo tanto, no es conceptual, sino de integración de este efecto en los sistemas de previsión climática.
El peligro está en la simplicidad del mecanismo: hielo blanco se convierte en agua oscura y absorbe más Sol
La fuerza de este tema radica en el hecho de que el proceso es visualmente simple e importante científicamente. Una superficie blanca refleja; una superficie cubierta por agua absorbe. Cuando este ciclo se extiende por regiones de la capa de hielo, el resultado puede ser un refuerzo silencioso del derretimiento.
El estudio no transforma cada charco de Groenlandia en una catástrofe aislada, pero muestra que miles de pequeñas características sumadas pueden alterar el balance energético de la capa de hielo. Lo que parecía un detalle de superficie puede funcionar como un acelerador climático escondido a la vista de los satélites.
La pregunta ahora es cuánto de este efecto será incorporado a los modelos climáticos en los próximos años, porque la respuesta puede cambiar la forma en que los científicos estiman la velocidad futura de la pérdida de hielo de Groenlandia y su contribución al nivel del mar.


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